David Graeber, anarquista y antropólogo, muere a los 59 años

El anarquista y autor de libros muy conocidos sobre capitalismo y burocracia falleció en un hospital de Venecia (Italia) el miércoles (02/09). El jueves (03/09), la esposa de Graeber, la artista y escritora Nika Dubrovsky, anunció en Twitter que Graeber había muerto en el hospital de Venecia el día anterior. En un comunicado, el editor de Graeber, Penguin Random House, dijo que aún se desconoce la causa de la muerte. Sigue leyendo

Mitos de la Transición

Hoy, ha sido interrogado Rodolfo Martín Villa acerca de su papel como Ministro, equivalente a lo que hoy se conoce como Interior entre otras responsabilidades, durante la llamada Transición a la democracia. Por iniciativa de una juez argentina, la única que ha investigado los crímenes del franquismo, se le responsabiliza de varios homicidios y se le acusa de delitos de lesa humanidad. Sigue leyendo

Vergonzantes juancarlistas

Esta semana, el medidor de vergüenza ajena en España ha subido considerablemente con la publicación de un manifiesto por parte de viejas glorias políticas en defensa del llamado rey emérito. El grupito de firmantes, con Alfonso Guerra a la cabeza, lo forma toda suerte, a diestra y siniestra, de exministros, expresidentes regionales, exdiplomáticos y otras gentes de mal vivir. Aseguran Sigue leyendo

Anarquismo: educación, cultura y emancipación social

Desde sus orígenes, el movimiento anarquista ha profesado un amor apasionado por la cultura y la educación; no nos referimos únicamente a las manifestaciones culturales específicas dentro del anarquismo, sino a la cultura y el conocimiento de un modo amplio y liberador.

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Qué pretenden Trump y la derecha racista criminalizando al anarquismo

Nota previa de El Libertario: Este esclarecedor artículo, originalmente aparecido en el diario The Washington Post, expone con brillantez que l@s anarquistas están en las protestas porque ser anarquista significa luchar por una sociedad más amable y equitativa. Sigue leyendo

Apuntes sobre periodismo

El arraigo de la revolución en un pueblo se comprueba en la cantidad de sus periódicos. Ellos son el alma de ella; le toman todos sus juegos, los amargos y los dulces, y los graban, los esculpen, los estampan. Y sí aparecen después, violentos y desparejos, fatales y esperanzados.
Así hay que amarlos. Pequeñitos, mal escritos, peor impresos, como sean, pensemos que son, no más, golpes de hacha contra el muro; clamores de libertad dentro de los calabozos. Las rebeliones del pueblo.
Miremos a ellos y no a los burgueses.
Rodolfo Gonzalez Pacheco

Toda la crítica del viejo mundo se ha hecho con el lenguaje de ese mundo y sin embargo contra él, y por lo tanto, en un lenguaje otro. Toda teoría revolucionaria ha tenido que inventar sus propias palabras, destruir el sentido dominante de otras, y aportar nuevas situaciones al “mundo de las significaciones” que correspondan a la nueva realidad en gestación y que hay que liberar del revoltijo dominante.
Internacional Situacionista

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Patriotas molestos

Hace unos días, y esto es una anécdota rigurosamente cierta, me encontraba tomando algo en una terraza con mi padre y fue inevitable que un locuaz peluquero, conocido de mi progenitor, se acercara para darnos la chapa. Si menciono la profesión del susodicho, no es porque sea determinante en la historia, sino porque su lugar de trabajo se encuentra a escasos metros de la terraza en Sigue leyendo

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Aprendizaje en tiempos de confinamiento, una mirada anarquista

Estos pensamientos que volcamos ante vuestra lectura son el resultado de conversaciones y fugas que la vida cotidiana ha ido trazando en el transcurso del encierro que hemos sufrido y, aunque en diferente medida, aún sufrimos. Es, por tanto, que debéis tomarlos de esta manera, libres e improvisados al igual que la naturaleza misma cuando crece exuberante y sin límite, pero no por Sigue leyendo

Anarquismo y República en España

El concepto de República, si bien tiene una importancia histórica innegable, no resulta tan claro en la actualidad. En un principio, se trata de lo contrario de la monarquía, equivale a la democracia en el sentido de considerar la gestión del Estado cosa de todos los ciudadanos(1); más adelante, veremos la falacia de tal asunto según la visión libertaria. La realidad es que, con el paso del tiempo, el concepto de república ha encubierto toda suerte de sistemas autoritarios en algunos de los cuales ni siquiera aparecía garantizada la democracia electiva. En cuanto a la monarquía, no debería ser necesario aclarar que resulta intolerable para cualquier persona con la mínima sensibilidad democrática, ya que se trata de la forma más elevada de aristocracia familiar; un intolerable vestigio del pasado que, sin embargo, se muestra en la actualidad en algunas países como una mera clase parasitaria, si bien asumiendo la jefatura de Estado, que tolera una democracia formal. Hoy en día, una u otra forma de Estado, monarquía o república, encubre una forma de dominación utilizando la ilusión de la democracia representativa.

Los anarquistas, desde los inicios en el siglo XIX, denunciaron my pronto la falsedad democrática que podía suponer la llegada de la República. Así, la breve Primera República española (1873-1874) encubrió en numerosos casos nuevos formas de dominación y el consecuente sufrimiento de la clase trabajadora; muy pronto los partidos republicanos se acomodaron a la nueva situación y nada harían por cambiar el orden establecido, tal y como denunciaron los libertarios; en algunos lugares, el pueblo, agotada su paciencia, trató de llevar a la práctica las promesas incumplidas de sus dirigentes y repartió las tierras abandonadas de latifundio2. Huelga decir que el gobierno restableció el orden utilizando los mismos medios de antaño y los problemas sociales permanecieron intactos. El momento previo a la proclamación de la República suponía unas condiciones insoportables para la clase trabajadora (falta de trabajo, jornales insuficientes, trabajo infantil, vejaciones para mujer…), lo que dio lugar a numerosos disturbios extendidos por todo el país y una crisis política, que concluyó con la abdicación del rey Amadeo de Saboya y la proclamación del nuevo régimen. Los internacionalistas españoles, organizados en la Federación Regional Española (FRE), núcleo originario del anarquismo español, reconocieron el cambio inesperado en el mundo político, pero alertaron de que «la república es el último baluarte de la burguesía»; era preciso, según los anarquistas, acabar con toda dominación y caminar hacia una «libre federación universal de libres asociaciones obreras, agrícolas e industriales»3. Ya la revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, que derrocó a Isabel II e inició el llamado sexenio democrático, puede considerarse un punto de ruptura para el anarquismo español. En ese momento, arraiga el internacionalismo bakuninista en una clase trabajadora que había tenido cierta militancia en el republicanismo federal, y se adopta una coherente estrategia con tres puntos fundamentales: ruptura con los partidos políticos, definitiva desilusión con el sistema republicano y negativa a formar parte de las elecciones4.

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Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general