Muy pronto, se producirá una nueva fiesta de la democracia, y habrá elecciones generales en este inefable Reino de España. En la anterior convocatoria, no pude evitarlo (efectivamente, no siempre soy este lúcido anarquista nihilista feroz y, en contadas ocasiones, hago gala de cierta bendita ingenuidad), puse un mensaje a cierta persona, supuestamente ácrata, que de golpe y porrazo pasó a apoyar a Podemos. En realidad, creo recordar que era partidario de una especie de unión de fuerzas verdaderamente transformadoras, donde la fuerza podemita debía ser la punta de lanza, ya que yo me pierdo un poco con tantas alianzas, escisiones y denominaciones de la izquierda (al parecer, la presentada una y otra vez como la única y verdadera, pero en realidad con múltiples rostros). Ese individuo, muy activo en la redes sociales y con alguna que otra A circulada en su atrezzo, pasaría muy pronto a trabajar en los medios de Pablo Iglesias desapareciendo, estoy casi seguro, toda iconografía anarquista.
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