Agencias confederales – sindicalismo.org
Docentes y estudiantes marcharon el 21 de octubre en Atenas y otras ciudades griegas para exigir más financiación educativa, mejores salarios y respuestas a la crisis de vivienda.
Decenas de miles de estudiantes y docentes participaron el 21 de octubre en una jornada de protestas en Grecia para reclamar más recursos para la educación pública y medidas frente al encarecimiento de la vida. La manifestación principal recorrió Atenas, donde la policía calculó alrededor de 10.000 participantes, y hubo movilizaciones en Tesalónica, Patras y otras ciudades. La jornada coincidió con una huelga de 24 horas convocada por la Federación de Docentes de Primaria (DOE).
En su convocatoria oficial, difundida el 14 de octubre, la DOE exigió subidas salariales sustanciales, contratación de personal para cubrir las vacantes, edificios escolares seguros y recursos suficientes para atender al alumnado. El sindicato denunció agrupaciones de clases, horas extraordinarias obligatorias y desplazamientos forzosos para cubrir las carencias de plantilla. También reclamó el fin de expedientes disciplinarios contra docentes movilizados y cuestionó las políticas gubernamentales de evaluación de centros y profesorado.
Los estudiantes llevaron a la protesta reclamaciones propias: reducción del número de alumnos por aula, mantenimiento de los edificios, acceso a materiales educativos y alternativas a los alquileres que dificultan continuar los estudios fuera del domicilio familiar. La víspera de la manifestación, jóvenes universitarios levantaron tiendas en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, para denunciar el coste de la vivienda. La acampada enlazó la protesta educativa con un problema que afecta de forma creciente a familias trabajadoras y estudiantes de las principales ciudades griegas.

El paro se extendió más allá de la primaria. La federación de profesorado de secundaria OLME había anunciado un paro parcial y la confederación de empleados públicos ADEDY respaldó acciones durante la jornada. Las concentraciones se celebraron bajo un importante dispositivo policial, pero los principales balances de la manifestación de Atenas no describieron incidentes graves. Los organizadores insistieron en que las demandas salariales y educativas forman parte de la misma discusión sobre el poder adquisitivo y los servicios públicos.
El Gobierno de Nueva Democracia, presidido por Kyriakos Mitsotakis, defiende inversiones en residencias estudiantiles y mejoras de instalaciones; la ministra de Educación, Sofia Zacharaki, ha aludido a programas de construcción y reforma. Para las organizaciones convocantes, esas actuaciones siguen siendo insuficientes frente a las vacantes y la carga económica diaria. La discrepancia se expresa en escuelas con falta de personal, familias que afrontan gastos crecientes y estudiantes que encuentran difícil alquilar una habitación.
La protesta griega coincide con una oleada de movilizaciones estudiantiles y laborales en otros países europeos, aunque las causas y convocatorias de cada territorio son diferentes. En Grecia, la confluencia entre docentes y estudiantes permite observar hasta qué punto las reivindicaciones por salarios, acceso a la vivienda y financiación pública han dejado de presentarse como conflictos separados.




