Consumos perjudiciales de productos espirituales

No viene mal, ahora que estamos en plena canícula y se dispara el consumo de alcohol, de tabaco y de otras porquerías, dar el siguiente consejo: aléjate de los productos tóxicos, vivirás más tiempo y mejor, si tienes suerte. Haz ejercicio moderado, come mucha fruta y verdura y duerme lo que te pida el cuerpo. A ser posible, trabaja poco.

En fin, a lo que voy: ese consejo, absolutamente gratuito, es el que dan todas las sociedades científicas que se dedican al tema de la salud y a prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, degenerativas, etc. Es, además, la base de cualquier «terapia alternativa». O sea, si tú vas al homeópata y te receta azufre en glóbulos, y que dejes de fumar por el tema de la tos, y te mejoras de despertar al vecindario a las seis de la mañana, se deberá en exclusiva a no fumar. No a unos globulitos, que no sirven pa ná. Bueno, pa na más que pa que el homeópata se compre un chalet a la vera de la playa donde hacer retiros meditacionales en plan yoga zen por cuatrocientos euros la litera pa gente mala de los nervios que probablemente sean funcionarios de la Junta y catedráticos de ordenación del territorio.

Es una cosa espantosa. Pongamos a una persona existente, que todos los días hace un ritual de protección sanadora, que tiene la casa orientada de no sé qué manera pa que salga to lo malo por la ventana de la cocina…, amuletos por doquier, atrapasueños, llamadores de ángeles… Y le duele la cabeza habitualmente, tiene la espalda jodida, artrosis de cadera y halitosis. Se gasta un pastón en acupuntura, en osteopatía, en medicina privada, y no va al ambulatorio porque hay muchas colas y la gente es ordinaria y pobre. Y luego se queja amargamente de que el sueldo no le da para nada, que la inspección sanitaria es acosadora, y que está cumpliendo el tiempo límite de baja y le pueden dar una incapacidad total con la que no podrá llevar el tren de vida habitual. O sea, entre pitos y flautas, médicos de titulación esotérica, potingues variados y manipulaciones extrañas, se chupa 1000 euros al mes… Y cada vez está peor. 

Pero igual te dice que las pastillas no le hacen ningún bien, porque cuando se lee los prospectos advirtiendo de mil cosas, tira las pastillas y no se las toma y que lo único que le mitiga los dolores es la acupuntura, inventada hace miles de años por algún sanador al que se le ocurrió que pinchando en el quinto pino, se equilibra en a tomar por saco.

En mi modesta experiencia, sé que las enfermedades son caprichosas, que van y que vienen, que la mayoría –afortunadamente–, salen igual que entran si se les da tiempo. Y que como haya algo jodido realmente, ni gemas venidas de Marte, ni Flores de Bach, ni Reiki ni Oligoelementos, ni Constelaciones, ni Pactos previos a nacer. 

Como estés chungo a de veras, verás cómo corren todos los sanadores bien lejos de ti. Y entonces acabas en el Hospital del Seguro, o en el Concertado, lleno de sueros y tubos para curarte una puñetera neumonía en la UCI, que ya hay que tener ganas para neumonizarte en el mes de julio, con la caló.

Y lo único que deseo es que la persona cabezota a la que me refiero, salga de esta para que siga haciendo el canelo, protestando de . Qué se le va a hacer… Porque la gente espiritual, está siempre mala de algo. O de .

Acratosaurio rex

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