Los muy vendidos medios generalistas, de este inefable Reino de España, y con el silencio de la mayor parte de la comunidad internacional, apenas reflejan la crisis humanitaria en el norte y este de Siria, el genocidio esta vez sobre el pueblo kurdo. Veamos si podemos repasar, estremeciéndonos ante la situación, de lo ocurrido en aquella región durante las últimas semanas; puede seguirse toda la actualidad en el sitio web rojavaazadimadrid.org, del cual obtengo la mayor parte de la información que expongo a continuación.
Desde el 6 de enero, fuerzas del gobierno sirio, junto a grupos yihadistas y milicias turcas, están produciendo ataques, iniciados en Alepo, a la comunidad kurda; toda una limpieza étnica, que ha supuesto una masacre y el desplazamiento forzoso de miles de personas. La DAANES (Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, también conocida como Rojava), en el último año, estaba llevando a cabo negociaciones con el gobierno de transición sirio para consolidar una democracia y formar parte de un sistema descentralizado dentro de la diversidad étnica y religiosa de Siria. El 4 de enero, las negociaciones parecían haber alcanzado una fase avanzada e incluso parecía estar llegándose a lograr un acuerdo; no obstante, el proceso fue abruptamente interrumpido por el ministro de exteriores sirios, el cual tiene un estrecho vínculo con el Estado turco.
El 6 de enero, se anunció un acuerdo, tras una reunión en París facilitada por Estados Unidos, Siria e Israel, y esa misma tarde fuerzas del gobierno sirio con la incorporación de milicias turcas lanzaron un ataque contra barrios kurdos en Alepo. En los días posteriores, a pesar del anuncio del alto el fuego, el ejército sirio y sus aliados continuaron avanzando amenazando la existencia de los kurdos y de las comunidades de la región, así como del autogobierno autónomo y democrático establecido allí. Recordemos los logros de la Revolución de Rojava, con la lucha por la liberación de las mujeres, la coexistencia pacífica entre los pueblos y el autogobierno democrático. La comunidad internacional, en su mayor parte, mantiene un silencio cómplice sobre la violencia del gobierno sirio, mientras que la comunidad kurda trata de resistir. De hecho, el 9 de enero, en un momento de gran intensidad en los combates, Ursula von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se reunió con al-Sharaa, presidente de transición en Siria, y prometió 620 millones de euros para la reconstrucción del país, lo cual ha sido visto como un respaldo tácito de las masacres en curso y una seria preocupación sobre el uso de esos fondos.
A pesar de un alto el fuego el 11 de enero, organizaciones humanitarias denunciaron que se siguieron produciendo asesinatos, torturas y saqueos de las propiedades kurdas junto a otras atrocidades como auténticos crímenes de guerra, mientras que se ha restringido el acceso a actores de la sociedad civil para poder evaluar la situación. El 13 de enero, otras dos regiones administradas por DAANES fueron declaradas “zona militares cerradas” por el gobierno sirio; continuaron con la campaña militar, junto a drones turcos y grupos yihadistas, avanzando hacia el norte y el este. El 16 de enero, al-Sharaa emitió un decreto que limitaba los derechos de los kurdos, mientras que se intensificaban los bombardeos sobre las zonas defendidas por las fuerzas amadas de DAANES (las SDF). El 18 de enero, a pesar de anunciarse un alto el fuego permanente, los combates continuaron con el plan del gobierno sirio de integrar las zonas kurdas en un Estado centralizado.
El 19 de enero, la guerra se extendió por gran parte del norte y el este de Siria; las fuerzas del gobierno de transición sirio (STG), junto a milicias yihadistas, atacaron la prisión de Al-Shadadi liberando a miles de presos del ISIS, ante el silencio de la coalición internacional, algo que se repetirá en otras cárceles en los días siguientes; las fuerzas del STG también lanzaron un ataque contra Kobane (ciudad del norte de Siria dentro de la gobernación de Alepo), que precisamente había sido un escenario histórico de lucha frente al Estado Islámico en 2015: una región que vuelve a ser atacada por los yihadistas bajo otras banderas. El 20 de enero, se anunció un alto el fuego de cuatro días y el STG asegura que durante ese tiempo no avanzará más; se trata de conminar a las SDF para que se disuelvan y la integración de los territorios en el Estado sirio, mientras que el alto no es respetado, continúan los ataques y no hay perspectivas de paz.
El 21 de enero, hubo un enunciado que mostraba una situación alarmante en el asedio de Kobane con servicios esenciales deliberadamente interrumpidos, por parte de las fuerzas del gobierno de transición sirio, en coordinación con Turquía y milicias yihadistas, provocando una intolerable crisis humanitaria. Por lo general, la comunidad internacional, especialmente la Coalición Internacional contra el ISIS, ha guardado silencio ante esta crisis humanitaria, aunque en las regiones del Kurdistán y a nivel internacional miles de personas sí se han movilizado en solidaridad con Rojava con numerosas convocatorias. Otras comunidades de Siria, como los drusos en el sur, se han levantado en armas en apoyo a la fuerzas defensivas de las SDF, mientras que la población yazidí, otra minoría kurda de gran antiguedad, que ya fue víctima de un genocidio por el ISIS en 2014, muestra la preocupación por su seguridad en la zona de Shengal (otra administración autónoma). El pueblo kurdo se enfrenta ahora a un nuevo genocidio, perpetrado por los Estados sirio y turco junto a sus aliados yihadistas, pero con la traición generalizada de la Unión Europea, de Estados Unidos y con el beneplácito del Estado de Israel.
Capi Vidal






