Hay quien sostiene, o al menos lo hacía hasta hace no tanto, que no se puede juzgar el régimen cubano solo por haber visitado la isla un corto periodo como turista. Dicha argumentación sonaba a subterfugio para seguir manteniendo el mito de la revolución cubana, a lo que se unía el bloqueo estadounidense como motivo principal para la intolerable pobreza de la población. El caso es que la primera vez que visité Cuba fue a mediados de los noventa, estando todavía la sociedad bajo las secuelas del denominado «periodo especial» cuando el colapso de la Unión Soviética a principios de la década, de la que dependía económicamente en gran medida, llevó a una crisis profunda. Sin embargo, décadas después, no parece haber salido de dicha etapa de profundas carestías, mientras que el régimen se enrocaba en el autoritarismo con una retórica pertinaz de defensa de una supuesta revolución estancada (más bien, fracasada y no solo por factores externos). Aquella estancia mía (sí, corta), fue tal vez el punto de inflexión para terminar desengañarme sobre un sistema, que una vez quise pensar que no era tan cruento y represivo como otros regímenes con alguna esperanza de construir una verdadero socialismo, pero que en realidad escondía una triste realidad muy similar. Ya lo he manifestado muy a menudo, como devastadora crítica, que se podía resumir en una intolerable falta de libertades, una alarmante ineficacia económica del Estado y, a pesar de la propaganda del régimen, una ausencia total de gestión por la sociedad civil en todos los ámbitos de la vida. No sé si, a estas alturas, defensores de la revolución cubana seguirán sosteniendo que mis opiniones son las de alguien que no conoce aquella sociedad, que solo la ha visitado como turista. Lo cierto, sin querer presumir de unos grandes conocimientos, es que tengo familiares en aquel país, conozco a infinidad de cubanos con sus particulares circunstancias y procuro, creo que sin tener sospecha alguna de querer favorecer la depredación capitalista, estar bien informado al margen de proclamas y simplezas.
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La original visión dialéctica de Proudhon
«Sin contrarios, no hay progreso; atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio, son igualmente necesarios a la existencia humana».
William Blake
«Como la mayoría de los anarquistas, Proudhon vivió más para la lucha que para la victoria.»
George Woodcock
Cuba, una mirada libertaria y emancipadora
Hace unos años, cuando hacía ya más de medio siglo del comienzo de la revolución cubana, y a propósito de la muerte de Fidel Castro, escribí un artículo, similar a este que ahora actualizo en septiembre de 2025. Empezaba aquel texto recordando las pasiones y los rechazos que producía, al igual que que ocurre con otros experimentos socialistas de Estado, como el caso del chavismo, y muchas veces sin posibilidad de matizar entre los dos extremos ante la visceralidad de las posturas a favor y en contra. Desde posiciones transformadoras y socialistas, pero también amantes de libertad en todos los ámbitos de la vida, solo podía denunciar una vez más el rotundo fracaso que había supuesto el comunismo de Marx, filtrado posteriormente por el leninismo, tanto en su teoría supuestamente científica, como en su praxis política llevada a cabo en no pocos países. Sin embargo, a pesar de esta evidente práctica fallida, con una negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una fracasada política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores, ni pareció haber caminado en ningún caso hacia ello) cierta izquierda encontraba, al menos hasta hace no tanto, nuevos referentes una y otra vez en estas experiencias de Estado.
Seguir leyendo Cuba, una mirada libertaria y emancipadoraA vueltas sobre liberalismo y socialismo
Un lúcido anarquista, ahora mismo no recuerdo quién, dijo algo así como que el anarquismo era la síntesis de las dos grandes corrientes modernas de pensamiento político: socialismo y liberalismo. Estoy muy de acuerdo e, incluso, yo que tengo unos resabios nihilistas bastante agudizados, me esfuerzo en repetirlo asiduamente. A día de hoy, cuando ya llevamos dós décadas del siglo XXI, esta tensión entre esas dos teorías ideales de la sociedad humana se sigue produciendo. Un socialismo, casi Seguir leyendo A vueltas sobre liberalismo y socialismo
El concepto de libertad en las ideas anarquistas
La libertad es, para la filosofía anarquista, su tema central; de ahí que se haya dado en llamar libertaria. Para el anarquismo, la libertad constituye una conquista vital y social; la cuestión no es tanto que el ser humano sea libre de forma innata, sino que precisamente encuentra los caminos para ejercer su libertad porque es la característica primordial de su existencia. Seguir leyendo El concepto de libertad en las ideas anarquistas
La saludable lectura de Bertrand Russell
Bertrand Russell (1872-1970) tuvo diferentes intereses, siendo los primeros los matemáticos, y combinándolos después con los filosóficos, históricos y sociales. La evolución filosófica de Russell fue compleja, aunque ello no impide trazar las líneas principales del pensamiento del autor, ya que los cambios fueron debidos seguramente al miedo a llegar a vías muertas o congestionadas. Seguir leyendo La saludable lectura de Bertrand Russell
Socialismo libertario e individualismo solidario
Resulta curioso que, si bien existe una manera de observar la historia del anarquismo en la que está claro que es una corriente socialista, los primeros anarquistas no dudaban en hacer suyos a autores que, tal vez, hoy consideraríamos más cerca del liberalismo (si bien, su crítica furibunda al Estado y a cualquier forma de dominación o, lo que es lo mismo, su naturaleza antiautoritaria se hace muy atractiva). Hay que considerar al anarquismo mucho más que un tipo de socialismo o colectivismo, una especie de filosofía vital que busca la emancipación en todos los ámbitos de la vida y el desarrollo de los valores más nobles del ser humano; por su propia idiosincrasia hace que tenga necesariamente que apostar por un modelo social y económico cooperativo y por dar predominancia a la solidaridad por enciman de cualquier otro valor.
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El legado de William Godwin
A pesar de las dudas, debido sobre todo a la escasa influencia que pudo tener en el movimiento anarquista del siglo XIX, hoy hay que considerar a William Godwin como parte de la historia del ideal libertario. Es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando se le presta una mayor atención y sus aportaciones son indudables al anarquismo continental, especialmente en la vertiente individualista y en el campo filosófico en general.
¿Cuál es la realidad de Venezuela?
Hace años, cuando se estaban produciendo numerosas manifestaciones ciudadanas en Venezuela junto a una intolerable represión estatal, mandé una carta a un conocido periódico izquierdista presumiblemente alternativo, en cuya cabecera rezaba la frase “actualidad crítica”, el cual estaba manteniendo un inquietante silencio sobre lo ocurrido en aquel país. No solo jamás publicaron mi texto, encabezado por la frase “¿Qué está ocurriendo en Venezuela”?, sino que sacaron enseguida otro con un título calcado en el que se hacía una pertinaz defensa del chavismo culpando, claro, de los disturbios a la derecha. Ya comenté en su momento la práctica imposibilidad del debate sobre la llamada revolución bolivariana, como todavía ocurría con la Cuba castrista décadas después de un régimen obviamente fracasado con una intolerable represión de las libertades, y que dicha polarización obligaba a sospechar de ambos lados a poco que se tuviera algo de espíritu crítico. Antes de ver lo que está ocurriendo este año 2024, para los que piensen en alguna verdadera transformación social en el régimen que una vez encabezó Hugo Chávez, remitiré al libro de Rafael Uzcátegui Venezuela: la revolución como espectáculo, subtitulado Una crítica anarquista al gobierno bolivariano. La hipótesis de aquel libro, publicado en 2010, era que la revolución bolivariana había devenido en, efectivamente, un espectáculo tal y como desarrolló Guy Debord dicho concepto, pero sin mejoras reales a nivel estructural en la vida cotidiana de la gente y con meros cambios de actores en las transacciones capitalistas (a pesar de llenarse la boca el chavismo de socialismo). Aquel libro, tal y como yo lo veo, y a pesar de la obvias dificultades de distribución, fue un punto importante en la siempre necesaria reflexión crítica, desde una perspectiva verdaderamente transformadora a nivel social, ante el silencio y mirada acrítica de gran parte de la izquierda internacional.
Seguir leyendo ¿Cuál es la realidad de Venezuela?Socialismo e individualismo en Oscar Wilde
Que Oscar Wilde es un gran escritor no creo que lo dude nadie, pero que no es tan conocido su pensamiento tan cercano al anarquismo parece también un hecho. En su texto El alma del hombre bajo el socialismo comienza realizando una declaración de intenciones en contra de la explotación del trabajo ajeno («esa sórdida necesidad de vivir para los demás», lo expresa Wilde con retórica propia). Pero el atrevimiento del irlandés va más allá, y resulta de plena actualidad su análisis, denunciando una sociedad en la que no solo se permite la pobreza, sino que se la mantiene viva con supuestos actos Seguir leyendo Socialismo e individualismo en Oscar Wilde




