Reflexiones sobre el sistema de dominación y el Poder

La diferencia fundamental entre el anarquismo y la democracia, es que aquel tiene en primer lugar como núcleo vital la libertad del individuo y después la del colectivo, y ésta tiene en primer lugar el acuerdo libre del colectivo y después el del individuo, es decir, en la democracia la mayoría del colectivo o la sociedad es la que acaba decidiendo y en el anarquismo el que decide es el individuo.

El gran éxito del sistema de dominación es culpabilizar a la víctima de su fracaso como integrante de la sociedad, al establecer la meritocracia (el gobierno de los mejores y de los mejores gobernados en base a la competitividad) como único modo de relación y por lo tanto de vida.

El poder que ostenta la clase dirigente es intrínseco al hombre y por lo tanto no es ajeno al pobre que tiene que luchar constantemente para sobrevivir como si fuera una condena impuesta por una élite que lo dirige en un sistema de dominación que se rige y está sustentado por estructuras del poder en las que también participamos de alguna forma u otra los desheredados de este mundo.

Por lo tanto, las razones de las injusticias de toda índole que se dan en nuestras vidas corresponden en primer lugar a circunstancias psicológicas del propio ser humano y después a las circunstancias materiales en las que se desarrollan las relaciones humanas y no al revés, como muchos quieren hacernos creer, se trata entonces de un problema fundamentalmente ético y no sólo económico el que sufrimos y padecemos constantemente.

La seguridad que ofrece el Estado al ciudadano le proporciona la confianza en Éste, es decir, la fe y por lo tanto la protección de cualquier eventualidad que le surja en su vida será compensada con su sumisión y obediencia cuando sea reclamado por cualquier motivo. En esta coyuntura si la seguridad surge del Estado y no del individuo, éste queda a merced de la institución porque la demanda de seguridad en general ha aumentado y el grupo o colectivo se ha visto superado por su magnitud con lo cual se ha visto obligado a crear un institución para incrementar la seguridad del individuo y de la sociedad frente a la posible amenaza de otras sociedades rivales que pongan en peligro la vida de los integrantes de la sociedad.

La propaganda, la información o el conocimiento (factores externos al ser humano) no deberían determinar sólo la conciencia, si la determina cae en una dependencia constante de fuerzas que no tienen porque ser siempre del interés del individuo y del colectivo o son contrarias a éste y su voluntad, y que no puede controlar ya que no están a su alcance de manera que la información o el conocimiento que invade constantemente el espíritu del individuo como forma de dominio por un agente externo tendrá que supeditarse al juicio individual por medio de la investigación o la duda. Los factores internos del sujeto junto con la conciencia serán su centro y motor para la acción y determinarán de este modo su voluntad.

El gran éxito del sistema de dominación es el encapsulamiento en la esfera o vida privada del individuo por medio del aparato tecnológico, de manera que el entretenimiento y la saturación de todo tipo de información y conocimientos (verdaderos y falsos) ayuda al proceso de atomización del sujeto que interpreta la información subjetivamente, fomentando diversas «realidades» en base a unas ideas creadas por el pensamiento en las que participa pasivamente, en este contexto la información sirve como medio de atomización y divide al individuo y por lo tanto a la sociedad en un ser individual o social con distintas maneras de ver e interpretar los acontecimientos históricos que se van sucediendo a través de distintas doctrinas o teorías que han sido trazadas por un tercero y que impiden una observación objetiva de los hechos que se dan reforzando de esta forma el sistema de dominación.

Por lo tanto el quid de la cuestión es no saber tanto lo que sucedió o lo que sucederá, sino más bien observar lo que está sucediendo ahora.

Una sociedad sin Poder es una sociedad sin dominadores ni dominados, una sociedad sin Poder es una sociedad libre, una sociedad sin Poder es una sociedad anárquica, una sociedad sin Poder es una sociedad pacífica, una sociedad sin Poder es una sociedad igualitaria, una sociedad sin Poder es una sociedad fraternal, una sociedad sin Poder es una sociedad ¿feliz?

Si las circunstancias de la vida cambian permanentemente la voluntad del hombre, éste queda a merced de factores externos que alteran su estructura psicológica y modifican su percepción de la realidad, mutilando la esencia de su individualidad y condenándolo a la dependencia del sistema de dominación que lo integra en su superestructura como un elemento más del engranaje que tiene que obedecer de alguna forma u otra para poder sobrevivir.

http://matapuces.blogspot.com.es/2016/07/reflexiones-sobre-el-sistema-de.html

2 comentarios sobre “Reflexiones sobre el sistema de dominación y el Poder”

  1. Efectivamente, «el quid de la cuestión es no saber tanto lo que sucedió o lo que sucederá, sino más bien observar lo que está sucediendo ahora». Pero, además de que el conocimiento de lo que sucedió es fundamental para comprender lo que éstá sucediendo ahora, el verdadero «quid de la cuestión» es poder influir en lo que está sucediendo para liberarnos de la dominación.

    Y para poder influir es fundamental sentir la necesidad/deseo de hacerlo y pensar que es posible conseguirlo.

    Efectivamente, «las circunstancias de la vida cambian permanentemente la voluntad del hombre» y «alteran su estructura psicológica y modifican su percepción de la realidad».

    Pero -como se ha visto a lo largo de la historia humana- no le mutilan siempre su individualidad ni le condenan «a la dependencia del sistema de dominación que lo integra en su superestructura como un elemento más del engranaje que tiene que obedecer de alguna forma u otra para poder sobrevivir»; pues son muchos los casos en que esas «circunstancias» contribuyen a fortalecer su individualidad y le hacen rebelarse contra el sistema de dominación y resistir a su integración a la «superestructura…»

    Efectivamente, son las «circunstancias» las que determinan el curso de la historia; pero los humanos somos muchas veces determinantes para que sean lo que son y es por eso que hay historia y ésta es el resultado del enfrentamiento entre la sumisión y la insumisión. Y por eso no hay fatalismo en el devenir histórico y éste sigue abierto a la libertad, como tensión, en el seno de la estructura sicológica, entre las «circunstancias» favorables a la permanencia de la dominación y las en favor de la emancipación humana de toda forma de dominación.

    No, no estamos condenados a obedecer y la prueba de ello es que son muchos los que se ha rebelado a lo largo de la historia y que siguen rebelándose…

    Y en cuanto a la cuestión de si una sociedad sin poder ¿es una sociedad feliz?

    Pues, quizás sí, quizás no, dado que el criterio para concevir la “felicidad” es puramente cultural y, por consiguiente, cambiante.

    No obstante, si la felicidad se define a partir de criterios puramente síquico-sociales (autonomía y paz social), puede lógicamente pensarse que sería -por lo menos- más feliz que la actual.

    Fraternalmente
    Octavio

  2. Una sociedad sin poder, ¿es una sociedad feliz? Pues, quizás sí, quizás no… Puesto que el criterio para concevir la «felicidad» es puramente cultural. No obstante, si la felicidad se define a partir de criterios puramente síquico-sociales (autonomía y paz social)) puede pensarse que sería, por lo menos, más feliz que la actual.

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