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REVOLUCIÓN MÉXICO ZAPATA

Revolución mexicana y ejército libertador zapatista. Tierra y libertad para los campesinos

La Revolución mexicana fue un acontecimiento histórico de primer calibre iniciado en el año 1910 y con grandes repercusiones internacionales. Supuso la creación de un espacio de ruptura política con acciones, tiempos y protagonistas diversos; entre los que destacarían Emiliano Zapata o Pancho Villa. Un documento político clave en la conformación ideológica del Ejército Libertador del Sur, conocido como el Ejército Zapatista, salió a la luz el 25 de noviembre de 1911. El manuscrito conocido como Plan de Ayala fue un documento que sentaba las bases de Tierra y Libertad, la reclamación fundamental de los campesinos mexicanos, y fue el documento más influyente por su carácter social y revolucionario en la posterior Constitución mexicana de 1917.

Conflictividad social y la propiedad de la tierra antes de la Revolución mexicana

En el año 1910 un 0,2% de propietarios poseía el 85% de las fincas rústicas mexicanas, existían 10 mil haciendas de más de 100 ha. de extensión cada una. Se había concentrado una cantidad ingente de tierras despojadas a las comunidades indígenas en muy pocas manos a lo largo de decenas de años, aunque fue principalmente durante el periodo dictatorial conocido como el Porfiriato (1876-1911) cuando se profundizó la rapiña de tierras comunales. La inversión extranjera para la incipiente industria y la construcción del ferrocarril revalorizaron la tierra. A finales del siglo XIX, ante el avance de los especuladores y negociantes, se produce la total pérdida de la tierra de manos de las comunidades, siendo la fuente fundamental de la acumulación capitalista.

Un problema endémico con la tierra en México se extendía a lo largo de todo su territorio, aunque esta tendencia venía ya proyectada desde el expolio de tierras en época colonial española. El anarquista mexicano Ricardo Flores Magón anuncia desde muy principios del siglo XX la necesidad de una transformación agraria profunda. El descontento de los campesinos indígenas desposeídos de la tierra como único medio para su forma de vida y supervivencia les liga más si cabe a la reivindicación de la misma. A finales del siglo XIX se producen decenas de pequeños levantamientos por la tierra, y continuará sucediendo así hasta la irrupción de la Revolución mexicana. El levantamiento social campesino es la perspectiva histórica idónea para acercarse al proceso revolucionario mexicano y no el estudio de los gobiernos sucesivos y las luchas entre facciones militares posteriores, pues esa perspectiva nos conduce a la contrarrevolución impuesta oficialmente a través del autoritarismo institucional. También influirán notablemente las luchas obreras de 1906-1907, que iniciaron un ciclo de revueltas sociales precursoras de la revolución.

El plan del político Francisco Madero para acabar con el periodo de gobierno de treinta años del militar mexicano Porfirio Díaz el 20 de noviembre de 1910 es un fiasco, porque finalmente no llegan las armas convenidas desde el norte del territorio. Se inicia así un conflicto que dará lugar a la denominada Revolución mexicana. En marzo de 1911, Estados Unidos actualizó el plan de guerra contra México para defender los intereses económicos en el país vecino. Se contemplaba utilizar divisiones terrestres desde la frontera norte y divisiones navales para ocupar los principales puertos de ambas costas mexicanas. El objetivo era realizar un bloqueo mercantil efectivo, al mismo tiempo que se establecían corredores bajo control estadounidense para defender algunas compañías empresariales estadounidenses, casas manufacturadas, minerías y otras industrias.

Levantamiento zapatista en el territorio de Morelos, el Ejército Libertador del Sur

En el sur mexicano los campesinos desposeídos de tierras articularon una fuerza unitaria de levantamientos locales en febrero de 1911, y el enfrentamiento abierto con las fuerzas porfiristas. En Morelos, Emiliano Zapata y sus hombres se levantaron en armas llamando a la insurrección social, fue una proclama desafiante que retó a las fuerzas de Porfirio Díaz. Las cárceles se abrieron, los caciques fueron fustigados y los archivos administrativos de propiedades privadas fueron quemados; una auténtica rebelión de los pueblos que reclamaban la devolución de tierras.

El zapatismo logró una inaudita unidad, las columnas rebeldes se desplazaban de pueblo en pueblo, uniéndose a la tropa insurrectos locales y ampliando así el número de nuevas gentes adheridas al ejército libertador en el sur. Este crecía de manera tan increíblemente rápida, tanto es así que tan solo dos semanas después del levantamiento generalizado, se necesitaba una mayor logística para mantener un ejército de ese calibre. Se generó una experiencia social revolucionaria inédita y todo el mundo se unía gustosamente a la lucha.

Este ejército libertador se funda oficialmente en el municipio de Jolalpan, en el estado de Puebla, en marzo de 1911, nombrando a Emiliano Zapata, un simple campesino mexicano, como líder del movimiento. Se potenciará el carácter ofensivo de la rebelión de los pueblos en el campo social y la defensa de su honradez frente al enriquecimiento de los hacendados. Se produce entonces la toma de la ciudad de Cuautla en mayo de 1911 como respuesta al intento porfirista de lograr una pacificación. El pueblo derrotó a uno de los regimientos militares mejor preparados del porfiriato, marcando un hito sin precedentes. La victoria popular aumentó la firmeza en la lucha, pues los despojados sentían que podían tomar las tierras directamente sin un gobierno intermediario. La energía del estallido social se fue moviendo en una rápida propagación hasta la toma de Cuautla, y esta corriente se difundía en paralelo a una red que brindaba mayores posibilidades.

A finales de la primavera de 1911 continuaron las victorias en todo el territorio y que fueron posibilitando la revolución campesina mexicana, mientras que hacendados, capataces y jefes políticos huían o se mostraban implorantes. Uno de los hechos más interesantes que se dio en este proceso fue que primero se desarrolló la práctica revolucionaria, y luego se materializó su teoría en el documento manuscrito conocido como Plan de Ayala.

Las cortas distancias entre los pueblos y la gran densidad poblacional fueron buenas condiciones del territorio para la propagación del zapatismo. Sin embargo, este hecho también tenía sus desventajas, puesto que sus enemigos políticos contaban con numerosas sedes locales, con lo cual asaltar una de ellas solo permitía lograr una reducida cantidad de armamento para todo un ejército tan numeroso. Además, los zapatistas tuvieron que encargarse de sabotear el telégrafo y el ferrocarril para impedir unas buenas comunicaciones de sus enemigos porfiristas, mientras ellos hacían desplazamientos rápidos en grupos de hombres montados a caballos. Un hecho que fue bastante favorable para esta extensión del levantamiento revolucionario fueron las redes culturales o los nodos sociales comunes en la cosmovisión indígena; por ejemplo, el lugar conocido como Tepeyac, que era nodo de reunión de diversas culturas desde época prehispánica. Estas tradiciones permitieron el contacto entre poblaciones a raíz de su vinculación cultural.

Plan de Ayala en noviembre de 1911. Magonismo y zapatismo unidos por la Tierra y Libertad

En zonas zapatistas se daban distintos conflictos creados por el propio porfiriato y por los capitalistas en su interés por promover aquellos negocios y usos del suelo al servicio de la acumulación de capital durante el siglo XIX. De esta manera había conflictos abiertos entre las zonas de producción azucarera, y las de producción de maíz, existiendo también algunas zonas dedicadas a la minería o a la implantación fabril de industrias. Para los zapatistas la milpa (parcela sembrada) era sustento de vida y lucha principal de la cotidianidad agraria frente a la industria azucarera impuesta por el hacendado y el empresario industrial. La siembra del maíz fue despojada en favor de las cañas de azúcar, de la explotación de los recursos acuíferos y los bosques. El enemigo por lo tanto tenía la figura del empresario católico y racista que humillaba a la población, encontrando grandes similitudes con el antiguo propietario colonial.

El Plan de Ayala fue escrito por Emiliano Zapata y Otilio Montaño, es un manifiesto político elaborado en Morelos y que suponía la ruptura ideológica con el iniciador de la Revolución mexicana, el entonces presidente Francisco Madero, por traicionar la causa campesina. Además, pone por escrito las demandas agrarias de la rebelión zapatista: la restitución de tierras a quienes habían sido robados durante el Porfiriato y la redistribución de las grandes haciendas en propiedad de una minoría privilegiada.

El magonismo de tendencia anarquista y el zapatismo agrario tenían grandes posibilidades de diálogo por sus semejanzas y diferencias, condiciones ambas necesarias para dinamizar el pensamiento y la cultura. El zapatismo rompió los monopolios tanto de la tierra como del ganado y otros medios de producción, además se establecieron fábricas nacionales y labores para el sostenimiento de la tropa del ejército, los enfermos y dependientes de la sociedad. Propusieron en 1915 nacionalizar el petróleo y la minería, y construyeron la unidad de la liberación social y nacional como clave de la lucha del Ejército libertador del sur. El magonismo tuvo una importante influencia en los escritos y acciones zapatistas, así como la conocida consigna de ‘Tierra y Libertad’, atribuida a Ricardo Flores Magón, y símbolo desde entonces de la vinculación ideológica con el zapatismo revolucionario.

Una importante vertiente del magonismo se sumó al Ejército Libertador del Sur, y participaron activamente en las estrategias de acción programadas por el zapatismo. Por ejemplo, en el plan de ataque a la Ciudad de México en 1913, o en el año 1914 en la toma de Guerrero, Morelos y Puebla. La aportación del magonismo es, por lo tanto, ideológica y militar igualmente. La revolución mexicana continuó varios años, siendo perseguidos tanto el zapatismo como el magonismo por situarse como movimientos disidentes contra las fuerzas constitucionalistas, que se convertirían en las nuevas autoridades del país mexicano. No obstante, la internacionalización del zapatismo fue un hecho en otras latitudes de América Latina, así como su influencia hasta la actualidad en la conformación del neozapatismo y la red de municipios autónomos en el territorio de Chiapas en el sureste mexicano.

Todo por hacer
https://www.todoporhacer.org/revolucion-mexicana-ejercito-zapatista/

Entrevista con el Grupo Libertario Vía Libre, desde Bogotá: «Las críticas a la reforma fiscal pronto incluyeron otras demandas sociales históricas de diversos colectivos de Colombia»

El Grupo Libertario Vía Libre es una organización política que actúa en Bogotá, Colombia, fundada el 20 de junio de 2010. Hereda y hace parte de la tradición del anarquismo social y organizado a nivel mundial y de la rica y diversa historia de las luchas populares en Colombia, Latinoamérica y el mundo.

Actualmente, Vía Libre actúa en diferentes frentes sociales y busca agrupar anarquistas bajo unos principios y un programa político común. Vía Libre desarrolla su práctica política en sectores como el estudiantil, las mujeres, las disidencias sexuales, el campesinado y las trabajadoras urbanas. Además, proyecta, impulsa y participa en procesos ligados a la educación popular, el trabajo territorial, el anti-especismo y el ecologismo, los derechos humanos, el arte urbano y la solidaridad con otras luchas a nivel local y mundial.

Las primeras movilizaciones que comenzaron el pasado 28 de abril, exigían la eliminación del proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible. ¿En qué consiste dicha Ley y por qué ha podido ser el detonante de protestas masivas?

El proyecto de ley presentado por el gobierno de Iván Duque del Centro Democrático suponía una política de ajuste económico neoliberal en medio de la profunda crisis económica desatada por la pandemia y que supuso una disminución del PIB para 2020 en -6.8%. Este proyecto, la tercera reforma tributaria patronal presentada por la administración uribista en tres años de mandato, buscaba reducir el déficit fiscal calculado en 35 billones de pesos colombianos, mediante el aumento de los impuestos directos e indirectos sobre la población trabajadora, manteniendo el modelo general de grandes exenciones tributarias sobre las empresas y la burguesía.

El trasfondo de este programa patronal era la crisis histórica de salud pública y una crisis económica similar a la 1929, que ha aumentado la desigualdad, la pobreza que llega al 42% de la población, el desempleo que golpea al 15% y el trabajo precario que lleva al 88% de los trabajadores a ganar menos de dos salarios mínimos.

El proyecto de ley pronto contó con un amplio rechazo de la población trabajadora, y el movimiento del 28 de abril, el séptimo movimiento de paro general contra el gobierno, logró catalizar en parte por un importante trabajo de agitación, el fuerte rechazo contra el gobierno. Finalmente, por la presión de la calle el gobierno se vio en minoría en el parlamento, lo traicionó la dirección de su propio partido, y el 4 de mayo se vio obligado a retirar el proyecto y aceptar el día 5 del mismo mes la renuncia del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, uno de los hombres fuertes de la coalición uribista, conservadora y evangélica en el poder.

Pancarta contra la reforma tributaria de Iván Duque, en el Paro Nacional del 28 de abril de 2021, en Bogotá. El Salto

El origen de la protesta fue superado desde el primer momento, sumándose desde la exigencia del fin del feminicidio, la oposición de proyectos de megaminería o fracking, respeto por los pueblos indígenas o demandas estudiantiles. ¿Cuáles son las exigencias que sostiene el movimiento?

Lo cierto es que la demanda inicial general de rechazo a la reforma tributaria, se articuló de forma temprana con un conjunto más abierto, diverso y desarticulado de demandas sociales como las que mencionan, además por ejemplo del proyecto de reforma neoliberal a la salud que también fue retirado el pasado 19 de mayo. Además, pronto los grandes niveles de represión policial y parapolicial desplegados contra el movimiento pusieron en el centro la reivindicación de las victimas de violencia policial y el rechazo a la violencia estatal y paraestatal, que se ligan con demandas históricas como el desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía Nacional o el fin del asesinato contra líderes y lideresas sociales.

En paralelo, durante las jornadas de protesta nacional de noviembre-diciembre de 2019 el Comité Nacional de Paro, un organismo burocrático principalmente dinamizado por los sindicatos mayoritarios, elaboró un programa que luego fue ampliado durante la crisis de 2020 y las protestas de ese año. Si bien se ha planteado que la movilización obedece a este programa, que puede contener reivindicaciones importantes, esto es impreciso pues el mismo es en general desconocido por la mayoría de manifestantes y su elaboración y puesta en común fue absolutamente reducida.

Por otra parte se ha sumado en esta coyuntura la lucha previa de las maestras estatales contra el retorno a clases presenciales sin condiciones sanitarias, de las estudiantes universitarias por gratuidad en la matrícula, de las trabajadoras estatales por un pliego nacional estatal, de comunidades indígenas, negras y campesinas por políticas de apoyo agrario.

Una de las demandas es la dimisión del derechista Iván Duque. ¿Este rechazo al Gobierno está siendo capitalizado por la oposición de Gustavo Petro? ¿O las protestas se encuentran alejadas de partidos políticos?

Hay una gran oposición contra el gobierno Duque y desde el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 se generalizó la consigna de fuera Duque. Sin embargo, la demanda de salida del gobierno no ha logrado instalarse lo suficiente y este es un elemento que no se contempla en las reivindicaciones más concretas por lo menos en lo inmediato.

Por un lado, se encuentran los sectores centristas de la llamada Coalición de la Esperanza, que han buscado sin éxito representar un movimiento que habían condenado y reprimido desde los gobiernos locales. Por otro lado, se halla el liderazgo socialdemócrata de Gustavo Petro y el movimiento electoral Colombia Humana. Son populares entre muchos manifestantes, tanto entre entre las organizaciones sindicales y sociales, como entre la juventud popular que está haciendo su primera experiencia política. Sin embargo, aunque tienen un cierto papel mediático, no han jugado un papel relevante en la organización y el desarrollo de la protesta. El propio Petro, que ha sido llamado por senadores uribistas el “mayor anarquista del país”, solo participó de una movilización tras 20 días de protesta y sus partidarios buscan una canalización electoral de esta dinámica en miras a las elecciones presidenciales de 2022.

Los partidos políticos de izquierda han jugado un papel en esta coyuntura especialmente en el marco de la actividad sindical o estudiantil, pero no han conducido un movimiento tan explosivo e inorgánico. Aunque se actúa sobre un trasfondo de muchos años de actividad y organización comunitaria, en muchas actividades locales las barras de futbol o los grupos de amigos de los barrios, han jugado un papel más importante que las organizaciones sociales tradicionales.

Vemos imágenes y leemos relatos de barrios alzados, con gran nivel de movilización y en los que incluso se han expulsado a las fuerzas policiales. ¿Cómo se están organizando estos lugares? ¿se han creado nuevas estructuras que permitan la autoorganización barrial o ya existían con anterioridad?

Estas situaciones resultan muy interesantes, pero hasta ahora son cortas y fragmentarias. Sí existe un elemento claro de rechazo por parte de importantes sectores de jóvenes populares a la Policía, que se expresa en los ataques contra instalaciones policiales como los Comandos de Atención Inmediata (CAI), retomando elementos de la revuelta contra la brutalidad policial del 9 y el 10 de septiembre de 2020, tras el cruel asesinato de Javier Ordoñez, movimiento cuya represión se saldó con al menos 13 muertos.
El nivel de movilización varía mucho a nivel regional y local, destacándose sobre todo la situación del departamento del Valle del Cauca en Cali o Yumbo por los llamados puntos de resistencia con bloqueos más o menos continuos de calles. También sectores de trabajadores y empresarias del transporte como camioneros o taxistas realizaron bloqueos en carreteras en la segunda semana de movilización, con sus propias reivindicaciones de corte más corporativo.
En general prima la idea de actividad espontánea y la práctica de la movilización permanente, aunque las formas de organización propia son aún débiles. Frente a la protesta de 2019 donde se desarrollaron de forma embrionaria asamblea populares locales luego disueltas, los niveles de autoorganización comunitaria parecen más débiles en esta coyuntura, aunque sí se han desarrollado experiencias en ese sentido en Cali, algunos barrios populares y universidades públicas.

En sitios como en Cali, hemos podido ver a pueblos indígenas acudiendo a la ciudad para unirse a las marchas. ¿Cuáles son sus exigencias y cómo es su participación en las protestas?

Los pueblos indígenas han tenido una participación diversa en la coyuntura y han recibido en general una respuesta racista de parte de la prensa empresarial y los sectores conservadores que los retratan como incivilizados. Por un lado, sectores del pueblo misak organizados en Autoridades Indígenas del Sur Occidente (AISO) han desarrollado acciones simbólicas centradas en el debate de la memoria histórica, como el derribo de estatuas de conquistadores coloniales como Sebastián de Belalcázar en Cali o Gonzalo Jiménez de Quezada en Bogotá. Por otro lado, pueblos indígenas de la región del amazonas, el caribe y el centro del país han participado de diversas movilizaciones en las grandes capitales nacionales y liderado algunas actividades propias de protesta.

En paralelo, un sector indígena mayoritariamente nasa del departamento del Cauca organizado en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) venía desarrollando desde mediados de abril una lucha por la recuperación de tierras en manos de hacendados y empresas que llamo “Minga hacia adentro”. Desde principios de mayo la Minga hacia adentro se desdoblo hacia afuera, y empezaron a realizar bloqueos de la carretera panamericana en conjunto con organizaciones campesinas y de comunidades negras, en parte por las demandas nacionales, pero también exigiendo el cumplimiento de acuerdos previos del gobierno nacional con los sectores rurales. En este mismo periodo un grupo del CRIC se trasladó hacia Cali, como lo había hecho en la segunda mitad de 2020, para participar de la protesta y eventualmente de los bloqueos, hechos donde sufrieron una fuerte y racista represión policial y parapolicial, así como intentos de masacre.

La guardia indígena del Cauca en las movilizaciones de mayo de 2021.
Xavi Suler

Si bien las protestas tienen un marco ideológico muy amplio, vemos una fuerte participación de colectivos anarquistas ¿Qué papel está teniendo el anarquismo en las movilizaciones?

Sí existe una presencia anarquista en el estallido social, aunque aún es muy débil y marginal. Mientras que en noviembre de 2019 logramos un liderazgo momentáneo en algunos barrios populares como el barrio Guacamayas de Bogotá y en el movimiento estudiantil de 2018 hicimos lo propio en algunas carreras de humanidades en universidades públicas, pensamos que ahora nuestra incidencia es menos clara.

Sin embargo, desde hace una década se ha vuelto un poco más común la presencia de banderas rojinegras, moradas y negras y negras en marchas sindicales, estudiantiles y barriales, aunque muchas veces nos hallamos en relativa soledad. También hay presencia de cantos como arribas las que luchan y pintas, y la actividad constante de muchas compañeras en diversos sectores sociales y protestas.

Pensamos que las anarquistas organizadas tenemos la tarea de seguir impulsando que este movimiento popular con interesantes elementos libertarios, justamente fortalezca sus elementos anárquicos, de auto organización democrática, deliberante y directa, de fortalecer los elementos socialistas libertarias de las demandas y las reflexiones políticas y el espíritu y el simbolismo internacionalista, interseccional y revolucionario.

Las fuerzas de seguridad colombianas tienen un largo historial de represión y vulneración de derechos humanos. ¿Cómo está siendo la represión del Gobierno?

La represión contra la protesta, especialmente contra los bloqueos de vías, pronto combinó los elementos “legales” de uso de la fuerza policial con los elementos irregulares e ilegales tan propios del Estado colombiano. Así por un lado tenemos la acción antidisturbios de la fuerza disponible, la policía nacional y el ESMAD, aplicada con un nivel extraordinariamente alto de sevicia, que ha sido reforzado con el llamado de ayuda militar anunciada por el gobierno nacional desde el pasado 1 de mayo y la presencia de tropas del Ejército en zonas como el Valle o el Atlántico y en diversos bloqueos de carreteras.

Por otro tenemos la presencia de agentes civiles sin identificar y los disparos, incluidas ráfagas de ametralladora, efectuados contra los manifestantes por la propia Policía en las situaciones de desborde en los barrios de Bogotá o Cali, de los que se tiene 133 casos documentados. Y además tenemos la acción de fuerzas parapoliciales y paramilitares, con disparos realizados contra manifestantes en Cali, Pereira o Medellín, efectuados desde carros o edificios.

Según registros de Indepaz para el 20 de mayo hay 47 víctimas mortales de la represión policial y parapolicial. Además, registraba Temblores e Indepaz para el 16 de mayo 30 víctimas de violencia ocular, 1.055 detenciones irregulares, al menos 362 heridos, se contabilizan en total unos 2.110 casos de violencia ejercida por la fuerza pública y la Defensoría del Pueblo registraba 548 reportes de desaparición de personas para el 9 de mayo. Además, se ha denunciado la aplicación de procedimientos ilegales para alargar las detenciones, la ocurrencia de allanamiento sobre hogares sin orden judicial, el lanzamiento de gases lacrimógenos sobre viviendas, la aplicación de tratos crueles y torturas contra los detenidos, cortes intermitentes del servicio de luz sobre áreas afectadas por la represión.

Imagen del fotoperiodista Andrés Cea – El Salto

Leemos innumerables denuncias de abuso y violencia sexual contra mujeres. ¿Es una práctica común entre las fuerzas de seguridad?

Sí, lamentablemente lo es. Las Fuerzas de Seguridad del Estado, policiales y militares están compuestas por abrumadora mayoría por hombres con valores machistas, la alta jerarquía policial y militar es exclusivamente masculina, los integrantes de estos organismos viven dentro de cuerpo patriarcal violento y acosador y sus relaciones con los civiles están marcados también por todo tipo de expresiones de dominación masculina.

En la represión policial es común la violencia de género y los actos contra las mujeres y disidencias sexuales, y son reiteradas las denuncias de abuso en las estaciones de Policía, camiones y unidades de detención. La actividad militar es incluso peor, porque se utiliza el terror sobre las mujeres como un arma más de la lucha contra insurgente, como estrategia de la guerra.

En la actual coyuntura se han registrado al menos 16 casos de violencia sexual ejercida contra manifestantes mujeres y 3 casos abiertos de violencia de género.

Desde fuera de Colombia se están produciendo manifestaciones y otras muestras de solidaridad internacional. ¿Os llegan estas noticias? ¿Qué podemos hacer desde el extranjero para apoyar vuestra lucha?

Estas noticias reconfortan y nos muestran la grandeza y la belleza de la solidaridad internacionalista. Si bien muchas de estas manifestaciones han sido convocadas por colombianos en el exterior, ya estudiantes o exiliados políticos, ha habido siempre una importante participación de personas de las más diversas procedencias y geografías en respaldo a la lucha social en la región y denunciando la represión gubernamental.

Las labores internacionales de difusión de información, denuncia de la represión, discusión sobre la situación nacional en diferentes ámbitos, acompañamiento simbólico y logístico a las víctimas, apoyo financiero a las campañas de compra de implementos y alimentos, presión a los medios y los políticos para que esclarezcan su posición sobre esta grave situación, así como acciones de presión sobre el Estado colombiano ante embajadas y delegaciones, son muy valiosas.

Nuestra situación es difícil, pero esfuerzos internacionalistas más amplios, continuos y sostenidos son vitales porque también es dramática la situación de las luchas populares en Myanmar, Kurdistán, Sahara Occidental o Palestina. Sin embargo, también es importante que la lucha social en Colombia alimente las diversas luchas populares locales, y lo mejor de nuestra experiencia de movilización permita fortalecer las organizaciones y movimientos sociales y populares del mundo tal como lo hicieron hace una década los indignados y el movimiento del 15 de mayo.

Grupo Libertario Vía Libre
https://grupovialibre.org/

Crisis humanitaria y represiva en Venezuela. Campaña anarquista solidaria internacional Anarquistas en Solidaridad con Venezuela

Ya no se puede ocultar la gravísima crisis humanitaria, política y social que asola Venezuela. Nadie que haya visto las riadas de familias que recorren a pie América Latina, con sus pocas posesiones a rastras, puede negar la evidencia. No cuando son casi tres millones de personas quienes han emprendido ese largo camino, tal vez sin retorno. Los niños y las niñas que cruzan la frontera, siguiendo a sus Sigue leyendo

Adiós querido Bayer

Hace un ratito nos llegó la noticia más triste: falleció #OsvaldoBayer. Perdimos a uno de los imprescindibles, a uno de los que siempre estaban allí donde había que defender al oprimido y al explotado, a uno de los libertarios de corazón abierto, al luchador, historiador, periodista, gran conversador y dueño de una memoria prodigiosa. Tal vez este momento triste sea una buena excusa para acercarle ese Sigue leyendo

Brasil Médicos Cubanos

Brasil: Opinión anarquista sobre la salida del personal médico cubano

Nota previa de El Libertario: Publicamos esta opinión que deja clara una perspectiva anarquista que se desmarca tanto de las intenciones del fascista que pronto asumirá la presidencia de aquel país como de esa izquierda autoritaria que solo concibe soluciones burocráticas de corto plazo a las graves carencias populares en materia de salud, y a la dictadura cubana, que intenta sacar provecho propagandístico al presentar como “solidaridad internacionalista” lo que en verdad es para ella una lucrativa operación de negocios donde el personal médico es objeto de descarada trata y explotación, como tan cerca lo hemos podido ver en Venezuela y hemos denunciado desde este blog (ver http://periodicoellibertario.blogspot.com/2017/12/vida-laboral-de-los-medicos-cubanos.html y otros materiales disponibles vía http://periodicoellibertario.blogspot.com/search?q=m%C3%A9dicos+cubanos&max-results=11. Sigue leyendo

«Yo me considero un francotirador tanto política como artísticamente»: Nelson Garrido, fotógrafo venezolano

[Nota previa de El Libertario: Es grato reproducir esta conversación  que tuvo en territorio chileno nuestro estimado compa, quien desde hace años es colaborador permanente y amigo muy cercano de nuestro grupo, que ha contado con su apoyo en todas las iniciativas que le hemos propuesto, así como con la ONG, “el espacio de los que no tienen espacio en Caracas”, ese ámbito para la disidencia rebelde y la creación alternativa del que Nelson fue creador y ha sido principal promotor por tanto tiempo.] Sigue leyendo

El-libertario-Anarquismo-Movimientos-Sociales-Autonomos-Venezuela-Acracia

Ser anarquista hoy en Venezuela: Habla X, integrante del Colectivo de El Libertario

Nota previa de El Libertario: A comienzos de abril de 2018, una periodista colombiana escribió a nuestra redacción solicitando que alguien de nuestro Colectivo respondiese un cuestionario que estaba remitiendo a agrupaciones anarquistas en diversos puntos de Hispanoamérica, donde inquiría sobre lo que es ser anarquista hoy en este ámbito. Con gusto se le respondió, pero al parecer no ocurrio lo mismo en otros lugares, así que el reportaje previsto con las respuestas que se esperaban se ha ido postergando. Suponemos que ya no se publicará debido a los meses transcurridos, así que decidimos difundir las respuestas de la persoa de nuestra redacción, en el entendido que es un testimonio merecedor de conocerse publicamente acerca del tema. Sigue leyendo

Centro Social Cuba

Inauguración de Centro Social en Cuba

Desde Cuba se inicia este 5 de mayo de 2018 una nueva etapa en el proceso autoemancipatorio de un grupo de cubanos y cubanas, con la apertura de ABRA: Centro Social y Biblioteca Libertaria.
Este empeño del Taller Libertario Alfredo López (iniciativa anarquista, anti-autoritaria y anticapitalista surgida en 2012,  que forma parte de la Federación Anarquista del Caribe y Sigue leyendo

Anarquismo Carlos Solero

“El anarquismo es el camino que la humanidad debe transitar para no autodestruirse»

“Anarquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posible para todos los seres humanos”. Errico Malatesta

Los llaman utópicos, pero eso no representa freno alguno para dejar de atesorar el sueño de una sociedad libre, sin autoridad, basada en la ayuda mutua y la cooperación voluntaria. Sigue leyendo

anarqlat, foro latinoamerciano sobre anarquismo

Anarqlat: 20 años del foro virtual del anarquismo latinoamericano

Hoy 1° de febrero de 2017 arriba a sus 20 años de andadura la lista de e-mail anarqlat, una activa asamblea de contacto, difusión e intercambio al servicio del ideal ácrata en esta parte del mundo, espacio donde la gente de El Libertario ha estado involucrada desde sus comienzos. Por supuesto es motivo de alegría encontrar aún en pleno funcionamiento una iniciativa de esta clase, que no solo fue de Sigue leyendo