Zuly Pereira
Artículo publicado en Redes Libertarias núm. 5 (primavera 2026)
Mi nombre es Zuly Pereira, habitando el Sur global, paso a compartir, a petición de Redes Libertarias, mi experiencia cooperativista.
Soy nacida en 1955 en Montevideo, Uruguay, al sur y a orilla de nuestro hermoso Río de la Plata, desarrollando parte de mi vida en cooperativas de vivienda, con todo lo que eso significa. Mi historia de vida nace mucho antes que yo. Surge con mis padres, habiendo sido ellos quienes plantaron en mí la semilla de la experiencia y el amor con que desarrollaron su solidaridad, trabajo, resistencia y tantos valores que dejaron grabados en mi ADN.
Fueron momentos muy fermentales, se podría decir que en el mundo, y en Uruguay especialmente. El 20 de agosto de 1955, la creación de la Comunidad del Sur (movimiento de juventudes libertarias y Agrupación Sur) permitió encarar la solución de vivienda comunitaria, aparte de todo el cooperativismo integral de la Comunidad, en trabajo, consumo, economía, salud, con igualdad y sin propiedad privada.
Mis padres pasan a integrar el colectivo unos meses antes de mi nacimiento, un colectivo, un movimiento, basado en la autogestión, apoyo mutuo y vida comunitaria. Fueron años de una búsqueda de coherencia entre los ideales libertarios y la vida cotidiana, llevando la tan esperada revolución a lo más cotidiano y eso más que nada era lo que te hacía amar esta Comunidad.
Las políticas liberales de la época llevaron a que la existencia de vivienda en Uruguay solo fuera, estuviera garantizada, para la clase media y alta, quedando la clase baja absolutamente desprotegida. Fue para 1962 cuando se comenzó a elaborar un proyecto de ley de cooperativa de vivienda por ayuda mutua (antes de aprobarse la ley había varias cooperativas en funcionamiento). Fueron corriendo los años y las necesidades seguían existiendo.
Vivimos tiempos duros, en la resistencia y en la espera de que todo saliera como debía ser. Uruguay se convertía en un polvorín y las familias más humildes esperaban una solución para sus problemas habitacionales. Aprobada la ley de ayuda mutua (1968), queda formada la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam), ejemplo de organización a nivel mundial.
Los problemas de vivienda para las y los más necesitados empiezan a solucionarse de a poco. Es cuando comienza a construirse un monstruo de edificio con 839 departamentos, el complejo habitacional por ayuda mutua más grande del país y de América Latina. Ahora sí, la utopía de la vivienda comienza a tomar forma. No se trataba solo de acceder a un techo sino que se participaba en un proceso social y constructivo, donde somos nosotros, nosotras quienes edificamos nuestros hogares, promoviendo la solidaridad, la autogestión y el compromiso colectivo.
Fucvam está presente en nuestras vidas desde hace más de 50 años, logrando que los sectores más bajos encuentren esa solución habitacional tan querida y necesaria. Es a través de la Tarjeta Solidaria, el mecanismo por el que se ofrecen beneficios para sus integrantes, en salud, educación y servicios, adquiriendo un gran prestigio internacional y siendo consultada a nivel global para explicar su modelo en viviendas.
La situación social se fue complicando cada vez más y nos íbamos acercando hacia los años duros y oscuros del país, la dictadura militar.
Los años corrieron, con toda la problemática de la época, los sueños fueron quedando en un debe y cuatro años después de instalada la dictadura en 1973, la Comunidad del Sur, tras batallar contra la dictadura y que algunos de sus miembros sufrieran encarcelamiento y tortura, partió al exilio prácticamente toda, rumbo a Suecia (1978), manteniendo allí su vida comunitaria. Los que lograron quedarse en el país (un pequeño grupo partió para Perú en abril de 1976 ), los que pasaron a ser exmiembros de la Comunidad, fueron luego, con el tiempo, cimientos fundamentales en el desarrollo del movimiento de cooperativas de vivienda por ayuda mutua (Fucvam) trasladando así su experiencia a todo el tejido social del país.
Aun enfrentando temas presupuestales y burocráticos, Fucvam goza de un alto nivel de reconocimiento social y sindical y es pilar del movimiento popular uruguayo, existiendo con el PIT-CNT (Plenario intersindical de trabajadores) una alianza histórica y activa. Mantiene también vínculos estrechos con la FEUU (Federación de estudiantes universitarios) y otros movimientos sociales. Fue recién por el año 1975, que mi familia logró entrar en un block de vivienda de Fucvam, llegando así a cumplir la solución de la vivienda. Capacitándonos, no solo en la parte de la construcción, sino en los principios de lucha social y autogestión.

Y con los principios fundamentales de Fucvam (ayuda mutua, autogestión, y propiedad colectiva) salimos adelante en nuestro núcleo familiar, manteniendo en el tiempo estos valores, conseguimos la tan deseada tranquilidad de tener un techo. Con una organización directa, superdemocrática, siendo las y los propios trabajadores, dueños y administradores del proyecto, sin intermediarios, y poniendo horas de su vida para levantar las paredes. Las decisiones más importantes se toman en una Asamblea General, donde cada familia tiene voto, ejecutándose lo que la asamblea decide.
Fucvam representa un promedio de 22.000 familias y su prestigio va mucho más allá de los valores individuales, teniendo en Montevideo, una presencia masiva de 300 cooperativas ha-bitadas y unas cuantas más en desarrollo.
Fueron años de una búsqueda de coherencia entre los ideales libertarios y la vida cotidiana, llevando la tan esperada revolución a lo más cotidiano y eso más que nada era lo que te hacía amar esta Comunidad
Si me preguntan qué perdura en la actualidad de la experiencia, se podría decir que todo, nada se ha perdido, ni la dictadura, ni la democracia, ni la burocracia han logrado torcer sus valores.
Las principales líneas de acción para el futuro son financiamiento y tasa única del 2% para todos los préstamos cooperativos, eliminando así las diferencias con las nuevas cooperativas.
Recursos permanentes, creando un fondo nacional de vivienda, abatiendo así el déficit habitacional. Reforma de la Ley de vivienda. Innovación y sostenibilidad.




