Archivos de la categoría Libros

Presentan el libro ‘Saavedra, un anarquismo’, de Aurelio Fernández

El economista, investigador y periodista, Aurelio Fernández Fuentes, presentó este sábado su libro “Saavedra, un anarquismo” que recoge la investigación que durante varios años realizó sobre su bisabuelo, el anarquista español Abelardo Saavedra Toro, quien a sus 40 años decidió emprender el camino del activismo político.

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«El último resistente de Madrid». ¡Ayúdanos a resistir!

Lanzamos nuevo libro. ¡Ayúdanos a resistir!

Biografía y antología de Mauro Bajatierra Morán, panadero anarquista, sindicalista, periodista de  acción, apodado por Lucía Sánchez Saornil como «el último resistente de Madrid» en 1939.
Escrito por  el historiador y compañero, Julián Vadillo Muñoz!
Esperamos os guste la idea, contamos con vuestro apoyo. ¡Salud!

PROYECTO: https://vkm.is/lamalatesta

Mauro Bajatierra Morán (Madrid, 1884-1939) fue un personaje clave para entender la implantación y desarrollo del movimiento obrero y libertario en Madrid en el primer tercio del siglo XX. Panadero de profesión, su capacidad y autodidactismo le llevó al conocimiento de numerosos idiomas y a colaborar desde muy temprano en la prensa, lo que hizo de Bajatierra un periodista al servicio de los trabajadores. Algunas de ellas incluidas en esta antología.

A pesar de su pertenencia a las sociedades obreras de panaderos de la UGT, Bajatierra impulsó la creación del Ateneo Sindicalista de Madrid y del Centro de Estudios Sociales de la capital de España. Su participación y testimonio son fundamentales para entender al movimiento obrero en la crisis de la Restauración. Militante de la masonería, Bajatierra fue acusado sin pruebas de haber participado en el atentado contra el presidente del gobierno Eduardo Dato, saliendo absuelto de estas acusaciones. Escribió la obra “¿Quienes Mataron a Dato?” incluida en este libro.

Durante la dictadura de Primo de Rivera, su labor fue fundamental en los contactos que la oposición republicana tuvo con el movimiento anarquista, siendo uno de los fundadores de la FAI, la Federación Anarquista Ibérica, en 1927. Crítico con las medidas del gobierno republicano-socialista desarrolló a partir de 1931, el anarquista madrileño se mostró siempre partidario de la alianza revolucionaria entre la CNT y la UGT, participando también con su pluma en numerosos periódicos de la época.

La Guerra Civil fue el epítome de su carrera. Corresponsal de guerra para el periódico CNT, sus crónicas fueron de las más afamadas en la época.
Igualmente, las actividades de Bajatierra se centraron en la literatura, siendo autor de numerosas novelas cortas, cuentos infantiles y obras de teatro, algunas de las cuales alcanzaron importante fama en la época.
Su asesinato el 28 de marzo de 1939 en Madrid, a las puertas de su casa, hacen de Bajatierra una de las primeras víctimas del fascismo en la capital de España. Y como le apodo Lucía Sánchez Saornil: “El ultimo resistente de Madrid”.

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Stirner, sobre el único y su propiedad

Recuperamos unos textos sobre un autor, tan incómodo, como fascinante: Max Stirner y su espectacular obra El único y su propiedad; los anarquistas, de forma lúcida en nuestra opinión, han reivindicado a un pensador que nunca se consideró como tal, y que incluso en algunos aspectos puede considarársele opuesto a algunas de las propuestas libertarias, pero que apostó por algo muy valioso: el máximo desarrollo personal, criticando toda abstracción que lo entorpeciera.

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Trilogía egoísta, de Antonio Altarriba y Keko, ¡¡¡magnífica!!!

Antonio Altarriba no debería necesitar presentación, ya dediqué una reseña a su estupenda “El arte de volar”, dedicada a su padre, díptico que completó más tarde con “El ala rota”, dedicada a su madre. Voy a reseñar ahora su trilogía, creo que etiquetado como “egoísta”, que pienso que no puede dejar indiferente a nadie y creo que, más bien, impresionará a la mayoría. El dibujo de los tres volúmenes corresponde al veterano Keko, seudónimo de José Antonio Godoy Cazorla, que me parece también muy notable, acorde con la atmósfera y el universo que Altarriba ha querido crear.

Nadie es responsable de esto en sociedades donde impera la corrección política, la permanente necesidad de autoestima y filosofías positivas de lo más detestables. Este es el contexto donde Altarriba, en “Yo, asesino”, nos muestra que el asesino en serie, que tanto prolifera en la ficción contemporánea, es un síntoma de la falta de interés por profundizar en los mecanismos del mal, de tantos males presentes en la sociedad, y en nuestra propia responsabildad e implicación en ello.

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El anarquismo español y la acción revolucionaria (1961-1974)

Reseñamos este libro, por un lado para comprender la oposición libertaria a la cruel Dictadura de Franco en los años 60 y 70, por otro, para aprender de la historia sobre posibles tácticas y estrategias transformadoras, en las que el anarquismo debe tener mucho que decir, huyendo de toda tentativa dogmática e inmovilista.

El fin de la Segunda Guerra Mundial, todavía con la esperanza de una intervención de las potencias occidentales para acabar con la Dictadura franquista, llevó a las organizaciones clásicas del anarquismo a cierta espera e inmovilismo renunciando a la acción revolucionaria.  La situación parecía que iba a ser muy diferente con el Congreso de la CNT en Limoges, en 1961, que supondrá la reunificación de la CNT. Como Luis Andrés Edo aclara en el prólogo, la base de este libro está en un Dictamen elaborado en dicho Congreso, que promulga la creación de un organismo conspirativo que iba a recibir el nombre de Defensa Interior (D-I); se pretendía romper con el inmovilismo y fomentar la acción directa radical contra la Dictadura de Franco.

 

Este Dictamen contemplaba la participación, no solo de la Confederación Nacional del Trabajo, también de la Federación Anarquista Ibérica y de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. En el Congreso de CNT de 1963, en Toulouse, se inicia un proceso orgánico de disolución del D-I, que culminará dos años más tarde en el Congreso de Montpellier. Se denuncia que este proceso «oficial» de disolución del D-I, que no aceptará la FIJL, y continuará respaldado además por sectores de base de la CNT, iniciado además después de un momento clave como es la ejecución de Granado y Delgado, crea una falsa polémica sobre la «ilegalidad orgánica» de la organización de Defensa Interior. Sea como fuere, estamos hablando del testimonio clave de dos personas, protagonistas históricos, firmantes de un libro, que ya conoció una primera edición en 1975.

El Movimiento Libertario sufrió en España, tras la Guerra Civil, una ruptura generacional provocada por la cruel represión y por el forzado exilio de cientos de miles de militantes; a ello se une el trágico suceso de la Segunda Guerra Mundial, que supondrá la muerte de unos cien millones de personas. El anarquismo necesitaría, ya en la segunda mitad del siglo XX, una reactualización urgente. El contexto será, en los años 50, el del nacimiento de la Guerra Fría con el temor constante de un tercer conflicto mundial; ese miedo llevará al paralizamiento de la actividad política y sindical de los partidos y organizaciones clásicos produciéndose un profundo inmovilismo, ello a pesar de que continúen produciéndose situaciones conflictivas cuyos protagonistas serán ya otros.

Este inmolivismo tendrá una especie de «mar de fondo» en Occidente protagonizado por una juventud de diferente calado ideológico (marxistas, comunistas, cristianos…); el anarquismo, como no podía ser de otra manera, también será protagonista en gran medida a través de la la llamada Internacional Situacionista. Sin embargo, habría una organización española en el exilio, la FIJL, que no romperá con la estructura del movimiento clásico, pero sí con su estrategia inmovilizadora. Será la FIJL, siempre dispuesta a colaborar en acciones radicales contra la Dictadura, la que promueva la creación de ese organismo conspirativo que recibirá el nombre de Defensa Interior. Del seno de la FIJL nacerá el Grupo Primero de Mayo que, con el apoyo de algunas figuras experimentadas en el movimiento libertario, llevarán el anarquismo a las luchas obreras y estudiantiles producidas en el país.

El discurso central del libro es que la D-I supondrá, no solo una ruptura con el inmovilismo imperante en la organizaciones clásicas, también una impugnación ideológica a cualquier forma de dogmatismo que pudiera producirse en el movimiento anarquista; por supuesto, es un antidogmatismo que no adopta la forma de ningún tipo de posibilismo, sino la acción directa y radical contra el autoritarismo de la Dictadura y del capitalismo. No se trataba de entronizar la violencia, es más, se otorgó dignidad a las actividades al no producir ni una sola víctima mortal. Los autores del libro consideran que ha faltado objetividad crítica sobre la actividad del activismo anarquista, en los años que abarca la obra. Esa impugnación que un movimiento anarquista renovado, gracias en gran medida al ímpetu de la juventud, realiza al enclaustramiento de gran parte de las organizaciones clásicas supuso un cambio notable en los planteamientos y estrategias de las diversas corrientes revolucionarias.

Ese activismo anarquista contra la dictadura, en los años 60 y 70, recibirá a su vez la influencia de otros grupos revolucionarios surgidos en Occidente, poniendo así evidencia la crueldad de la Dictadura franquista aliada con las democracias occidentales. Si en América Latina ya estaba pronunciándose una juventud rebelde en los años 60 cuya máxima era «La revolución es obra de todos los revolucionarios», será la condición indudablemente antiautoritaria de Mayo del 68 junto al activismo revolucionario anarquista en Europa la que lleve la situación a su máximo apogeo. El fracaso de todas estas tentativas revolucionarias, resultado de diversos factores, es digno de análisis; el orden autoritario irá perfeccionando sus formas de manipulación y su nivel de eficacia. Para el futuro, quedará la estrategia anarquista de adecuación de medios a fines bien lejos de ese «terrorismo» de quienes tienen como objetivo conquistar el poder y no tardan en convertirse ellos mismos en represores.

Hoy, bien entrado el siglo XXI, cuando el orden autoritario adopta forma más sutiles y perfeccionadas, pero no menos alienantes, irracionales y también violentas, es más necesaria que nunca una nueva renovación de las tácticas y acciones verdaderamente transformadoras en el movimiento anarquista. Al margen de la forma que adopte ese movimiento, hoy sin una gran organización de masas, no cabe duda del importante legado de unas ideas libertarias que han impregnado la acción auténticamente revolucionaria de las últimas décadas: crítica a la familia, a la escuela, a la empresa capitalista, al Estado; negación de todo paternalismo, de la burocracia, el nacionalismo o el militarismo; reclamación de espacios autogestionarios, profundización democrática, solidaridad comunitaria…

Octavio Alberola y Ariane Gransac terminan su libro a mediados de los años 70, en un momento en que el orden autoritario tenía dos caras, la liberal y la dictatorial; la tesis de su obra es que lo que condujo, en cierta medida, a una sociedad más libre e igualitaria no fue una izquierda tradicional subordinada al juego político, finalmente en España integrada en el sistema dentro de esa farsa que fue la Transición democrática, sino la actividad revolucionaria de una juventud decididamente revolucionaria y antidogmática. La revolución auténticamente emancipadora, aquella que elimine la alienación y la explotación, y funde una sociedad libre y fraterna, es un objetivo por el que los anarquistas en el siglo XXI deben trabajar, influyendo en los movimientos sociales y en el conjunto de la sociedad, huyendo de nuevo de todo sectarismo.

En palabras de los propios Gransac y Alberola como colofón a su libro:

Para los anarquistas, lo esencial no es reconquistar un lugar entre las organizaciones sindicales o los movimientos políticos, sino reforzar y radicalizar todas las formas de «contestación» antijerárquica y de afirmación de la solidaridad revolucionaria en el seno de las sociedades en que viven y en el mundo.

Esa es la lección que hemos aprendido a lo largo de este testimonio.

Capi Vidal

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Repensar, reimaginar, recrear… al hilo de un libro de Amador Fernández-Savater

He leído dos veces seguidas el libro  de Fernández-Savater: Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política[1]. La primera lectura fue de asombro, la segunda de reflexión y de tomar notas, también de placer al ir repensando, reimaginando y re-creando lo que había subrayado en la primera lectura.
Soy consciente de que ha sido una lectura apasionada (sí, vehemente; pero con una vehemencia llena de alegría, sin perturbación alguna)  y, por tanto, subjetiva. Digo esto porque es posible que a otras personas con otras trayectorias y otros intereses, el libro de Fernández-Savater no les apasione como a mí, o quizás, más. Ya sabemos que nunca hay una lectura igual y que el libro, en gran parte, lo construyen quienes lo leen. El caudal de posibilidades que ha sabido «encauzar» el autor es tan rico que solo recogeré retazos para animar a su lectura.
I. Repensar
El libro incita a repensar algunos aspectos de la lucha social y política.
«Pero ¿qué es luchar? Podemos pensarlo así: es un acto de interrupción colectiva de las maneras establecidas de ver y vivir, una forma de parar el mundo…» (p. 17). Solo he vivido dos momentos en los que he sentido que se paraba el mundo: en la llamada «Transición», etapa que se abrió a la muerte de Franco, y durante el Movimiento 15 M. En la primera ocasión era tan joven que pensé que había sido una alucinación, unos 35 años después supe que era una realidad emocionada y posible. Ambas experiencias acabaron con ciertos cambios políticos y el ritmo del tiempo volvió a la monotonía… pocas cosas cambiaron.
Este libro es fuente de inspiración para entender la agobiante política: del orden de la gestión dentro de un marco-argolla dado como necesario e inevitable. Mejor optar por la politización: hacerse preguntas radicales sobre lo existente.
Repensar, o mejor confirmar certezas, que hace tiempo van definiendo mi manera de investigar: [basado en un libro de Eugenio Trias]: solo el historiador o investigador enamorado puede revivir un momento o una época. Hay vida si sigue pasando electricidad entre el pasado y el presente.
Reinventar una memoria activa, reproponer historias del pasado para el presente.                                                                                                                                    
Fernández-Savater es un mago mezclando continuamente su palabra con la de otras personas, me gusta mucho esa manera de fusionar palabras sin la pesada losa de citar continuamente las palabras ajenas pero señalando en cada capítulo a los autores y autoras que le han ayudado a repensar y me van a ayudar a mí a hacer lo propio.
II. Reimaginar
Fernández-Savater reimagina la revolución, el nosotros, el enemigo, la organización, la estrategia, el conflicto, las tácticas. Elementos que son necesarios para la lucha pero que es necesario desbrozarlos de tantas concepciones que han llevado a la izquierda al fracaso en demasiadas ocasiones.
Toma el autor de Gilles Deleuze esta afirmación de la que se puede partir para reimaginar: «Hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar». Estas «imágenes» son ideas preconcebidas. Organizan nuestra mirada: lo que vemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no. También nos ayudan a orientarnos (o a desorientarnos), a movernos en lo real. Para pensar, para cambiar necesitamos dotarnos de otro imaginario: imágenes que organicen nuestra mirada de otro modo, que nos orienten en sentido diferente (p. 41).
Y encontramos en todos los capítulos del libro propuestas, ideas, imágenes de cambio que no quieren cerrarse sobre sí mismas sino dejarlas abiertas y en construcción permanente. Sabemos el mal resultado de las teorías cerradas y acabadas que derivaron en distopias pese a sus planes emancipadores. Sabemos de los fracasos que conlleva separar a los que piensan de los que ejecutan y las construcciones jerarquizadas y totalitarias a las que da lugar. Conocemos en qué han acabado las noches gloriosas de «toma del poder» de las revoluciones clásicas.
El autor propone diversas fuentes de inspiración en ese depósito de saberes que es el pasado y que hay que actualizar para el hoy. Pero también el Movimiento del 15 M se convierte en manos del autor en una fuente de imaginación y reimaginación necesaria que puso en práctica espacios de subjetivación, de transformación de los lenguajes, las percepciones y los comportamientos (dixit Jacques Rancière).



III. Re-crear

He leído dos veces seguidas el libro  de Fernández-Savater: Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política[1]. La primera lectura fue de asombro, la segunda de reflexión y de tomar notas, también de placer al ir repensando, reimaginando y re-creando lo que había subrayado en la primera lectura.

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El libro acratosaurio que no le gusta a Facebook

Desde hace unos años, el algoritmo del Facebook no deja leer textos enlazados desde el portal libertario www.alasbarricadas.org, por razones que no ha sido capaz de explicar ni a él mismo. Esto incluye los escritos del consultorio de nuestro polemista escamado Acratosaurio Rex, y eso que lo que es de uno de es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

Lo que en interné se pierde, las editoriales libertarias lo rescatan. Así ha hecho 17Delicias con ‘Los enemigos de mis enemigos son mis enemigos’, una antología de los escritos del acratobicho durante los últimos quince años, que puedes conservar en tu casa aunque llegue el día en que en feisbú sólo salgan curas. Como anticipo, publicamos aquí unos extractos del prólogo de Ruymán Rodríguez, de la FAGC, para este acratolibro.

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