Libertad-Anarquismo-Acracia

El insoportable declive del ideal emancipador 

Varios acontecimientos fortuitos producidos estos últimos días me incitan a publicar el prefacio del libro, sobre el declive de la aspiración emancipadora, que estoy terminando. No solo por considerar necesario evidenciar el declive de esta aspiración sino también para mostrar crudamente a lo que han quedado reducidas las reivindicaciones y luchas sociales… Tan aplastante es hoy el peso y el poder del Capital sobre el Trabajo y lo alejado de la posibilidad para el Trabajo de emanciparse del Capital.

Uno de estos acontecimientos es el documental que la periodista Laura Aguirre de Carcer -hija de uno de mis más próximos amigos, fallecido hace unos años- está rodando en los  EE UU sobre la huelga de los trabajadores asalariados de Kellogg’s, por revalorizaciones de salarios y del retiro, y la movilización de los trabajadores de Starbucks para poder constituir un sindicato. 

Otro de estos acontecimientos es el anuncio hecho por Yolanda Diaz -ministra de Trabajo del Gobierno ‘más progresista de la historia’– del Acuerdo firmado por este  Gobierno, la Patronal y los Sindicatos (mayoritarios), para revisar la Reforma de la Derecha de 2012. Pues este Acuerdo, que la ministra ha calificado de ‘histórico’, ni siquiera restituye los derechos de los trabajadores en vigor en 2012 y aún menos los de 2010… 

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Puesto que el progreso del pensamiento se ha producido por autocorrecciones sucesivas de los conceptos en contextos socio-históricos diferentes a lo largo de los siglos, deberíamos tener motivos suficientes para no desesperar de la razón y de lo que el hombre ha conseguido a través de ella: pensar el sentido de la libertad y desear la emancipación (de toda forma de explotación y de dominación) para alcanzar su plena dignidad como persona humana. 

Pero, mostrándonos la historia que el hombre se encuentra siempre en una encrucijada de certidumbres, probabilidades y eventualidades, es de temer que la gran cadena de profundización del conocimiento -sobre el hombre y su relación con el mundo- se interrumpa y nos veamos permanentemente obligados a encontrar nuevas maneras de pensar el porvenir.

He aquí por qué en estos tiempos de post-verdad y de represión  ideológica y política, de graves peligros pandémicos-distópicos-ecológicos y de ausencia de proyectos políticos promovedores de igualdad, puede parecer irrisorio interesarse en el pasado de las luchas por la emancipación. Pero son precisamente estos peligros -sobre nuestra salud, nuestra libertad y nuestra vida- y el inquietante estado de resignación social -ante las desigualdades presentes y las que se anuncian- que convierten el interés por esas luchas en una necesidad más que nunca de gran actualidad. Tanto para comprender la complejidad de interacciones, de interrelaciones y de retroacciones que han llevado a los hombres a encontrarse en esta preocupante situación, como para tomar consciencia de la gravedad y urgencia de reaccionar contra estos peligros mortíferos que amenazan nuestras vidas y el devenir de nuestra especie, como de otras. Pues ahora -más que nuca- es evidente que las causas de estas amenazas son la alienación y la lógica del “cada vez más“ del sistema de dominación y de explotación capitalista, convertido en paradigma de la civilización. Un paradigma civilizador que ha conducido y continúa conduciendo a la humanidad a agotar el planeta Tierra, nuestro habitat y nuestra fuente de vida. 

¿Cómo no ser pues una necesidad y una urgencia remplazarlo por otro paradigma que dé prioridad a lo esencial para la vida de todos en un planeta vivible y durable? Sobre todo después de haber constatado el costo -en vidas humanas y en múltiples sufrimientos- de la irracional y criminal gestión de la COVID-19 en el mundo, por dar prioridad a la actividad económica sobre la vida de las gentes. 

De toda evidencia es una necesidad, una gran urgencia, cambiar este paradigma, hoy dominante sobre todo el planeta. Como también que solo es posible desarrollando la consciencia de los peligros que amenazan a los seres humanos y reviviendo el deseo de emancipación de toda forma de dominación y de explotación del hombre sobre el hombre y el respeto de la Naturaleza; pues, además de ser esta consciencia y este deseo un verdadero antídoto a la servidumbre voluntaria que predomina hoy en nuestras sociedades, también lo es a la quimérica ilusión individualista de creer poder salvarse solo en un mundo en el que reina la ley del más fuerte y la lógica del cada uno para sí mismo.  

Es pues esta convicción -aunque relativizada por la duda científica- la que me ha incitado a hacer esta obra sobre la aspiración emancipadora hoy. No solo por haber sido esta aspiración el principal motor de la evolución de la consciencia humana a lo largo de la historia y continuar dando al hombre la dignidad y el coraje de luchar contra todas las formas de opresión y de explotación, sino también porque, sin esta aspiración a un mundo de igualdad -donde cada ser humano ve al otro como su igual y se considera deudor de su solidario- no me parecen posibles la supervivencia de los seres humanos y sus prácticas de ayuda mutua y democracia directa.  

Además, tras constatar el fiasco humano y social al que ha conducido el renunciamiento a la aspiración de emanciparse, ¿cómo no esperar que ella vuelva a ser mañana la principal motivación de los hombres para proseguir la historia con la esperanza de una real fraternidad y una cierta idea del progreso para todos? Y ello porque con todos los conocimientos etnográficos e históricos de que disponemos hoy sabemos que la desigualdad y la dominación no son una fatalidad. Que es posible reescribir la historia del mundo al contrario del romance histórico tradicional, puesto que las investigaciones científicas de las últimas décadas -en arqueología, antropología y disciplinas vecinas- nos enseñan que la evolución de las sociedades humanas, en el curso de los treinta mil años pasados, no ha sido una marcha irreversible hacia la desigualdad sino más bien «un mundo de experimentaciones sociales audaciosas, mucho más próxima de un carnaval de las formas políticas que de las tristes abstracciones sugeridas por la teoría evolucionista (…) En realidad, en muchas de las comunidades que comenzaban a cultivar la tierra, las jerarquías sociales eran casi inexistentes. En cuanto a las primeras villas, lejos de haber tallado en piedra las diferencias de clase, ellas eran sorprendentemente numerosas a funcionar según principios resueltamente igualitarios, sin recurrir a déspotas, politicastros-guerreros llenos de ambición o a jefecillos autoritarios» (1). Además de que nunca los dominados han dejado de luchar contra la dominación de esta clase de tutores y que estas luchas han sido y siguen siendo el principal motor de la historia. 

Es pues esta convicción -de la potencia movilizadora de la aspiración/deseo de emancipación y de la importancia de interesarnos a las luchas emancipadoras de ayer, como también a las de hoy y de mañana- que me ha incitado a componer esta obra. Aunque también ha contado el hecho de disponer de un texto -mi Memoria presentada en 1981 (para el diploma de DEA) en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París sobre «Le déclin idéologique et révolutionnaire de l’anarcho-syndicalisme espagnol ou éléments pour une étude sur le mouvement ouvrier et la révolution»– en el que abordo la temática del declive del ideal emancipador à partir de la historia del anarcosindicalismo español, por considerar que es a partir de ella que podemos aproximarnos más a las causas (estructurales y coyunturales) y a los mecanismos que han conducido al Movimiento obrero a abandonar su objetivo más fundamentalmente revolucionario: la emancipación de la clase obrera de toda forma de explotación y de dominación. Pues, además de haber sido y ser aún el único movimiento obrero que ha intentado hacer una revolución emancipadora y que sigue fiel a su ideal emancipador, me parece ser el campo de observación más adecuado para el análisis de este abandono, además de ser hoy el único movimiento anarcosindicalista de masas activo y significativo en el mundo. A lo que hay que agregar el hecho de disponer de la introducción-presentación del sujeto de mi tesis de doctorado de 3er ciclo sobre «Les courants réformiste et révolutionnaire du mouvement ouvrier espagnol». Un texto/resumen de la aproximación contrastiva que me proponía hacer, en esta tesis, para meter en relieve las profundas afinidades y las irreductibles oposiciones entre estas dos corrientes, tanto en la manera de pensar como en la de hacer la revolución. 

Aunque también ha contado el disponer de los materiales que había reunido para la tesis, además de las notas hechas y conservadas sobre las luchas obreras en el mundo, desde 1985 hasta hoy, y las notas y resúmenes de los talleres de economía de l’UPP (Université Populaire de Perpignan), en la que, de 2007 a 2014, participé -con el economista marxista crítico Henri Solans- en las reflexiones y debates sobre «la fin du capitalisme»

Son pues todas estas circunstancias y la necesidad urgente de reaccionar a la aceleración de los peligros que amenazan nuestras vidas que me han incitado decisivamente a dedicar tiempo y energías a terminar esta obra sobre el declive del ideal emancipador y el devenir de la emancipación. Un declive que pone de relieve el sentido de la dignidad, para quienes se resignan a él, y al que yo no he cesado de reflexionar desde que comencé a militar en México al final de los años cuarenta del siglo pasado. Pues desde entonces me pareció evidente que la humanidad no se habría visto obligada a sufrir todos los horrores que ella ha sufrido a lo largo de la historia si la solidaridad hubiese primado sobre el egoísmo individualista, si nosotros, los hombres, hubiésemos sido conscientes de la importancia de la ayuda mutua y la cooperación para nuestra supervivencia y hubiésemos decidido hacer prevalecer esta solidaridad sobre el cada uno para sí mismo desarrollado por el sistema capitalista. 

Una convicción reforzada por todo lo que hemos vivido y lo que continuamos a vivir con las calamidades de la pandemia COVID-19. No solo por ser el individualismo y la primacía del dinero sobre la vida responsables de ello, sino también por haber podido constatar el valor y la eficacia de la solidaridad para afrontar los peligros pandémicos-distópicos-ecológicos y tratar de poner fin a las desigualdades.
¡Cómo pues no concluir diciendo que no solo no es irrisorio interesarse por el pasado y el devenir de las luchas por la emancipación sino una necesidad, un deber! No solo por estar en juego nuestra libertad y nuestra dignidad sino también nuestra vida, ¡la vida!

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Pues bien, siendo el deseo de emancipación y las luchas emancipadoras -de ayer, de hoy y de mañana- cuestiones primordiales para mí y habiendo recuperado casi todas mis notas de investigación y reflexión sobre esta temática desde que comencé a reflexionar metódicamente sobre ella, me ha parecido lógico estructurar esta obra en dos partes: una con mis reflexiones y trabajos en la EHESS, a finales de los años 70, y la otra con mis reflexiones y trabajos posteriores hasta nuestros días.

Esta obra está constituida pues de una primera parte con la aproximación ya hecha en mi Memoria para la EHESS, sobre «Le déclin idéologique et révolutionnaire de l’anarcho-syndicalisme espagnol ou éléments pour une étude sur le mouvement ouvrier et la révolution», y la Introducción/presentación del sujeto de la tesis de doctorado de 3e ciclo sobre «Les courants réformiste et révolutionnaire du mouvement ouvrier espagnol». No solo por continuar pensando que es a través de la historia de estas dos corrientes que se pueden apercibir más claramente las causas (estructurales y coyunturales) y los mecanismos que han llevado al movimiento obrero a abandonar su objetivo emancipador, sino también por haber intentado las dos hacer la revolución siguiendo su ideología y encarnar fielmente las razones de ser de las corrientes reformista y revolucionaria del proletariado después de haberse dividido en la Primera Internacional obrera, víctimas de la rivalidad entre marxistas y anarquistas. 

Y de una segunda parte, que me ha parecido juicioso comenzar por un capítulo con mis reflexiones sobre las décadas 80 y 90. No solo por haber sido cruciales para el movimiento obrero sino también para acreditar la idea del final de las luchas ideológicas y del triunfo definitivo del mercado y la democracia liberal después del derrumbe del Muro de Berlín y la dislocación del bloque del Este. Un triunfo que marcaba el «final de la historia», según la tesis desarrollada por el politólogo norteamericano Francis Fukuyama (2), entonces consejero en el Ministerio de Defensa en Washington. 

Y proseguirla con otro capitulo aportando mis reflexiones sobre la sociedad de consumo y la información numérica, por considerar que la ideología consumerista y el desarrollo tecnológico -que no han cesado de acelerarse después de la extensión de Internet y la aparición de la Red- han sido decisivos para que el capitalismo sea hegemónico en el mundo y el movimiento obrero se resigne a luchar únicamente para tratar de hacer menos insoportable la explotación. Sobre todo por el uso pernicioso que el sistema capitalista hace de las técnicas de la información y la comunicación (los programas informáticos para oficinas, la micro-informática, la telemática, etc.) en las empresas y las administraciones para consolidar y extender su poder y el consumerismo. 

Como también terminar con un capítulo sobre las revueltas antiautoritarias de estos últimos años, la crisis provocada por la COVID-19 y el porvenir de la emancipación. Pues, que se reconozca o no, todos estos acontecimientos y esta pandemia han puesto en evidencia la responsabilidad del sistema capitalista en los peligros pandémicos-distópicos-ecológicos que amenazan la supervivencia de nuestra especie y de otras especies, como también en las terribles desigualdades del mundo actual. Una responsabilidad que va de la mano con su irresponsabilidad de aprendiz de brujo inepto a hacer frente a las catástrofes que causa. Una irresponsabilidad que nos advierte suficientemente de lo que puede advenir al género humano si no reaccionamos, si continuamos dejando hacer a los defensores y aprovechadores de este sistema. Un sistema predador, incapaz y poco dispuesto a parar su marcha destructora del medio ambiente.  

He aquí, pues, por qué me parece tan importante y urgente pensar y  resentir el deseo de emancipación. No solo para hacer frente eficazmente a esos peligros sino también para producir nuevos proyectos políticos que, además de ser sostenibles económicamente, promuevan la igualdad y la dignidad del ser humano. Particularmente en este momento de degradación del debate público y de reconciliaciones ideológicas dudosas, aceleradas por la desastrosa gestión política de la pandemia en un contexto sobremediatizado y confusionista. Un contexto en el que el campo político y los espacios públicos se extrema-derechizan en provecho de teorías complotistas reaccionarias, vehiculadoras de grandes peligros negacionistas y fascistas. Peligros disfrazados detrás de una política nebulosa que contiene elementos teóricos y hechos, propósitos y referencias que recuerdan ciertamente acontecimientos trágicos ya vividos… 

He aquí pues resumidas las razones de haber emprendido esta obra y de haberla estructurado tal que lo he hecho.

Octavio Alberola

Notas :
(1) Au commencement était… Une nouvelle historíe de l’humanité, de David Graeber y David Wengrow.
(2) En su libro El final de la historia y el último hombre

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