El grupo en torno a la publicación anarquista Freedom en el mundo británico

Recuperamos un artículo, que se publicó tal cual en la revista Erosión núm. 2, correspondiente al primer semestre de 2013; esta publicación es editada por los compañeros chilenos del Grupo de Estudios José Gomez Rojas, una más de las magníficas labores que llevan a cabo.

El colectivo anarquista creado en torno al semanario Freedom y a la editorial Freedom Press, ambos aún en activo, es uno de los grupos de intelectuales libertarios más importantes del pasado siglo; en él participaron figuras tan importantes como Vernon Richards, Marie Louise Berneri, Nicholas Walter, Herbert Read, George Woodcock y Alex Comfort, entre otros. Durante toda su historia, este colectivo ha sido un ejemplo de como reunir a personas que expresaban diferentes tendencias dentro del anarquismo. El primer número del periódico Freedom se publicó en 1886, existiendo en la cabecera el subtítulo de “A Journal of Anarchist Socialism” hasta junio de 1889 en que se utilizó el de “A Journal of Anarchist Communism”, mientras que en la actualidad se presenta con la frase “Anarchist News and Views”; Charlotte Wilson, perteneciente al ala anarquista del movimiento británico socialista Sociedad Fabiana, se puso en contacto con Kropotkin y con su mujer Sophie pidiéndole que se trasladara a Inglaterra para editar una revista que recogiera las experiencias ginebrinas y parisinas del anarquista ruso en diversas publicaciones. Ese mismo año nace también, fundada por Willson, Kropotkin y un grupo de amigos, la que es la casa editorial anarquista mas antigua del mundo, Freedom Press. El primer número de Freedom estaba compuesto por cuatro páginas con artículos, noticias, breves notas y un poema, además de una manifiesto en el que se exponían las ideas de Kropotkin, el cual trabajará en la publicación durante los veintiocho años siguientes. No todos los colaboradores de Freedom eran explícitamente anarquistas; entre ellos, cabe destacar en esos primeros años al socialista Edward Carpenter, hombre muy adelantado a su tiempo en cuestiones relativas a la libertad sexual o en la actitud social ante el delito. Hubo una primera etapa en Freedom que duró hasta 1927, manteniéndose a pesar de la represión policial y las encarcelaciones durante la Primera Guerra Mundial. Su director desde 1907 era Tom Keell, que a diferencia de Kropotkin se mantuvo fiel a sus principios antibelicistas durante el gran conflicto, por lo que fue arrestado en 1916. Fue ese año en el que Keell abandonó Londres, junto a su compañera, la también anarquista Lilian Wolfe, para buscar refugio en Whiteway Colony, comunidad de inspiración tolstoiana situada en la Inglaterra occidental y convertida desde su fundación en 1898 en refugio hospitalario para multitud de anarquistas. Hasta poder retomar la actividad ácrata, Keell siguió publicando un boletín llamado igualmente Freedom para aquellos abonados que se mantuvieron, buscando siempre la manera de retomar la actividad anarquista. La publicación fue revitalizada gracias a Vernon Richards, fundador de la revista Free Italy, sustituida en 1936 por Spain and the World, la cual acogió las ideas y opúsculos que Keell había conservado. Cuando terminó el conflicto en España, la revista pasó por los nombres de Revolt! y de War Commentary hasta recuperar la cabecera original de Freedom en 1945 y mantenida hasta la actualidad.

Hay que destacar a dos figuras en el entorno de Freedom Press, a Vernon Richards (1915-2001), cuyo auténtico nombre era Vero Ricchioni, y a su compañera Marie Louise Berneri (1918-1949), ya que ambos tenían un gran conocimiento del movimiento anarquista internacional, de sus tendencias y de sus principales exponentes, y hablaban además varios idiomas para poder transmitir sus conocimientos. Marie Louise era hija de los también anarquistas Camillo Berneri y Giovanna Berneri; aunque nació en Arezzo (Italia), vivió gran parte de su vida en Inglaterra y allí ejerció su mayor actividad como anarquista. En los años 30, se graduó en sicología en la Universidad de la Sorbona, ya que ella y su familia marcharon al exilio francés por su oposición al fascismo; muy pronto, tomará parte del movimiento anarquista editando un periódico con Luis Mercier Vega, Revisión. Ya en el año 1936, y encontrándose todavía en París, recaudará junto a Vernon Richards fondos para publicar Spain and the World, que tendrá como objetivo primordial la solidaridad con los anarquistas españoles. Después del asesinato de su padre Camillo, a manos de los estalinistas españoles, Marie Louise se trasladará a Inglaterra donde trabajará, junto a Richards, en la publicación sucesora de Spain and the World, Revolt!, en 1939, y posteriormente en War Commentary. Cuando se recupera la cabecera original de Freedom, para el periódico inglés, ya forman parte de su entorno figuras como George Woodcock y Herbert Read, entre otros; el colectivo anarquista se ganará un gran respeto en el mundo progresista gracias a su intensa actividad en defensa de las libertades civiles. La gran cultura y los enormes contactos de la pareja formada por Marie Louise y Vernon les otorgaron gran autoridad en el movimiento anarquista; dice mucho de la integridad de Berneri, el hecho de que después de que fuera absuelta en un juicio contra los editores de War Commentary, en 1945 por instigación a la rebelión, mientras que tres compañeros fueron encarcelados, asumiera la responsabilidad de mantener el periódico durante los años de posguerra. En 1948, asistió a la primera conferencia anarquista internacional, en París, como miembro de la delegación inglesa. Desgraciadamente, falleció prematuramente en 1949 junto al bebé que iba a dar a luz, por una infección vírica. George Woodcock e Ivan Avakumovic, en su biografía de Kropotkin El príncipe anarquista, pondrán la siguiente dedicatoria:

Para Marie Louise Berneri, auténtica discípula de Kropotkin, que murió el 13 de abril de 1949.

Otro de los rasgos sobresalientes del colectivo Freedom fue su actitud libre y aperturista en los debates sobre el sexo sin que existiera ningún otro programa semejante en movimiento político alguno. El texto de Maie Louise Berneri Sexuality and Freedom, publicado en la revista Now de George Woodcock en 1945, fue de los primeros en introducir las teoría de Wilhelm Reich en Inglaterra. En 1944, Freedom Press publicó otra importante obra de Marie Louise Berneri, Workers in Stalin’s Russia (Trabajadores en la Rusia de Stalin), reeditado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el cual recogía el argumento de que para juzgar cualquier régimen político es necesario saber en primer lugar en qué condiciones se encuentran sus trabajadores; según este criterio, el sistema soviético era un desastre con no menos desigualdades sociales que en el mundo capitalista. Tal y como contaba Colin Ward, otra destacada figura del mundo anarquista británico recientemente desaparecido, este libro se publicó en un momento en el que existía un acuerdo tácito en la prensa británica para no criticar a la URSS; consideraba Ward que la influencia marxista y estalinista sobre las teorías de los intelectuales europeos sería muy difícil de entender para las generaciones posteriores. Se trataba de un apasionamiento político casi religioso, que George Orwell definió como “patriotismo desplazado”, ya que aquellos autores que habían abjurado de la lealtad incondicional a su país de nacimiento se la habían ofrecido a la nación que se consideraba “patria del proletariado”. Tras el desencanto de la URSS, desplazarían su patriotismo a regímenes como la Yugoslavia de Tito o la Cuba de Fidel Castro. Los anarquistas, una vez más, fueron los primeros en denunciar el fracaso de estos regímenes desde una perspectiva libertaria y auténticamente socialista.

Vernon Richards nació en Londres en 1935 y se formó como ingeniero civil en el King’s College de esa ciudad. Junto a su padre Emidio Recchioni, fue otro activo militante antifascista colaborando también con Camillo Berneri en publicaciones libertarias; durante la Segunda Guerra Mundial fue objetor de conciencia. Richards también ejerció como fotógrafo, siendo muy famosas en los años 40 sus instantáneas sobre George Orwell, del que también fue amigo personal. Después de 1951, continuó editando el semanario Freedom, publicando en él hasta 23 entregas que formarán posteriormente su muy conocida y reeditada obra Enseñanzas de la revolución española (publicada por Freedom Press en 1953; como curiosidad, ese mismo año apareció en Tokio una edición en japonés). El propio Richards afirmó que la inspiración de esta obra estuvo en La CNT en la revolución española, de José Peirats; en 1957, surgió la posibilidad de revisar y ampliar el libro con material procedente del tercer tomo de la obra de Peirats, que después de otras ediciones en diversos países, publicaría definitivamente Freedom Press en 1972 en su versión inglesa. Hasta 1964, Richards formo parte del colectivo Freedom y fue uno de los grandes sostenedores de la editorial Freedom Press, aunque posteriormente volvería a ocupar un rol similar; ayudó a la creación de la imprenta cooperativa Aldgate Press, en 1981, en la que todavía hoy se imprimen las publicaciones de Freedom Press. Una de las mayores influencias ideológicas de Vernorn Richards fue Errico Malatesta, figura a la que dedicó su obra Malatesta, vida e ideas. Enseñanzas de la revolución española (Campo Abierto, 1977) está precedida de la siguiente cita de Marie Louise Berneri:

Desde el ángulo anarquista y sin que nos estorben seudolealtades ni consideraciones de oportunidad, pero a la vez con modestia y compresión, así es como deberíamos proponernos deducir las enseñanzas de la revolución española. Estoy convencida de que más desmoralizaría y debilitaría nuestro movimiento una admiración ciega y carente de espíritu crítico que la franca admisión de nuestros pasados errores.

En el prólogo a esta edición de su obra en español, Richards denunciaba igualmente la ceguera a la que a veces conduce la pasión y partidismo hacia unas ideas. Lúcidamente, consideraba que los trabajadores no son necesariamente revolucionarios per se, mostrándose no pocas veces desconfiados y hostiles hacia lo innovador, por lo que la tarea de hacer que acepten las ideas anarquistas es a la fuerza larga y lenta, exenta en cualquier caso de atajos ni heroicidades. Se trata de otro anarquista que reclama constante innovación y oxigenación en el movimiento libertario, ya que bajo ningún concepto la historia se repite siendo las situaciones políticas y económicas diferentes en cada momento. A pesar de ello, existen obviamente ciertas similitudes y es importante que las nuevas generaciones aprendan enseñanzas históricas de las anteriores.

Otro miembro que contribuyó enormemente al colectivo Freedom fue George Woodcock (1912-1995), activo escritor canadiense que tocó, prácticamente, todos los géneros literarios. Como militante libertario, se esforzó en la escritura de panfletos que aplicaran las ideas anarquistas en aspecto concretos de la sociedad. Aunque Woodcock nació en Winnipeg, Manitoba (Canadá), se trasladó a Inglaterra junto a su familia a corta edad; gracias a una beca, ya que su confición familiar era muy humilde, podría haber asistido a la Universidad de Oxford, algo que rechazó al tener que reconocer forzosamente una filiación religiosa para ingresar. Será en su trabajo en el Great Western Railway donde se empezará a interesar por el anarquismo; al respecto, es muy conocida su obra Anarchism: a history of libertarian ideas and movements (Anarquismo: una historia de las ideas y los movimientos libertarios), escrita en 1962, primera historia de las ideas libertarias realizada después de la Segunda Guerra Mundial, junto a The Anarchist Reader (El lector anarquista), editada en 1977, y varias biografías de William Godwin, Proudhon, Oscar Wilde y Kropotkin. Especialmente valorada es la obra, coescrita junto a Ivan Avakumovic en 1972, The Anarchist Prince: A Biographical Study of Peter Kropotkin (El príncipe anarquista: un estudio biográfico de Peter Kropotkin). Woodcock, al igual que otros autores vinculados a Freedom, fue un pacifista a ultranza también durante la Segunda Guerra Mundial; fue muy sonada su polémica, en las páginas de Partisan Review, con George Orwell, cuando éste escribió que el pacifismo en una guerra contra el fascismo venía a ser “objetivamente profascista” A pesar de ello, ambos autores se convirtieron en muy buenos amigos; en 1966, Woodcock escribirá un estudio crítico de Orwell y su obra, que ganará un Governor General’s Award. El ideal de Woodcock de cooperación entre los pueblos, superando la barrera de las naciones, se tradujo en la creación de Canada India Village Aid, que promueve proyectos de autogestión en zonas rurales del país asiático.

Otro anarquista británico de renombre es Alex Comfort (1920-2000), que fue un hombre de múltiples facetas, tal vez más conocido como científico que como escritor. Una de sus obras más conocidas es The Joy of Sex (El placer del sexo, según una de las últimas ediciones, aunque ha tenido otras traducciones en su título), escrito en 1972, ingenioso y liberador manual para el placer sexual. Es posible que a Comfort se le llevaran los demonios al descubrir que ha sido más conocido por una obra de esas características, la cual tuvo una importante repercusión en su momento, ya que su producción científica y literaria es enorme. Su militancia anarquista y pacifista es el hilo conductor de muchos de sus libros, y es de agradecer que se vea la revolución sexual como unida a la social; es el juego y el erotismo como una parte primordial de la libertad y del desarrollo del ser humano. Después de The Joy of Sex, Comfort escribiría también sobre los efectos sicológicos y sociológicos del amor libre en una revisión posterior llamada More Joy of Sex. En esta cuestión de la liberación sexual, parece evidente que los ácratas también han llevado una considerable ventaja a otras tendencias revolucionarias. Comfort, además de en el comportamiento sexual, era experto en biología y en siquiatría, y en concreto se le consideró una eminencia en gerontología, ya que dedicó gran parte de su vida al estudio del envejecimiento en hombres y animales; dos obras suyas recogen esta temática: The Biology of Senescence (La biología de la senescencia) y A Good Age (Una buena edad). En sus estudios, Comfort observa a las personas mayores como una clase oprimida, por lo que trata de combatir todos los acomodos políticos, sociales y morales que contribuyen a esa situación. Comfort se educó en el Trinity College, en Cambridge, y en el London Hospital; en los años 40, tuvo una gran actividad en el mundo británico, especialmente en el colectivo en torno a Freedom. Fue un beligerante pacifista, valga el oxímoron, y son muy conocidas también sus disputas con George Orwell sobre la intervención en la Segunda Guerra Mundial. La primera toma de posición pública sobre la libertad sexual la hizo precisamente en un libro publicado en 1948 por Freedoom Press, Barbarism and Sexual Freedom, basado en unas conferencias que impartió en el London Anarchist Group. Tal y como contó en cierta ocasión Colin Ward, el cual valoraba especialmente la faceta sociológica de Comfort, no hay lector que pueda hacerse una idea exacta de lo axfisiante que resultaba el clima sexual de la época; es de agradecer la inteligencia sutil de Comfort, el cual usaba la ironía para desmontar y denunciar los comportamientos autoritarios. Se le atribuye una frase muy bella, una especie de imperativo que el anarquista puede hacerse a uno mismo, acerca de la obligación de dejar este mundo con menos dolor del que había cuando lo encontró.

Nicholas Walter (1934-2000) es otro de los intelectuales anarquistas vinculados a la publicación Freedom y a la editorial Freedom Press. Walter nació en Londres y estudiará historia en el Exeter College de Oxford, aunque después se convertirá en periodista; a pesar de que se unió al Partido Laborista en la Universidad, lo abandonará por el anarquismo y por un activismo pacifista en 1959. Como pacifista, formó parte de The Comitte of 100 (el comité de los 100), grupo británico antibélico creado en 1960, del que también formó parte Bertrand Russell; los objetivos del grupo eran promover la resistencia no violenta y la desobediencia civil en contra de la carrera armamentística. Entre la diversas maneras que existen de militancia anarquista, Walter consideraba indispensable la participación activa en movimientos plurales, como era el caso del comité de los 100 o de muchos otros que luchan por los derechos civiles y por la resistencia a la autoridad; tal participación con personas no anarquistas iba unida para él, de manera obvia, con cierto compromiso respecto a los principios libertarios, ya que de otro modo se corría el riesgo de abandonar definitivamente las ideas. Aceptando esa integridad de principios, su forma de ver la contribución de los anarquistas a la militancia en dichos grupos era doble: por un lado, se acentuaba el fin de una sociedad libertaria y, por otro, se insistía en la utilización de medios libertarios para lograrla. Walter formó parte también de otro grupo vinculado al comité de los 100, Spies for Peace (espías por la paz), encargados de divulgar documentos gubernamentales que se adelantaban a lo ocurrido después de una guerra nuclear; Walter se convertirá en el único miembro identificado de este colectivo, algo que únicamente se desvelará después de su muerte. En 1966, será encarcelado durante dos meses por un acto de protesta, en contra de la guerra de Vietnam, frente al primer ministro laborista Harold Wilson. En su actividad como anarquista, destaca el libro About Anarchism, publicado por primera vez en 1969 y traducido después a varios idiomas; en 2002, hubo una edición revisada con un prólogo de la hija del autor, la periodista y escritora Natasha Walter, muy conocida también por ser activista por los derechos humanos. Como se ha dicho, Nicholas Walter estuvo prácticamente toda su vida vinculado a Freedom Press y fue un colaborador asiduo de Freedom y de otras publicaciones. Una recopilación de estos escritos fue publicada en 2007 con el título de The Anarchist Past and Other Essays, editada por David Goodway. Muy conocida es igualmente su labor como humanista ateo, tal vez su faceta más conocida en Gran Bretaña; será editor durante casi una década de New Humanist (febrero de 1975 a julio de 1984), publicada por la Rationalist Press Association, y estará unido en general durante toda su vida al movimiento racionalista y laico. También fue Walter un prolífico escritor de cartas a periódicos y revistas, y se estima que se publicarán unas 2.000 a lo largo de su vida firmadas con su propio nombre o bien con los seudónimos de Jean Raison, Arthur Freeman y Mary Lewis. En 1989, después de que Salman Rushdie sufriera la fetua, pronunciamiento desde el Islam instando a su ejecución, por su libro Los versos satánicos, Walter formó un comité para luchar contra la ley que persigue la blasfemia en Reino Unido, todavía vigente en la actualidad; logró una declaración firmado por 200 figuras públicas y su libro posterior, Blasphemy Ancient and Modern (blasfemia antigua y moderna), colocó la controversia sobre Rushdie en su contexto histórico.

En About Anarchism, Nicholas Walter consideraba que el anarquismo podía verse, tanto como un desarrollo del liberalismo o del socialismo, como de ambos a la vez. La libertad que desean los liberales y la igualdad por la que luchan los socialistas no son incompatibles, sino complementarias; se trata de la gran contribución del anarquismo a la teoría política. Para los anarquistas, no es posible ninguna polarización hacia ninguno de los dos conceptos y no es posible una sin la otra. Otro rasgo para Walter, que convierte al anarquismo en indudablemente actual, es su concepción escéptica del progreso. Los liberales observan la historia como “un desarrollo lineal que parte del salvajismo, la superstición, la intolerancia y la tiranía, y llega a la civilización, la ilustración, la tolerancia y la emancipación; por su parte, los socialistas suelen ver la historia como “un desarrollo dialéctico a partir del salvajismo, a través del despotismo, el feudalismo y el capitalismo, hasta llegar al triunfo del proletariado y a la abolición del sistema de clases”. En ambos casos, aunque existan reacciones y revoluciones, se parte de un pasado malo para llegar a un futuro benévolo. Walter definía la visión anarquista del progreso como un proceso dualista: una oposición permanente entre dominadores y dominados, entre el principio de autoridad y la libertad, entre el Estado y la sociedad. Así, los anarquistas son conscientes de que no siempre hay progreso ni se resuelve la antinomia; solo se puede estar seguro de que el mundo está mejorando, y nunca en un sentido lineal y determinista, cuando las personas vayan percatándose de que pueden resolver sus asuntos sin necesidad de autoridad alguna. Si la socialdemocracia puede verse como una simple mezcla de socialismo y de liberalismo, necesitada aún de la institución del gobierno, Nicholas Walter, en la línea de Rudolf Rocker, consideraba el anarquismo como una superación de ambas teorías políticas, rebatiéndolas al mismo tiempo al ir más lejos en sus propuestas y lograr la síntesis entre libertad e igualdad.

Herbert Read (1893-1968), sin ser un autor excesivamente conocido en el mundo de habla hispana (aunque, afortunadamente, parece estar empezándose a paliar), es otro nombre importante en el anarquismo de la primera mitad del siglo XX. Hombre de múltiples facetas, experto en arte, crítico, poeta, ensayista filosófico y político, novelista, equiparado en alguna ocasión en calidad literaria a sus coetáneos T.S. Elliot y a George Orwell, autor en total de unos 1.150 títulos. A la lectura en Read, a temprana edad, de Proudhon, Tolstoi y Kropotkin, se unió la de William Morris, Oscar Wilde y Edward Carpenter, lo que le hizo confiar en la posibilidad de un socialismo humanista compatible con la libertad. De orígenes humildes, nació en el seno de una familia de granjeros en Yorkshire e ingresó en un orfanato a los 11 años al perder a su padre, ingresará como estudiante de Economía en la Universidad de Leeds en 1912. En 1919, se editará su primer libro, Naked Warriors, colección de poesías que exponen sus vivencias en la Primera Guerra Mundial. Dos obras en los años 30 consolidarán su prestigio en el mundo literario y artístico: Reason and Romanticism y The Meaning of Art (El significado del arte), donde también deja impronta de una visión libertaria; en esa década, se dedica a múltiples actividades, donde destacan también sus escrito filosófico-políticos decididamente anarquistas, algo que le acarrerá problemas en el mundo académico y profesional. En los años posteriores, su participación y prestigio en el panorama cultural británico e internacional se incrementarán; en 1943 se edita una de sus obras más influyentes e innumerables veces reeditada, Education throught Art (Educación por el arte). En 1947, funda junto a Roland Penrose el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres, de gran importancia en la evolución del arte británico. Entre sus obras abiertamente anarquistas, destaca la colección de lúcidos ensayos Anarchy and Order, cuya primera edición es de 1945 para agregar en 1954 nuevos textos, todo ellos de gran claridad y enorme calidad literaria; era un momento en que se consideraba, desde las altas esferas, que la única revolución socialista posible era marxista. Como colaborador de publicaciones anarquistas, además de Freedom, destacan sus aportaciones a Tierra y libertad, editada por los exiliados españoles en México; fue también un activista en favor de los perseguidos por el estalinismo y por cualquier tipo de totalitarismo

Read denunció pronto el fracaso de la praxis marxista como alternativa al capitalismo. Para erigir un mundo nuevo no era necesario solo abandonar ciertos conceptos económicos, habría que primar los valores de la libertad e igualdad por encima de la riqueza personal, el poder técnico o el nacionalismo. Consideraba Read que la filosofía del anarquismo se había mantenido pura a lo largo de la historia de la humanidad y que multitud de personas sostenían ya “inconscientemente” esas ideas, y podrían aceptarlas definitivamente si se les expusiera claramente. Como buen ácrata, Read indagaba en las cuestiones vitales para la humanidad y en su interrogante acerca de la medida del progreso hay una brillante respuesta en el siguiente párrafo: “El progreso se mide por la riqueza e intensidad de la experiencia, por una más amplia y profunda comprensión del significado y perspectiva de la existencia humana”. La complejidad de la existencia surge de la relación entre el individuo y el grupo, y la conciencia y la moral nacen de esa relación. Para Read, la moral antecede a la religión y a la política, las cuales intentarán determinar la conducta natural del grupo. La experiencia bélica de Read en la Primera Guerra Mundial le llevaría a desconfiar de la disciplina y a apostar por la iniciativa y la libre asociación, cualidades individuales que acababan destruidas por la rutina cuartelaria, como esenciales en el esfuerzo de la acción. Read quería ver en la naturaleza una ley de equidad, un orden natural en el universo regido por los principios de igualdad y rectitud. A pesar de esta visión, que podría caer en lo místico, su crítica al derecho consuetudinario o al derecho positivo del Estado en nombre de una ley justa (que él también llamaría “natural”) parece perfectamente acorde con un espíritu libertario. Frente al socialismo moderno, tendente a extender el derecho positivo hasta aplastar el principio de equidad, el anarquismo debería apostar por ese principio hasta reemplazar al derecho positivo. Es una importante aportación la de Read también en el terreno del derecho; consideraba, por supuesto, que un método de arbitraje sería necesario en la sociedad libertaria, el cual apelaría a los principios universales de la razón, en nombre de la equidad, desprendiéndose de todo prejuicio legal o económico. Entramos aquí en un campo polémico, ya que Read criticará el materialismo estricto y apelará a cierto idealismo y, incluso, misticismo; la religión vendría a ser una necesidad social, sin la cual ninguna civilización puede sobrevivir, y la aparición del racionalismo y del escepticismo vendría a ser un síntoma de decadencia. El fracaso de la experiencia comunista en Rusia, no exenta a su vez de cierto componente religioso (concretado en cierta deificación de la figura de Lenin), había demostrado que el no suministrar una nueva religión a la sociedad provocará una regresión hacia creencias antiguas. Lo verdaderamente original e interesante de la visión de Read es que consideraba a la religión una autoridad natural dejando a un lado toda creencia sobrenatural y opuesta a la autoridad artificial y coercitiva del Estado. Read dejará claro que no es un restaurador de la religión, que no recomendaba ni creía en ninguna en concreto, que se limitaba a observar su necesidad orgánica. Considera que el anarquismo podría ocupar el espacio de esa nueva religión (“ser” esa nueva religión), alejado de los intentos estatales de cierto socialismo de substituir la creencia religiosa en nombre de toda suerte de subterfugios, para la creación de un nuevo modelo de sociedad humana.

Otros nombres que pueden destacarse dentro del grupo Freedoom son: John Hewetson (1913-1990), que llegó al anarquismo pasando por el Forward Movement, creado a partir de la escisión de la asociación pacifista Peace Piedge Union, y empezó en 1942 a escribir en War Commentary, ejerció como médico generalista en los barrios pobres de Londres y fue de los primeros en defender la contracepción gratuita y el aborto, muy interesado también en la innovadoras teorías de Wilhelm Reich; Philip Sansom (1916-1999), que descubrió el movimiento anarquista en 1942 y se ocupó de los temas sindicales en War Commentary y en la posterior Freedom, además de dibujar viñetas de gran fuerza satírica, y John Olday (1904-1977), otro destacado miembro de la redacción de Freedom Press, que era de origen alemán y debido a su gran actividad antinazi tuvo que refugiarse en Inglaterra en 1938. Finalmente, para terminar con esta relación incompleta de brillantes figuras ácratas del mundo británico, un hombre cuyo compromiso con el anarquismo fue activo hasta el final de sus días fue Colin Ward (1924-2010); arquitecto, urbanista, pedagogo, autor de numerosos ensayos (aunque, de nuevo hay que decirlo lamentablemente, escasea su obra publicada en castellano) y colaborador incansable en el grupo vinculado a Freedom. El mismo Ward, hablando de los orígenes de sus ideas libertarias, afirmó en alguna ocasión cómo logro inmunizarse en los años 30 contra el dogmatismo y la idolatría por Stalin que afectó a gran parte de la izquierda. Ello se produjo gracias a las lecturas de Emma Goldman y Alexander Berkman, provenientes de la librería anarquista de Glasgow, por un lado, y a las de Arthur Koestler y George Orwell, por otro. Ward subscribía la famosa definición para anarquismo realizada por Kropotkin en 1905 para la Enciclopedia Británica. Podía denominarse tanto socialista como anarcosindicalista, aunque consideraba que existían diversos caminos para desembocar en el anarquismo, como se había demostrado en el colectivo de Freedom Press. Su crítica era evidente hacia aquellos que empleaban tiempo en tratar de denostar otra facción ácrata.

La forma de entender el socialismo de Ward, dentro del anarquismo, pasaba por un movimiento cooperativo que supusiera una multiplicidad de formas de propiedad colectiva de los medios de producción, de distribución y de intercambio. No hay cabida, por supuesto, en esta concepción para nada parecido a un Estado, para la actividad de un gobierno central o local, por lo que es perfectamente distinguible de las formas de socialismo más extendidas. Aunque la palabra “sindicalismo” suscita demasiadas connotaciones dudosas, Ward resolvía perfectamente la cuestión cuando afirmaba que el control obrero de la producción era el único acercamiento compatible con el anarquismo. No obstante, recordaba que existía demasiado romanticismo histórico dentro del sindicalismo, una sobrevaloración de la presencia de las grandes fábricas fordianas, organizadas con eficacia militar, cuando la mayor parte de los puestos de trabajo son una pequeña oficina (algo ya señalado por Kropotkin hace un siglo). Reclamaba hacia los sindicalistas una explotación de las nuevas tecnologías de la comunicación para luchar contra el capitalismo internacional a nivel global. Resulta curiosa, y digna de reflexión, la afirmación de Ward sobre que las personas más individualistas que conoció eran partidarios del comunismo anarquista. No parecía una aseveración producto de sus creencias, ni tampoco una interpretación, suponía para él una observación cotidiana. Respecto al pacifismo, propio de forma irreductible en tantos autores del grupo Freedom, su posición parecía igualmente lúcida; recomendaba la lectura del libro de su amigo Michael Randle, Civil Resistance, en el que se reflexiona sobre los límites y la potencialidad de la acción pacifista.

La cabecera Freedom y la casa editorial Freedom Press, con sus altibajos a lo largo de la historia, pero revitalizadas a partir del año 36 del siglo XX gracias a Vernon Richards y su publicación Spain and the World, continúan vigentes en la actualidad. Freedom es una publicación quincenal, la única anarquista a nivel nacional hoy en día en Gran Bretaña. En la sede de la editorial, situada en 84b Whitechape High Street, en Londres, se encuentra también un grupo anarquista de carácter autónomo, un lugar de socialización para todos los interesados en la ciencia y en las nuevas tecnologías, un archivo y una librería; de las publicaciones se encarga Aldgate Press, imprenta cooperativa creada también gracias en gran medida a Vernon Richards. Fue gracias a aquella simiente de Richards con Spain and the World, publicación que luego recuperaría la cabecera de Freedom, que el movimiento ácrata inglés pudo reanimarse y convertirse finalmente en una esperanzadora realidad, con las importantes figuras de las que se ha hablado en este artículo, junto a muchas otras, llegando hasta lo que ha sido el desarrollo en los últimos años del anarquismo en aquel país con todas sus ramificaciones.

Capi Vidal

Fuentes documentales y bibliográficas:
Alex Comfort, entrada en Wikipedia (en inglés): http://en.wikipedia.org/wiki/Alex_Comfort
Alex Comfort, Naturaleza y naturaleza humana, Editorial Proyección, Buenos Aires 1969.
Colin Ward, Esa anarquía nuestra de cada día…, Tusquets Editores, Barcelona 1982.
Colin Ward, obituario de Vernon Richards en The Guardian (en inglés): http://www.guardian.co.uk/news/2002/feb/04/guardianobituaries.books
David Goodway, “La mirada anarquista”, entrevista a Colin Ward: http://www.theyliewedie.org/ressources/biblio/es/Goodway_David_-_La_mirada_anarquista_conversacion_con_Colin_Ward.html
Freedom Press (sitio en internet): http://freedompress.org.uk/
George Woodcock e Ivan Avakumovic, El Príncipe Anarquista, Ediciones Júcar, Madrid 1978.
Herbert Read, Al infierno con la cultura, Ediciones Cátedra, Madrid 2011.
Herbert Read, Anarquía y orden, Editorial Tupac, Buenos Aires 1959.
Luis Mercier Vega, Anarquismo ayer y hoy, Monte Ávila, Caracas 1970.
Nelson Méndez, “Herbert Read: esbozo biográfico y de introducción a su obra” en Germinal. Revista de Estudios Libertarios núm.8 (octubre de 2009).
Nicholas Walter, “Acerca del anarquismo”: http://www.filestube.com/cpbeclFWXfvMDcHJI7V5U6/Anarquismo-hoy-Nicolas-Walter.html
Nicholas Walter, entrada de Wikipedia (en inglés): http://en.wikipedia.org/wiki/Nicolas_Walter
Vernon Richards, Enseñanzas de la Revolución Española, Campo Abierto, Madrid 1977.

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