Oriol Solé anarquista

Oriol murió por sus ideales

Charo Arroyo

Un joven murió hace 50 años abatido por las balas de la Guardia Civil. Aunque en su momento tuvo repercusión, con los años ha ido pasando al olvido y a segunda fila de las víctimas: era anarquista. Oriol Solé Sugranyes luchó sus 28 años de vida por un mundo mejor, un mundo de libertad, de solidaridad, de cooperación y de lucha obrera y por eso fue asesinado. Merece tener su sitio en la historia del movimiento libertario y debemos destacar su vida, aunque hoy estemos recordando su muerte.

Oriol fue asesinado por la Guardia Civil ahora hace 50 años. Casi el doble de su tiempo de vida. Y murió por sus ideales. Pero más allá de los círculos del movimiento libertario y pocos más, pocos lo recuerdan. Algo que me genera tristeza cuando alguien ha dado su vida luchando por cambiar un mundo y buscando la libertad para el pueblo. Aun así, su participación en la fuga de la cárcel de Segovia siempre va a dejar escrito con letras grandes su nombre en la historia y es recordado en los actos que se celebran con motivo de la conmemoración de dicha fuga.

Oriol Solé Sugranyes nació en Barcelona un 4 de enero de 1948 en el seno de una familia relativamente acomodada; su padre era catedrático de Geografía de la Universidad de Barcelona, pero que con 13 vástagos que alimentar entendemos que no sería fácil salir adelante. Eso sí, cultura y educación nunca le faltó. Desde bien joven tuvo inquietudes por transformar la sociedad en la que vivía, soñando con acciones que acabaran con el imperialismo yanki y el yugo franquista. Se implicó en las luchas de esa Barcelona fogosa de finales de los años 60, impregnada del aquel Mayo del 68. De hecho, siendo todavía bachiller participó, con los universitarios que se habían convocado en asamblea, en la constitución del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), lo que se conoció como la Capuchinada por realizarse en el convento de los capuchinos de Sarrià. Como resultado de esa participación es su primera detención. Se convirtió en el enlace entre los bachilleres y el sindicado como delegado del Instituto de Enseñanza Media Juan de Austria.

En sus primeros momentos de militancia se acercó al PSUC, incorporándose a las Juventudes Comunistas de Cataluña. Pero sus desavenencias le hicieron pasarse al PCE, donde veía más implicación con las luchas obreras y ello le llevó a entrar en contacto con las Plataformas de Comisiones Obreras. Sus inquietudes no solo se centraban en el activismo de calle sino que también colaboró en distintas revistas como Qué Hacer y Nuestra Clase.

Su paso por la cárcel Modelo de Barcelona se dio tras la participación en una manifestación que le supuso su primera estancia preso: 3 meses. Abandonó sus estudios y comenzó como trabajador de imprenta, que sería su profesión desde entonces cuando no estaba encarcelado. Fue detenido y entrando en prisión en varias ocasiones más. Pasó por las cárceles de Carabanchel y Jaén, además de la Modelo en repetidas ocasiones.

Toda esta actividad en la que se había implicado le llevó a tener que exiliarse a Francia en 1969, instalándose en Toulouse. El dolor del exilio se mitigó por la actividad frenética de relaciones sociales con aquellas personas que salieron al exilio al finalizar la guerra y con libertarios como Jean Claude Torres y Jean Marc Rouillan. Allí en Francia ejerció su actividad de tipógrafo, elaborando revistas y folletos de propaganda antifranquista. Editó El Diccionario del movimiento obrero en esa etapa.

Oriol es uno de los miembros fundacionales del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) junto a varios de sus hermanos y, entre otros, Salvador Puig Antich, ejecutado por el Estado el 2 de marzo de 1974. El MIL era una organización basada en la experiencia de los consejos obreros, al margen de sindicatos y partidos políticos y con auténtica autonomía. Con su actividad pretendían la agitación de la sociedad española promulgando un levantamiento de la clase obrera contra el capitalismo. Para ello utilizaban el reparto de propaganda y llevaban a cabo acciones de expropiación mediante asaltos a entidades bancarias para obtener medios económicos. Con ellos ayudaban a obreros represaliados, comités de huelga, etc. Pese a la fama de violencia que se quiere transmitir de los grupos autónomos, nunca realizaron acciones violentas contra los cuerpos represivos ni se plantearon acciones con violencia sobre las personas.

Aun estando en Francia, la actividad antifranquista le ponía en riesgo. Así, el 25 de marzo de 1971 Oriol y Rouillan son detenidos por los gendarmes en un control de entrada a España, encontrándoles una pistola y propaganda antifranquista. Acusado del delito de tenencia ilícita de armas y del robo del vehículo en el que viajaban y de una imprenta que habían expropiado, acabó siendo condenado a prisión. Se escapó de la prisión de Perpinyá pero, más adelante, volvió a ser preso, cumpliendo condena en la cárcel de Montpellier.

Al salir de la cárcel en el verano de 1972 se incorporó a los Grupos Autónomos de Combate (GAC) que habían fundado Jean Marc Rouillan y Salvador Puig Antich, realizando acciones en Francia, consistentes en atracos y la expropiación de una imprenta donde realizar las ediciones de la propaganda que distribuían. Más adelante volvió a Barcelona junto a Salvador y su hermano Jordi. Tras una acción en Cerdanya huye a Francia y vuelve a ser detenido por otra acción que llevaron a cabo en el país galo, saliendo de la cárcel en junio de 1973.

El MIL se disuelve en agosto de 1973 en Toulouse por las desavenencias entre sus miembros, aunque la lucha de algunos de sus integrantes continuó durante algunos años.

En un atraco a la Caja de Pensiones de Bellver, en la Cerdanya, frustrado por la intervención de la Guardia Civil son detenidos Josep Lluis Pons Llobet y Oriol Solé, logrando huir su hermano Jordi. Son trasladados a la Modelo y en consejo de guerra, el 23 de julio de 1974, es condenado a 48 años y un día de prisión. Y en prisión continuó hasta la fuga de la cárcel de Segovia, a la que acababa de ser trasladado, el 5 de abril de 1976.

Una fuga en la que no pudo participar en su organización dado que cuando le trasladaron a la cárcel de Segovia los preparativos estaban ya iniciados. Pero los compañeros que la estaban organizando le propusieron, por simpatía a la lucha que había desarrollado, formar parte de los fugados. Desgraciadamente, poder ser parte de esta fuga histórica y vergonzosa para la credibilidad del Estado franquista, fue su final. Fugado junto con otros 28 miembros de otras organizaciones antifranquistas (ETA, FRAP, FAC y PCE) salieron por un túnel excavado hasta el exterior de la prisión donde fueron recogidos y escondidos en un camión y llevados hasta la frontera con Francia para poder saltar al lado francés con la ayuda de un guía. Esto último falló y se extraviaron en el monte, siendo detectados por la Guardia Civil. Se produjo un tiroteo que dispersó el grupo. En el ametrallamiento Oriol fue alcanzado y falleció el día 6 de abril, mientras que sus compañeros de fuga eran apresados. Los pocos que consiguieron alcanzar el lado francés fueron también hechos presos y confinados por el Gobierno francés.

Oriol murió por un tiro en la espalda. Pero su lucha no murió con él. Sus compañeros continuaron realizando acciones durante algunos años más. Una lucha que se ha llevado muchas vidas por delante y que en pocas ocasiones ha sido adecuadamente reconocida. En octubre de 1977 se decretó la ley de amnistía para los presos políticos y muchos salieron a la calle en libertad.

Según testimonios de la familia, la entrega y traslado del cuerpo de Oriol fue seguida por la Guardia Civil con una vigilancia exhaustiva que no disminuyó en el entierro masivo que se llevó a cabo en el pueblo de Bellver. Al día siguiente, en Barcelona, tras un acto religioso, donde el sacerdote alabó la generosidad de Oriol y otros que daban su vida por acabar con esa dictadura cruel y sanguinaria, más de 1.000 personas salieron en manifestación por las calles del Eixample encabezada con una bandera catalana y una pancarta anarquista. Al llegar a Plaza Catalunya la policía dispersó la manifestación con tiros al aire.

Oriol, Puig Antich y otros más que murieron luchando contra la dictadura nos dieron una lección que no debemos olvidar: Vivieron, lucharon y murieron por sus ideales.

Tras el recuerdo, ayer, en la cárcel de Segovia (lugar que se ha pedido que sea declarado Lugar de Memoria Histórica), enel mes de mayo su recuerdo estará presente en las jornadas que se van a realizar los días 21, 22 y 23 de mayo en Segovia para conmemorar los 50 años de la fuga de la cárcel en 1976.

Hoy y siempre Oriol está en nuestro recuerdo.

  • Oriol Solé Sugranyes: 40 anys després. Escrits de l’Oriol i per a l’Oriol. Barcelona: Descontrol, 2016.
  • Roglan, Joaquim (2006). Oriol Solé, el Che català: vida, fugida i mort d’un revolucionari. Barcelona: Edicions 62.
  • Tajuelo, Telesforo (1977). El MIL, Salvador Puig Antich y los grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista: teoría y práctica, 1969-1976. París: Ruedo Ibérico.
  • Téllez Solá, Antonio (2006). El MIL i Puig Antich. 1a ed. Barcelona: Virus.
  • Solé i Sabaté, Josep Maria. «Oriol Solé i Sugranyes, mort pels seus ideals.: Records d’infantesa i joventut amb el meu cosí». Revista de Catalunya, 2021, núm. 316, p. 123-3.

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