ANARQUISMO PROLETARIADO

El sujeto, el proletariado, la organización anarquista y otras nostalgias

Es muy posible que nadie le haga mucho caso a este breve escrito, pero por si acaso diré por anticipado que mi pretensión es modesta y que no pretendo polemizar, aunque no me importaría compartir argumentos y pensar, saliendo de los estereotipos que todas tenemos y que nos conducen a ser obtusas y, en ocasiones, a la ceguera.

Hay compañeros que llevan tiempo dándole vueltas a la existencia o no del proletariado, a buscar el perdido sujeto revolucionario, a construir “la” organización anarquista capaz de elaborar “un” programa, “una” estrategia y tácticas concretas que nos conduzcan por la senda de la revolución. No he leído todos los escritos, siento decirlo, porque me agota esa dificultad del anarquismo para imaginar una salida al capitalismo que no sea volver al pasado y a la nostalgia, incluso a la melancolía. Así lo perciben dos autoras, Gibson y Graham, en su libro Una política poscapitalista. Afirman que la falta de imaginación es una patología de la izquierda, algo que me recuerda la “melancolía” de la izquierda, extensible al anarquismo, que plantea Wendy Brown en su ensayo sobre este tema. La melancolía de izquierda es una postura en la cual el apego a una identidad o a un análisis político del pasado es más fuerte que el interés en las posibilidades actuales de movilización, alianza o transformación. El sujeto melancólico se identifica con los ideales perdidos y experimenta su ausencia como sentimientos de desolación y abatimiento. En la fijación con el pasado hay una clara relación con la teoría paranoica total que dice que nada puede suceder. Fisher lo llama un “severo superyo leninista”1.

El proletariado, la clase obrera fueron el sujeto de la revolución en otra época de desarrollo industrial que acabó a mediados del siglo XX y no fue porque no hubiera otros sujetos (o sujetas) sino por la potencia del relato que apostaba por el proletariado. Cuando se habla de la conciencia obrera sustento de su “ser sujeto” parece que hablemos de algo preexistente y que solo hay que despertar, descubrir. Pero la toma de conciencia, en realidad, es una práctica de discusión colectiva que subrayaba las desigualdades bajo las cuales viven colectivamente las personas. La conciencia no preexiste, no está dada, sino que hay que construirla a partir de nuestro lugar dentro de una estructura de desigualdad (capitalismo, patriarcado, supremacía blanca, colonialismo). La manera de construirla es con otras personas que comparten una existencia material similar

La conciencia de clase ha retrocedido porque ha avanzado la idea de que no hay alternativa al capitalismo, el relato ha hecho aguas.

Por otro lado, hacer seminarios cerrados, esperar la información adecuada, la discusión política e ideológica avanzada que configure una estrategia bien definida que “despierte” al sujeto revolucionario haciendo emerger la situación capaz de despertar la acción del pueblo o de cualquier otro sujeto, no me cuadra hoy, ni ayer, en lo que he indagado en la historia. Ninguna teoría ha transformado nunca la realidad.

No me olvido de la necesidad de “organizar el anarquismo” como si no estuviera organizado, da la impresión de que en realidad se quiere poner orden en la diversidad y multiplicidad anarquista y convertir esas redes de nodos interconectados, horizontales, descentralizadas y sin jerarquías en partes de un todo que tiene que ser “la” organización anarquista eficaz, hiperorganizada, con militancia fuerte, etc.2

Hace poco dije en un espacio anarquista que este debate es de hombres. La realidad es que, aun habiendo mujeres, los escritos que he visto son de autoría masculina. Y pensando en el asunto concluí que las mujeres y las mujeres percibidas como tales hace tiempo que sabemos que hay otras sujetas y sujetos revolucionarios (pensemos en Mujeres Libres creando su propia revolución entre 1936-1939 y siendo ignoradas por el mundo mundial, motivo por el cual me apetece destacarlas).

Las luchas y sucesos del movimiento feminista fueron capaces de movilizar una transformación social a una escala sin precedentes, sin recurrir a un partido de vanguardia o a cualquiera de las otras “necesidades” que hemos asociado con la organización política (estrategia, tácticas, relatos ideologizados, revoluciones modelizadas, etc.). Los feminismos no burgueses, transfeministas, libertarios, horizontales y descentralizados se centran en construir prácticas encarnadas, lenguaje compartido, construyendo sobre las acciones in situ un imaginario capaz de invertir las tendencias hegemónicas dentro de nuestras vidas situadas y territorializadas.

Las luchas, no solo las feministas, se producen siempre en lugares concretos y es ahí donde interrumpen el funcionamiento de la dominación. Hacer organización se hace siempre que hay una lucha, por humilde que pueda parecer, puesto que se dota de las herramientas que precisa y que nunca serán las mismas que otras coetáneas o que se produjeron en el pasado. Son valiosas en sí mismas, en su singularidad, no son partes de un todo. Pudiera ser (o no) que acabaran construyendo una subjetividad revolucionaria que conciba la posibilidad de acabar con el capitalismo, el patriarcado y cualquier forma de dominación.

Perdonadme los más ortodoxos por acabar con un no anarquista, por acabar con Mark Fisher cuando decía en Deseo Postcapitalista que los proyectos de izquierda son todos inadecuados y todos por la misma razón, en el sentido que no toman en serio el deseo de los capitalizados. Lo rechazan y siguen reinscribiendo el moralismo y, al hacerlo, siguen invocando la distinción entre un adentro y un afuera, entre la inminencia y la trascendencia, entre el reino del capital y un reino fuera de él, que sería puro y estaría libre del capital.

Y otra perla cruel de Fisher: Puede que se reclame éticamente vivir en un mundo diferente, pero libidinalmente, al nivel del deseo, el compromiso es con la vida en el mundo capitalista actual. Por eso es importante plantear la siguiente pregunta: ¿existe realmente un deseo de algo más allá de cualquier forma de dominación?

Laura Vicente
http://pensarenelmargen.blogspot.com/2026/09/el-sujeto-el-proletariado-la.html
 

  1. Mark Fisher (2021): Deseo Postcapitalista. Las últimas clases. Buenos Aires, Caja Negra.  ↩︎
  2. Todo esto está mucho más desarrollado en un artículo del que soy autora publicado en diversas webs entre las cuales: Redes Libertarias https://redeslibertarias.com/2025/12/30/anarquismos-el-especi%ef%ac%81smo/ ↩︎

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