El régimen de los ayatolás es uno de los más autoritarios y repulsivos en la actualidad, algo que tarde o temprano debería saltar por los aires y perdón por la violenta metáfora, yo que soy contrario a cualquier agresión militar interesada como las que perpetra ese defensor de la libertad y la democracia que es Estados Unidos. Desde el inicio de la conocida como revolución islámica en Irán, toda oposición al régimen ha sido brutalmente sofocada y las ejecuciones se han sucedido, solo en 2025 se habla del asesinato institucionalizado de más de mil personas. Desde finales del año pasado, debido a las crisis económica, la falta de libertades y la carestía general de la vida, las manifestaciones se están sucediendo en el país; las autoridades iraníes, una vez más, han llevado a cabo una cruenta represión. La gente está reclamando cambios radicales y desde aquí mi más sincero apoyo para ello, que ojalá tome un rumbo al margen de toda clase dirigente. No es posible hablar solo, como realizan algunos, de un tibio «legítimo derecho a la protesta del pueblo iraní» para acto seguido criticar a otros regímenes. Hablando claro, el de Irán es un régimen ferozmente autoritario, el cual restringe libertades fundamentales como las de expresión, asociación o reunión; produce una discriminación y violencia sistemáticas sobre mujeres, niñas, personas de condición sexual diversas y también sobre minorías diversas. Aunque la comunidad internacional ha permanecido mucho tiempo en silencio, o ha sido muy tibia en sus protestas, organismos de defensa de los derechos humanos sí han denunciado que infinidad de personas son detenidas arbitrariamente, torturadas y procesadas con penas crueles e inhumanas. En un mundo estúpidamente mediático, con intereses por parte de unos u otros, hay que dejar clara la repulsa a todo régimen autoritario y a la vulneración de los derechos humanos y las restricción de la libertad, en todos los aspectos, de las personas en cualquier lugar del mundo.
Y es que algunos, con la actualidad de las protestas y la sangrienta represión, ponen el foco interesadamente solo en Irán. Ya hemos mencionado a Estados Unidos, y a su aliado Israel, con intenciones bélicas que nada tienen que ver con el bienestar de las personas. Por mencionar un anécdota a la que no habría que prestar atención, si no fuera por su repercusión mediática y su aceptación por parte de un público tendente a la estulticia, ese esperpento inicuo que gobierna la Comunidad de Madrid, para defender lo indefendible, atacar el feminismo y desviar la atención de las miserias propias, ha mencionado el sufrimiento de las mujeres en el régimen iraní. Y es que la hipocresía de la clase dirigente y de los poderes económicos en Occidente no tiene fin. No veremos ni una crítica, por ejemplo, a Arabia Saudí, cuyo régimen es blanqueado al parecer por ciertos torneos deportivos como el que han perpetrado recientemente equipos de fútbol de este indescriptible Reino de España y siendo elegido el país sede de un futuro mundial de esa alienante actividad que tanto exalta a las masas. Silencio absoluto ante la también constante vulneración de los derechos humanos en la, no lo olvidemos, monarquía saudita de carácter absoluto, pero en ocasiones vendida como adalid de la modernidad en el mundo islámico. Incluso, como en Irán, aumento de ejecuciones, permanentes restricciones de los derechos civiles y políticos, reclusiones sin garantía judicial alguna, situaciones laborales cercanas al esclavismo y un trato abiertamente inhumano a los inmigrantes. De hecho, se teme que estas situaciones solo empeoren con la mencionada elección de Arabia Saudí como lugar para la celebración de un mundial de balompié, algo que ya sucedió hace no mucho con Qatar ante las protestas de solo unos pocos.
Y es que la situación en Qatar es terriblemente similar a lo relatado sobre el régimen saudí, al igual que en otros aliados de Occidente como los Emiratos Árabes Unidos. Por cierto, en esa región, en concreto en el emirato de Dubai, estableció su huida y refugio el llamado rey emérito de este inenarrable país, ese héroe de la Transición democrática llamado Juan Carlos de Borbón, después de haber robado todo lo que quiso y más. Una muestra más de la hipocresía e iniquidad del mundo occidental. Y qué podemos decir de otros regímenes autoritarios sobre los que no observaremos la más mínima crítica en nuestros repulsivos medios generalistas al guardar intereses, geoestratégicos y económicos, con el mundo occidental. Es el caso de Jordania, otro monarquía, esta supuestamente parlamentaria, pero tremendamente limitado a nivel democrático, donde se reprime notoriamente al pueblo y, como en otros Estados, existe una intolerable carestía económica y desigualdad, mientras unos pocos viven a cuerpo de rey (nunca mejor dicho). O de Turquía, cuyo Estado habría que señalar como abiertamente criminal persiguiendo a todo tipo de opositores, con la recurrente vulneración de libertades primordiales, y ejerciendo la violencia, como en Irán y en todos estos regímenes, contra mujeres y niñas. Y qué podemos relatar de Marruecos, ese aliado del muy progresista presidente de este sufrible Reino de España, cuya situación social, políticas y económica no mejora respecto a lo anteriormente expuesto y cuya represión de la protesta es igualmente cruenta tratando a seres humanos como piezas de un tablero en cuestiones de inmigración. Son solo unos ejemplos de infinidad de regímenes abominables, pero no me creas a mí si no quieres, al fin y al cabo un ácrata de corte nihilista, que trata de estar en cualquier caso siempre al lado de los oprimidos. Deja a un lado esas descerebradas simpatías, a diestra o siniestra, activa eso cada vez más ausente que es la conciencia moral y el pensamiento crítico e investiga para pensar y concluir por ti mismo.
Juan Cáspar
https://exabruptospoliticos.wordpress.com/2026/01/17/la-dictadura-irani-y-la-hipocresia-de-occidente/




