Entrevista de Sandra Iriarte a Fefa Vila el 9 de septiembre de 2025 en el barrio de La Latina, Madrid
Fefa Vila Núñez es socióloga y activista cuir. A sus 57 años, Fefa tiene una trayectoria de reflexión y acción muy relevante. Hace un año defendió su tesis doctoral titulada «Tósigo, deseo y revuelta: el Madrid Cuir de los 90». Actualmente, combina su actividad docente en la Universidad Complutense de Madrid desde 2009 con su maternidad consciente, su activismo, la creación, el comisariado independiente y la investigación social.
Pero la historia de Fefa Vila comienza mucho tiempo antes, cuando llega a Madrid desde su Galicia natal a finales de los ochenta y participa en el movimiento estudiantil y feminista y un poco más tarde, comenzando los años 90, impulsa el grupo LSD, cuyas siglas adquieren un carácter performativo y pueden referirse a diferentes aspectos o rasgos políticos y reivindicativos del Movimiento Cuir como: «lesbianas sin duda», «lesbianas se difunden», «lesbianas sexo diferente», «lesbianas sin destino», «lesbianas sospechosas de delirio», «lesbianas sin dios», «lesbianas son divinas», etc.
Sandra Iriarte (SI): Fefa, quizás ayude comenzar por definir qué entendemos hoy en día por Movimiento Cuir.
Fefa Vila (FV): No soy cuir en un sentido oportunista de moda, no puedo interpelar cuir si queda desprovisto de su genealogía y contexto político. Cuir es una relación social compleja, donde el cuerpo es la base material de este proceso cuir: la sexualidad, el género, el sexo y el deseo como una potencia política de búsqueda de deseo, en tanto que horizonte, para otras realidades políticas. Es un motor, un detonador de deseo, para estructurar una política diferente. Cuerpo, sexo y deseo político.
Es un concepto radical, abierto, y acotado también, en cada momento histórico, que se va a confrontar con la teoría, se va a abrir y va a discutir con la teoría feminista y se va a enfrentar a los contextos represivos y opresivos de la estructura de género. Que ha sido una estructura histórica muy resistente al cambio, a la transformación.
SI: En tu opinión, ¿Quién es cuir?
FV: El Movimiento Cuir es feminista, discute y amplia los marcos de debate y acción del feminismo y en su acción política rompe con de terminadas tradiciones, a la vez que amplía y aglutina ‘nuevas’ subjetividades estableciendo y promoviendo alianzas diversas, y subrayando que los discursos y las materialidades son dos caras de la misma moneda, y que se deben conjugar a la vez para alcanzar un horizonte de liberación. Por lo tanto, no es un movimiento identitario, pudo serlo en el pasado, y si lo fue, fue estratégicamente hiperidentitario pero para dejar de serlo, y ya no lo es. Lo cuir plantea conflictos al orden del lenguaje. Necesitábamos un nuevo lenguaje político, ahora también, un nuevo lenguaje que dé cuenta del ‘nuevo’ mundo, de una nueva época que asomaba ya en la década de los no-venta del siglo pasado.
Necesitamos una genealogía y nos nutrimos y activamos memorias feministas ocultas, ocultadas. Cuir somos los sujetos que estamos dispuestos a crear ese nuevo lenguaje que dé cuenta de todas las realidades de opresión, de sus genealogías y de las posibles y necesarias alianzas. Necesitamos alianzas. Necesitamos encontrar un nuevo lenguaje político que nos lleve a nuevas formas de organización y que revele un sujeto político múltiple que opere a nivel local y global.
El Movimiento Cuir es feminista, discute y amplia los marcos de debate y acción del feminismo y en su acción política rompe con determinadas tradiciones
SI: Sexo y género, si ambos conceptos son construcciones culturales ¿resulta útil utilizar ambos conceptos o es mejor inclinarse por uno u otro?
FV: Vivimos en un mundo conflictivo y muy complejo, tenemos la capacidad para establecer «diálogos perversos» con la finalidad de pervertir las categorías, la normatividad opresiva, y esto hacerlo con otr+s, creando alianzas estratégicas frente a la hostilidad que vive el subalterno, el 75% de la humanidad. El sur global, el racismo (cuir), la división sexual del trabajo, la ecología… Todas estas situaciones se cruzan y nos atraviesan. El Movimiento Cuir teje alianzas políticas y teóricas complejas desde su origen y desde su presencia activa hoy en tantos lugares, como por ejemplo las que surgen y han dado lugar a revisar lo que se considera natural.
En concreto, respondiendo a tu pregunta, son los sujetos los que ponen el cuerpo frente a situaciones de violencia, odio, hostilidad y que buscan alianzas radicales para cambiar el mundo los que redefinen también los conceptos que usamos, y también los que han confrontado esa división sexo/género, antaño útil, y actualmente en profunda mutación o crisis.
SI: ¿Qué implicaciones políticas tiene este posicionamiento?
FV: Recordemos los inicios de las movilizaciones en Hungría por la manifestación del orgullo el 28 de junio de 2025, manifestación que se enfrentó a Viktor Orbán contra su política LGTBIQ+fóbica. También tenemos el ejemplo en Argentina, contra las agresivas políticas de Milei, donde las grandes manifestaciones han sido activadas por las llamadas minorías o disidencias sexuales, en espacios de escucha, llamando a la gente al encuentro, ritualizando momentos de escucha y creando vínculos que subrayan la diferencia como principio militante. Dan lugar a un tejido político de alianzas perversas, antifascistas y antirracistas. Se juntan, se muestran, señalan el mal y resisten.
Lo que expresó el 15M tiene que ver con la experimentación política que iniciamos en la década de los 90, y que tiene que ver con la forma de organización feminista cuir de los 90. Y entronca con la cultura anarquista española
SI: ¿Cuáles piensas que fueron los facilitadores que te han hecho elegir ser cuir? ¿Inquietudes propias de la juventud, orientación del deseo sexual disidente, urgencia de abordar las políticas sobre educación y salud sexual por el impacto del sida en los años 90, alguna referencia impactante?
FV: En los orígenes se va a materializar en algo tan tangible como el sida. La vida y la muerte se unieron para gritar con rabia y esperanza que la primera y principal revolución pasaba por sobrevivir. Un momento altamente disruptivo que problematiza el pensamiento político y abre una nueva forma de confrontación y organización activista.
El cuerpo es el centro, y las alianzas van a ser determinantes para ese movimiento. Forma parte del propio desarrollo del Movimiento Feminista, discute con el feminismo, hereda las tradiciones feministas y las lleva más allá o más acá, las baja a tierra en un momento en que las grandes coaliciones del feminismo tradicional se disgregaban en nuestros territorios militantes.
SI: ¿Te animas a establecer puntos en común y diferencias con el Movimiento Libertario? ¿Qué piensas que puede incorporar el Movimiento Cuir al debate libertario? ¿Crees que el anarquismo puede aportar algo a lo cuir?
FV: Defiendo que lo que expresó el 15M tiene que ver con la experimentación política que iniciamos en la década de los 90, y que tiene que ver con la forma de organización feminista cuir de los 90. Y entronca con la cultura anarquista española. Organizarse sin mando, atomizadas, bajo la confianza que surge de establecer lazos estrechos en y entre comunidades pequeñas y muy activas y creativas. Sin querer tomar el «palacio de invierno», como respuesta a situaciones concretas que nos están oprimiendo. Que nos impiden. Resuenan conceptos como la acción directa frente a la teorización, una voz, un voto, la solidaridad, la libertad, la fiesta como método de experimentar la igualdad radical entre diferentes…

Esa energía política la vivíamos en La Radical Gai y en LSD, teníamos una cultura ácrata, pasada por la crítica radical feminista que se va a redefinir en un contexto de internalización, con Judith Budler, con los movimientos en América Latina, con los movimientos migratorios que van del campo a la ciudad, pero también de tod+s aquell+s que llegan de mucho más lejos a las ciudades españolas.
«Se hace camino al andar», a través de la experimentación, de tener que dar respuesta a necesidades de urgencia, a las provocadas por las propias familias que te odiaban, a la homofobia de la escuela o en la Uni, a la serofobia en los hospitales, al estigma en el trabajo. Que no te maten, que no te peguen. Buscar una casa donde vivir, reinventar los parentescos y las formas de solidaridad, hacer las fiestas que te hacen vibrar.
¿Has visto la película Romería? me pregunta Fefa.
Era la «Lucha por la vida». No te alquilaban nada, perdías tu trabajo, a tu familia… Necesitabas inventarte una familia de resistencia. Solía ser un bar, la plaza, la ciudad, la universidad, nos armábamos de valor… Construíamos nuestro lenguaje, nuestras señas de identidad, eso da mucha fuerza, da mucha energía, no esperábamos nada de nadie ajenos a nosotr+s mism+s. No queríamos subvenciones, no queríamos el museo. Sacábamos el dinero de fiestas y del merchandising. Para as personas críticas, y no solo las cuir, LSD, y La Radi, era un lugar al cual llegar. Nos escribía gente de los pueblos, queriendo venir y hacer lo mismo, en eso se convirtió el primer piso de Hortaleza, 19. Allí compartíamos espacio y teníamos relación con el movimiento insumiso, con las antimilitaristas, nos unía la lucha contra la estructura patriarcal y heterosexual. Esa urgencia, inquietud, esa curiosidad y apertura hacia el otro no se siente hoy de manera tan plausible y vivencial.
Partíamos de una gran crítica a la familia y a la propiedad privada, con imaginación. Había mucha parte de felicidad, aunque hubiera conflictos entre nosotras, pero aprendíamos nuevas negociaciones.
El nuevo lenguaje parte de la experimentación personal. Otras formas de hacer fiestas, de cocinar, de sentarnos a la mesa, de ocupar los bares o de escribir en los muros. Ha impregnado la ciencia, la medicina. Ha cambiado la teoría social clásica. Son otras formas de crear espacios, jardines cuir, el estudio de los hongos, cómo mirar la biología, las relaciones y prácticas simbióticas entre especies, la crítica al humanismo tradicional que abarca un post como crítica al antropocentrismo y a los límites rígidos entre lo humano, la tecnología, lo animal, las plantas. No eres un sujeto sexual, no estás individualizado, necesitábamos esa conexión. Colaboraciones estrechas, interdependientes y que son las que nos pueden salvar del fascismo y de los malvados.
Ese nuevo lenguaje, esa nueva experiencia de vida cuir, de vidas cuir, tiene que establecerse, desplegarse en primer lugar reconociendo y cuestionando el poder y los privilegios que tienen unos sujetos sobre otros, en este caso los unos sobre les otres.
Desde el binarismo de género todo se invita a pensarse y verse en piensa y se ve binario.
La vida y la muerte se unieron para gritar con rabia y esperanza que la primera y principal revolución pasaba por sobrevivir
El triunfo del dualismo cartesiano ha tenido consecuencias estructurales devastadoras. Se establecen bases científicas del pensamiento que descartan, excluyen, a las mujeres, a los pueblos originarios, a las disidencias sexuales, etc. Por otro lado, ha justificado históricamente la desvalorización del cuerpo y sus necesidades primarias, las materiales; ha priorizado la certeza individual sobre la construcción colectiva y el sentido de comunidad y del bien común. Una renuncia a la transformación política activa, que hoy (re)emerge con fuerza. Cuir en este sentido, abre una «caja de Pandora» muy grande. Por ejemplo, ¿por qué se le da autoridad a un tema y no a otro, a un cuerpo y no a otro? Es necesario aplicar esa perspectiva (post)humanista a la materialidad, a la salud, a la vivienda, preguntarse ¿quién está excluido?, ¿quién está más cerca de la muerte? ¿y de la precariedad? ¿de quién y de qué dependemos para tener una vida buena (y bonita)?
SI: Todos los movimientos que han sido disidentes, cuestionadores de la dominación, viven una fase de crecimiento gozoso (tú acabas de describirla), que fuerza al poder a reconocerles unos derechos, algo que es positivo. Sin embargo, el reconocimiento de dichos derechos suele generar una política de identidad que cierra posibilidades radicales y abre posibilidades de adaptación al sistema ¿Ha ocurrido con el Movimiento Cuir en la actualidad?

FV: Los peligros identitarios del Movimiento Cuir están ahí. Como de cualquier otro movimiento. El Movimiento Cuir apareció como un movimiento radical que expresaba una realidad y una relación social muy compleja en un momento histórico de crisis aguda, de urgencia. No es un movimiento identitario en sus orígenes, ni en su evolución, lo que pasa es que, por el camino, aparecen expresiones que olvidan su origen y entran en un proceso de entender cuir como identidad y no como una relación social radical altamente compleja y que combina lo urgente con la utopía.
Su complejidad procede del enfrentamiento a la estructura de género y a los binarismos de género que conforman una estructura social y un proceso lleno de materialidad que va acompañado de un principio y desarrollo antinormativo en su origen y en su potencia actual. Cuir es una crítica a la normatividad, desafía lo binario y expresa una resistencia a todos los procesos de asimilacionismo en el que el propio sistema continuamente nos invita a participar. Esa alerta, esa prevención frente a los procesos de asimilacionismo y de despolitización, vía pinkwashing por ejemplo, es una de las potencias cuir. El modelo asimilado creo que no responde a esa genealogía cuir radical de la que yo estaba hablando al principio sino a otras derivas. El modelo asimilado suele favorecer a personas cisgénero, blancas y con estabilidad económica, es un proceso más liberal, más lgtb, más gay, que deja atrás a personas trans, a migrantes, a personas racializadas y a la teoría feminista crítica y radical.
Creo que cuir en estos momentos, y de alguna manera se ve en lo que está pasando en Minneapolis, en Minnesota, articula una pelea que no encaja con los sujetos de «buen ciudadano», de «buena ciudadana». Esa es la potencia radical de cuir que, a la vez, pretende establecer espacios comunitarios autónomos, desde donde históricamente se han articulado radicalismos políticos y también espacios refugio desde donde articular diferencias radicales y establecer el apoyo mutuo, que no olvidemos, tiene su génesis contemporánea en las comunidades cuir, en las comunidades más precarias. Estos planteamientos hacen que los riesgos de la identidad, del asimilacionismo y de la normatividad, despierten reacciones de alerta y que cuir, como relación política, sea una potencia que, a pesar de todo, resiste a los procesos identitarios y a los riesgos de asimilacionismo de las democracias liberales, de la maquinaria del capital y el consumo como placer y anestesia.
Si pensamos en cuir como relación política, lo alucinante es observar y sentir cómo esas comunidades transmiten potencia política radical todavía hoy.
SI: Pese a la contundencia del modo de organización social dominante y de sus tecnologías de gobierno y de poder, ¿consideras posible un cambio profundo, una revolución? ¿Cómo debe ser la revolución desde la perspectiva cuir?
FV: ¿Una revolución cuir en el mundo actual, pensado desde ahora no desde los noventa? Me parece que esa revolución tiene que ver con la resistencia, resistir ya es ganar, pero también es una resistencia al fascismo y a sus élites, a sus hombres tecnobimillonarios del fascismo y de todas sus violencias. Y en ese sentido, la utopía, el deseo de una revolución cuir solo se puede entender desde un internacionalismo radical, cuir no busca tan solo la igualdad, combate y lucha por la transformación estructural de la sociedad, en ese sentido hay una genealogía compartida con las políticas anarquistas, comunistas, marxistas…
A diferencia de otros movimientos de derechos, de derechos civiles a un lado y otro del Atlántico, que buscan la integración como el matrimonio igualitario, por ejemplo, una revolución cuir se centra en los procesos de liberación radical y en la reconstrucción de los espacios sociales y de las propias instituciones de gobierno. Eso es con lo que ha discutido, y sigue discutiendo teóricamente y desde el activismo, el Movimiento Cuir: el desmantelamiento de los binarismos en nuestra forma de pensar, pero también en nuestros cuerpos, en nuestras materialidades. Esto ya sería la repera como horizonte utópico de revolución cuir, se trataría de innovar, de experimentar, de arriesgar, nunca de asimilarse.
Hay un rechazo a la normalización en tanto que homonormatividad, en cuanto a ser aceptados y vivir en un mundo aceptable, que encima en la actualidad es fascista o posfascista posneoliberal fascista. El horizonte cuir seria transformar esa realidad a través de alianzas y luchas sociales que son inseparables del propio Movimiento Cuir. Porque no solo vivimos una vida en cuir, cuir se alimenta de muchas vidas y experimenta muchas injusticias: la injusticia económica, la injusticia racial, y, por supuesto, la injusticia sexual. Abordar las opresiones cuir es abordar también una crítica al sistema capitalista en tanto que racista, clasista, ecocida, imperialista, patriarcal y violento, fascista.
El Movimiento Cuir apareció como un movimiento radical que expresaba una realidad y una relación social muy compleja en un momento histórico de crisis aguda, de urgencia. No es un movimiento identitario en sus orígenes
Desde esa posición crítica, abrir un horizonte a una solidaridad y a un activismo colectivo e interseccional, conlleva una reconceptualización de la familia, de los cuidados o el reclamo del espacio público. La revolución cuir tiene que ocurrir tanto en la política como en la vida cotidiana y para eso se necesita que vaya acompañado de una pedagogía política de transformación de los espacios urbanos en zonas de aprendizaje, de visibilidad, donde todas las expresiones y cuerpos sean posibles y nos podamos juntar colectivamente, sin miedo. También, de tácticas de acción directa como okupaciones, asambleas callejeras, manifestaciones, el propio derecho a la vivienda para poder construir un poder comunitario fuera del control estatal y del gobierno y, por supuesto, de la opresión policial.
SI: Para concluir, ¿quieres compartir algunos de tus proyectos futuros?

FV: Estamos en un momento de crisis total, de cambio de época y necesitamos redefinir, diría incluso que inventar, lo político en un nuevo contexto internacional y nacional altamente complejo y ahí también está cuir como potencia política.
Mis proyectos personales están encaminados a intentar publicar mi tesis y a escribir otro libro que sería un diálogo más íntimo, intimo-político, y poético; una elegía por la muerte de mi compañera y madre de mi hija hace diez años en agosto de 2026. Dos libros que tengo ahí, los estoy desplegando y me gustaría que se pudieran convertir en proyectos que me acercasen a nuevas personas, a nuevas comunidades para establecer nuevas alianzas, nuevas relaciones, nuevos vínculos políticos y afectivos para transitar este año 2026 y el 2027… ya veremos.
Mantener mi activismo en la Universidad Complutense, donde soy profesora, como representante de la CGT en el Comité de Empresa. Tenemos un panorama difícil con Ayuso orquestando cómo cargarse la Universidad pública.
También quiero trabajar con las personas jóvenes, los jóvenes, las jóvenes, les jóvenes. Estoy desarrollando un proyecto sobre «jóvenes y democracia» porque me apetece muchísimo crear espacios de discusión, de experimentación política con ell+s, para crear espacios de escucha, intergeneracionales, de resistencia y abiertos a la imaginación política bajo este contexto que estamos atravesando. Creo que el papel del estudiantado en general y nosotras como profesoras es crear un espacio que privilegie las posibilidades de redefinir-inventar lo político, de experimentar un nuevo horizonte de utopía y también de crear vínculos y redes que nos permitan enfrentarnos a la brutalidad de la vida cotidiana en esta ciudad, Madrid, sin ir más lejos. También de solidaridad y resistencia en todos los lados: internacional, nacional, local.
Mis proyectos son básicamente pensar y arriesgar en la vida cotidiana para establecer redes cada vez más fuertes, más amorosas, más radicales, más afectivas, para provocar que surja la chispa, que haya esperanza, no me apetece anclarme en la distopía, me parece algo muy feo y muy facha. Creo que hay que alimentar la utopía, la esperanza, la fe en el sujeto, en los sujetos políticos, en l+s jóvenes y en las y les jóvenes en particular.
SI: Muchas gracias en nombre de Redes Libertarias.




