Archivo de la etiqueta: Cárceles

Las cárceles son centros de exterminio

Hace mas de 500 años que la prisión existe, y en todo este tiempo no han dejado de haber robos, tráfico de drogas, de personas y mucho menos se han acabado los maltratos, asesinatos o violaciones y esto es así, aparte de porque somos una sociedad enferma, porque la prisión, que fue creada para reeducar a las personas que han roto la ley, no ha cumplido ni cumple esta función, porque la prisión no es Sigue leyendo

Centro de Internamiento de Entranjeros

CIE: los Guantánamo españoles

Según el Gobierno Español un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) es un establecimiento público de carácter no penitenciario donde se retiene a extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional, en resumen, lugares de detención para personas extranjeras que, como se dice habitualmente, “no tienen papeles”. No obstante, en la práctica y, Sigue leyendo

La cárcel y su mundo: reflexiones para una sociedad sin jaulas

Cuatro puntos sobre los que reflexionar, nada más. La pregunta fundamental, la que todos los libros eluden siempre, dejándola al margen o tendiendo a confundir de modo más o menos eficaz, esta pregunta fundamental es: si la cárcel significa punición, castigo, pena, evidentemente, hace referencia a la transgresión de una determinada regla (de hecho, la punición interviene en el momento Sigue leyendo

Formas de acomodarse a la dominación

Imaginaos a la sociedad como una gigantesca institución. Aunque nos controla, y nos dice “¡A la cama a dormir!”, en ella tenemos algún margen de libertad, para decidir cuándo encender un cigarrillo, tomar un café, sentarte a descansar, encender la tele… Hay espacio para menearse un poco. Ahora imagina esa sociedad, dividida en pequeñas instituciones. Estaría la familia, la empresa, el Sigue leyendo

La vida en soledad. Aislamiento es tortura

“Raquel pasó sus últimos 6 meses de vida en una celda de apenas 10 metros cuadrados en la que pasaba no menos de 21 horas diarias completamente sola. Las tres horas restantes se las repartía entre la ducha y las horas de patio. Le llaman patio a un espacio de unos 15 o 20 metros cuadrados de cemento donde lo único que podía hacer era tomar un poco el aire libre y hablar con otra persona con la que compartía el espacio. En realidad, más que un patio, estaríamos ante una celda al aire libre. No tenía actividades, no tenía nada más que hacer que esperar que pasara el tiempo. Y así, un día tras otro”. Así comienza un artículo escrito por el abogado Andrés García Berrio titulado “¿21 horas al día en una celda?”, publicado en ElDiario.es.

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