Se me escapa un poco, lo admito, estos conceptos de nuevo cuño. De lo que estoy totalmente seguro es que el género humano, esta peculiar especie llamada sapiens, resulta más que cuestionable y se multiplican los hijos de su madre. Vayamos con ese engendro altamente pernicioso que denominan ilustración oscura, que al parecer empezó a forjarse ya tiempo atrás, aunque haya recibido ese nombre concreto hace no tanto. Sí, lo habéis adivinado, esta corriente o movimiento, o lo que demonios sea, se autodefine como la antítesis de la Ilustración. El epítome de todo movimiento neorreaccionario, tradicionalista y a la vez futurista (¿no era eso el antiguo fascismo?). Si los valores ilustrados, con su idea del progreso hacia un mundo más justo, libre e igualitario, solo podemos ponerla en cuestión bien entrado un siglo XXI plagado de atrocidades, ahora una poderosa gentuza empieza a promover valores que son justo todo lo contrario. Aclararé algo, y valga esto también para todos aquellos que atacan la posmodernidad como si fuera también una corriente ideológica nociva que algunos quisiéramos abrazar, si muchos señalamos que esa visión teleológica hacia poco menos que un paraíso terrenal resultó terriblemente falaz, ello no significa en absoluto que no haya que seguir trabajando y construyendo un mundo basado en esos valores, reivindicando una razón crítica con un horizonte amplio vinculado al ámbito moral. Tal y como yo lo veo, fue el anarquismo es que radicalizó ampliamente en aras de la emancipación todo lo surgido en la ilustración, aquello que pareció forjar una modernidad que finalmente se mostró incapaz de desterrar el absolutismo, y ahora nos encontramos en una época muy diferente donde hay que buscar nuevas prácticas libertarias ajenas a cualquier asomo de dogmatismo.
Dicho esto, para que no se confunda una cosa con la otra (lamento tener que aclararlo, pero sobran los bodoques en este mundo que sufrimos), vayamos con la basura esa perniciosa de la ilustración oscura. Efectivamente, se trata de un movimiento neorreaccionario, surgido de la inicua mano de esos magnates tecnológicos, donde me pierdo un poco cuando algunos filósofos lo emparentan con el llamado anarcocapitalismo. Primero, que juntar en un mismo vocablo anarquía y capitalismo es, sencillamente, un maligno oxímoron; luego, que estos fulanos no pretenden en absoluto acabar con el Estado, sino sustituirlo por una suerte de gran corporación con grandes ejecutivos al frente. Hay quien sostiene, y puede que esté de acuerdo, en que todo este auge reaccionario (con diferentes rostros, pero tan iguales en el fondo) no es solo una reacción social y cultural frente al progresismo (sea lo que sea eso a estas alturas), también se trata de una profunda transformación, una más, del condenado capitalismo. Se dice que los promotores de este reverso ilustrado escribían hace años en internet, especialmente en blogs o ámbitos similares, para pasarse luego a ese vertedero intelectual que son las redes sociales; nos sonará mucho su modus operandi que resulta en firmar bajo seudónimo, utilizar un lenguaje vulgar ajeno a lo académico o, en general, hacer uso del troleo, todo con el objetivo de desarrollar una contracultura del wokismo o de esa ideología progresista.
Pero, insistiré con lúcida pertinacia, no se trata únicamente de ese ámbito contracultural tan irritante y malévolo, también de algo que tiene una dimensión mucho mayor y que obviamente supone una nueva mutación del liberalismo entendido en su concepción más nefasta (si queremos llamarlos así, pueden ser los pseudolibertarios). A menudo, Estados Unidos se ha presentado como el máximo representante de la democracia liberal, frente a antaño la Unión Soviética o ahora la propia China, aunque se haya esforzado en destruir toda profundización democrática y social cuando haya perjudicado sus intereses; ahora, con el enloquecido Trump puede que estemos en una nueva fase al respecto. Milei sería otro ejemplo sobre esta suerte de ilustración oscura, aunque no quiero abundar en demasiados nombres que solo invitan a una confusión aún mayor al estar sujetos todos ellos a sus propios contextos. Y es que aunque estos gobernantes reaccionarios actuales, cada uno con sus características, acaben siendo desbancados, es posible que a nivel mundial no haya que desdeñar en absoluto la influencia de estos gigantes tecnológicos que promueven, incluso, que la democracia liberal ya no es necesaria. Neofascismo, tecnofascismo, tecnofeudalismo… diversos nombres para un auge reaccionario que, efectivamente, adopta diversos caras para puede que unirse en todo un ámbito autoritario y explotador.
Si la derecha más extrema se esforzaba antaño en apelar a los perversos mitos nacionales y a las muy cuestionables tradiciones históricas, ahora parecen que se fusionan con una fascinación por las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y toda suerte de dislates futuristas. Lo que resulta indudable es que esta nueva o vieja ultraderecha es el rostro más fiero de esa visión acerca de que una autoridad coercitiva es esencial en toda sociedad humana, ya sea en forma de Estado o de grandes corporaciones jerarquizadas. Y es que si en mi entrada anterior reflexionaba sobre que la tecnología no es en absoluto neutra, ahora la gente más poderosa del planeta promueve que la misma puede proyectarnos hacia un futuro aún más aterrador, con una perversa idea de la libertad que encubre el sometimiento de muchos y la más inaceptable desigualdad (vamos, una exacerbación de lo que ya sufrimos). Resulta doblemente aterrador que esta nueva derecha se haya presentado mediáticamente, además, como los nuevos rebeldes contra un sistema que ellos observan como impregnado de ideología progresista y de ahí también ahora esa estupidez de la ilustración oscura. Son tiempos duros y extraños, y desde la perspectiva de un horizonte libertario (el de verdad, el que une la libertad a la solidaridad en un contexto antiautoritario) hay que evitar toda confusión con unos valores y una praxis nítidos. Procuremos que así siga siendo.
Juan Cáspar
https://exabruptospoliticos.wordpress.com/2026/09/29/el-advenimiento-de-la-ilustracion-oscura/




