ACRACIA ANARQUISMO NIHILISMO

Si queremos la paz, desarme inmediato

Mientras gran parte del país arde, y desgraciadamente no es una metáfora, sin que el sistema político y económico que sufrimos sea capaz año tras año de aportar una digna solución preventiva, el mundo se sigue igualmente carbonizando, de un modo más metafórico o quizá no tanto. Tal vez, es todo parte del mismo problema, sociedades jerarquizadas empecinadas más en controlar, que en cuidar a personas y medioambiente. Mientras acaba de terminar ese peculiar evento celebrado en la potencia estadounidense dirigida por un enloquecido belicista, un mundial balompédico que enardece a gran parte de la masa, las cuales vociferan los goles en lugar de clamar contras las injusticias, el planeta sigue su triste curso. Y hablando de Trump, que hace no tanto clamaba contra España supuestamente por no haber seguido al dedillo la inversión en gastos militares, ahora estará muy orgulloso, no solo con la victoria deportiva de esos prohombres hispanos multimillonarios, también con las declaraciones de Pedro Sánchez en la reciente cumbre de la OTAN. En un ejercicio sobresaliente de cinismo y falta de escrúpulos, el presidente de este inefable Reino de España ha manifestado con orgullo el haber cumplido, incluso “con creces”, el haber elevado el gasto militar (un 2% del Producto Interior Bruto), tal y como había exigido la alianza atlántica. Mientras se recortan los recursos para la sanidad pública, la vivienda social, la educación o, claro, el medioambiente, se financian misiles o toda suerte de vehículos militares por tierra, mar y aire. Como el lenguaje orwelliano está a la orden del día, bien entrado el siglo XXI, el que está al frente del autoproclamado gobiernos más progresista del universo ha asegurado que, todo ese aumento del gasto belicista, se realiza en nombre de la “búsqueda de la paz”.

Por supuesto, esa fraudulenta argumentación, que quizá cale en parte del imaginario colectivo, va acompañada de un incremento de operativos militares españoles a las Fuerzas Terrestres Avanzadas de la OTAN, algo que solo puede contribuir al aumento de la tensión bélica. Y es que si el mundo arde, los poderes fácticos buscan la solución en aportar más combustible al fuego. En la actualidad, los riesgos para un devastador conflicto mundial, que no olvidemos que ya sufre gran parte del planeta, superan los peores momentos de la Guerra Fría o la época posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001. En una combinación de factores diversos, el capitalismo sufre una crisis tras otra, la economía globalizada se fragmenta y el mundo de divide en bandos beligerantes enfrentados. La narrativa de la mayoría de los medios oficiales, dirigida a un público más bien acrítico, es vendernos un maniqueo relato de lo correcto e incorrecto, de presentar a uno de los bandos en litigio de una forma humana luchando por la “libertad” mientras “los otros” son descritos como tiranías escasamente “civilizadas” en términos occidentales. No seré yo quién defienda en lo más mínimo a regímenes como los de Rusia o Irán, o el abiertamente totalitario de una potencia emergente como China, la cual se mantiene aparentemente al margen de la tensión bélica, pero lo cierto es que los bombardeos y toda actividad militar la sufren los pueblos, la están sufriendo en estos momentos de manera indignante mientras gran parte de la humanidad se pierde celebrando eventos enajenantes, con la complicidad o directamente responsabilidad de los gobernantes que se dicen pertenecer al “bando correcto”. No entiendo demasiado la lógica del sistema capitalista basado en la inversión, aunque me resulta una ingenuidad y una quimera pedir a los Estados que los enormes gastos en armamento, control y vigilancia se trasvasen a la búsqueda de justicia social y climática. No funciona así en absoluti, ya que el objetivo es mantener a la población en el miedo y la alienación, así como garantizar el mantenimiento de los poderes establecidos.

No obstante, aunque la posibilidad de una comunidad más libre, justa e inteligente pasa, como no puede ser de otra manera, por construirse desde abajo en función de los verdaderos intereses de la gente, eso no quita del denunciar la enorme hipocresía de los poderes políticos y económicos para tratar de paliar el sufrimiento de tantas personas aquí y ahora. Y nos esforzaremos en desmontar ese mezquino discurso de que es necesario el rearme, esa permanente inversión en la militarista fuerza atlántica, esa miserable sentencia de “si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Desde que tengo uso de razón, siempre he sido antimilitarista, mientras que escuchaba “razones” a mi alrededor de que los ejércitos eran “necesarios”. Atención, no contingentes, como tantas otras actividades producto de la actividad humana, sino “necesarios”. Algo similar se podía oír acerca del Estado como forma política, mientras que la crítica anarquista siempre ha pasado por ver a uno (el Ejército) como soporte armado del otro (el Estado, como una suerte de institución coactiva en forma oligárquica). Y no solo eso, sino que lo militar se ha observado como la máxima expresión de la jerarquía y el autoritarismo al buscar la subordinación acrítica del ser humano para aprender a matar o bien sacrificar su vida en nombre de ese leviatán denominado Estado-nación. Esta visión radical, si se quiera hoy utópica ante la posibilidad de un mundo sin fronteras, es decir, libre y solidario, no está reñida con la lucha por el desarme, aquí y ahora. No soy tampoco ningún cándido pacifista, ya que pienso que hay buenos motivos para luchar por un mundo donde se haya paliado en gran medida el sufrimiento humano. Y, probablemente, por defenderlo cuando se haya establecido, aunque no con la forma de ninguna fuerza patriotera y uniformadora.

Juan Cáspar
https://exabruptospoliticos.wordpress.com/2026/07/26/si-queremos-la-paz-desarme-inmediato/

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