El que suscribe, de manera lúcida, solo aterriza de manera puntual en esos vertederos, especialmente Twitter o como se llame ahora, que son las redes sociales. No es ninguna disculpa, es sencillamente la verdad, solo soy partidario de utilizarlas para enlazar algo medianamente interesante y no para discusiones estériles que no conducen a parte alguna, mucho menos para abundar en narrativas simplistas y pueriles, por no decir directamente falaces. El caso es que acabo enterándome de que ciertos fulanos mediáticos se esfuerzan en difundir ciertos discursos que, como en el caso ahora mismo de los acampados en pleno centro de la capital de este inefable Reino de España, señalan la supuesta hipocresía y el exaltado radicalismo de los que protestan. De lo que estoy seguro es que esos inicuos reaccionarios oportunistas, muy probablemente la mayoría también estultos, bodoques y abiertamente mentecatos, no se han manifestado en su lastimosa existencia por causa alguna. Se me objetará que cada vez me muestro más faltón en lo que pongo negro sobre blanco, pero al mismo tiempo se me reconocerá que lo haga con cierto estilo y capacidad léxica.
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