Como se ha señalado en otras ocasiones, no debería ya haber ninguna duda de la simpatía del gran escritor Franz Kafka hacia el anarquismo, como demuestra su cercanía a los círculo ácratas de Praga. En no pocas ocasiones, diversos autores y biógrafos han puesto en cuestión esa relación, e incluso han realizado cierto esfuerzo para desmontarla, pero tal y como señala Costa Despiniadis en su reciente libro Kafka. El anatomista del poder, dicho empeño parece más bien confirmar la relación en lugar de desmentirla1. Aunque, demasiado a menudo, la comprensión de la obra del escritor checo no se ha realizado desde esa perspectiva libertaria, incluso negándole en ocasiones una lectura política, el hacerlo de esta manera tan amplia le confiere una mayor riqueza en todos los sentidos. Es cuando Kafka empieza su trabajo en la Caja de Seguros para Obreros, en Praga, cuando comienzan sus contactos libertarios en la ciudad. Diversos testimonios aseguran que el escritor mostraba un gran interés por los temas tratados en aquellas reuniones, aunque no se recuerde que tomara la palabra ni participara en debate alguno.
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Recordar las colectivizaciones en la guerra civil española 1936-39
Felipe Aguado Hernández
Las historias de España de las primeras décadas del S. XX nos muestran un país, subdesarrollado. Su economía era básicamente agrícola. Se contabilizan unos 4 millones y medio de campesinos por unos dos millones de obreros industriales. Este carácter básicamente agrícola de la economía española marca la evolución social, sindical y política de ese tiempo. En el centro y sur, fundamentalmente en Andalucia, predomina ampliamente la propiedad latifundista. En estas zonas la estructura de la propiedad genera unas clases sociales específicas: los grandes propietarios (los “señoritos”) frente a una masa campesina (los jornaleros), precaria económicamente, víctima del paro estacional, con bajos salarios y duras condiciones de trabajo, sin derechos, sin educación, sin servicios sociales, amén de humillados y sometidos social, cultural y políticamente por las minorías latifundistas, que provocaron continuos y amplios movimientos campesinos (Ver: Díaz del Moral, 1967).
Seguir leyendo Recordar las colectivizaciones en la guerra civil española 1936-39Albania, convirtamos el «fin de la historia» en un esperanzador futuro
Capi Vidal
Hace varias semanas que Albania empezó a estar en el candelero por las masivas protestas diarias de la población ante un hecho intolerable como era el proyecto de complejo turístico de lujo en una zona considerada como una de las más sensibles del Mediterráneo. Al parecer, Ivanka Trump, hija del inicuo y enloquecido presidente actual de Estados Unidos, encaprichada de la región, realizó ya a principios de este año 2026 una visita al país acompañada de un equipo de arquitectos para examinar lo que iba a ser el emplazamiento de un proyecto urbanístico que llevaría a cabo la empresa de su marido. El complejo turístico abarca una zona deshabitada por seres humanos, la isla de Sazan, rodeada de un parque nacional marino biológicamente muy rico, pero también zonas costeras de la península. Una visita reciente al país me ha hecho constatar dos cosas: una, que la concesión del proyecto al yerno de Trump parece un hecho ya imparable como ejemplo de un país que están convirtiendo en un acomodo turístico, con una perversa concepción del “progreso” a costa de la población y el medioambiente; la otra, que las manifestaciones no son únicamente por este hecho concreto, tal vez la gota que ha desbordado el vaso, sino como críticas indignadas ante un sistema corrupto sometido a cruentas políticas neoliberales. Y ello a pesar de encontrarse en el gobierno desde 2013 un Partido Socialista (también al frente del país entre 1997 y 2005), para mayor sorpresa, heredero del Partido del Trabajo, la única fuerza política durante el periodo comunista.
Seguir leyendo Albania, convirtamos el «fin de la historia» en un esperanzador futuroMemoria histórica: una tímida aproximación al estado de la cuestión
Enrique Gómez Arnas
Para empezar analicemos varios conceptos: la Memoria Histórica no es una tendencia historiográfica, es un movimiento ciudadano que pretende subsanar las carencias obvias del aparato gubernamental en la cuestión del tratamiento del pasado traumático reciente en la historia de nuestro país y sus consecuencias, especificando en las que tuvo para cada ciudadano o ciudadana en particular.
Sobre el tema definitorio yo preferiría llamarlo Memoria Antifascista, pues es el lema y el objetivo que unió coyunturalmente a un espectro político que se movía desde la derecha, auténticamente republicana, hasta el anarquismo, que no creía en la república burguesa.
Había un enemigo común, estaba claro quién era. Incluso los congresos, de todo tipo de colectivos artísticos, feministas u obreros, siempre usaban esa denominación, de ahí que yo la prefiera, y me parezca más exacta, dicha denominación.
Seguir leyendo Memoria histórica: una tímida aproximación al estado de la cuestiónLos Ateneos Libertarios de Madrid hasta 1939: Conversación con Javier Antón (enero-junio 2026)
Laura Vicente
Francisco Javier Antón Burgos es Dr. en Geografía y Dr. en Historia Contemporánea. Profesor en la Universidad Complutense de Madrid.
Su línea de investigación está centrada en el mundo del anarquismo español, en especial en la participación del anarquismo organizado en la Guerra Civil, el exilio confederal-libertario, los Ateneos Libertarios de Madrid y la memoria histórica asociada. En este momento se encuentra trabajando sobre los Ateneos Libertarios históricos en La Rioja, en Castilla, así como la participación anarquista en el frente del Norte durante la Guerra Civil.
Seguir leyendo Los Ateneos Libertarios de Madrid hasta 1939: Conversación con Javier Antón (enero-junio 2026)Inicuos relatos históricos
La existencia de un elemento como Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de, ya sabéis, la capital de este inefable Reino de España) encabezando un sistema político, ya de por sí perfectamente susceptible de una crítica feroz, nos hace preguntarnos hasta qué punto hemos llegado en un sociedad a nivel intelectual y moral. Hasta qué punto ínfimo, claro, no hace falta aclararlo para las mentes bien oxigenadas. Un ejemplo más, de los muchos, del nivel de esta señora es la visita esperpéntica que ha realizado a México sin estar muy claras sus intenciones más allá de hacer el ridículo y, finalmente, victimizarse engañando por doquier. Todo parece valer, a día de hoy, en la lucha por conquistar o afianzarse en el poder. En España (este indescriptible país), sabemos muy bien de la falta de memoria histórica, aunque hay que reconocer que es un terreno este proclive a la relatividad; es decir, cada individuo o colectividad tiene su propio sentido de lo que desea recordar, así como está dispuesto a abrazar uno u otro sentido relato histórico. Por supuesto, debería haber un consenso de hechos objetivos, al margen de las simpatías de cada uno, lo mismo que debería haber un reconocimiento del otro, al que a menudo se desprende de humanidad, como actor dentro de la historia. Cada nación posee su propio relato, a menudo mítico e inicuo, que le otorga cierta legitimidad y promueve entre los llamados patriotas un cuestionable sentido de orgullo por algo tan banal como un factor geográfico y cultural. Uno, ácrata y cosmopolita hasta los tuétanos, solo puede observar esa especie de pertenencia tribal como un perverso factor enajenante para esta especie peculiar que llamamos sapiens. Esta abstracción que denominamos nación, detrás o delante de la cual se encuentra el poder político de una minoría llamada Estado, genera identidades tan malévolas como para que los jóvenes acaben vistiendo un uniforme (por fuera y por dentro) y sean empujados a enfrentarse al que se encuentra más allá de una artificial frontera. El espíritu nacional, no nos engañemos, ha sido fomentado a diestra y siniestra por todos aquellos que aspiraban a conquistar el poder. En este inenarrable Reino de España, con una considerable historia de conquista a nivel histórico, el relato nacional ya traspasa todos los límites morales e intelectuales.
Seguir leyendo Inicuos relatos históricosRadical Antiquity: Free Love Zoroastrians, Farming Pirates, and Ancient Uprisings
Christopher B. Zeichmann
Pluto Press, London, 2025
320 Págs.
Redes Libertarias
«Al desenterrar las culturas anarquistas del mundo antiguo, Zeichmann presenta un argumento convincente de que la autoridad misma pudo haber sido siempre la verdadera aberración. Muy recomendable» (Alan Moore, escritor, activista y artista).
«Una obra maestra inspiradora… Transformará tu manera de pensar sobre la historia y las posibilidades de la libertad humana» (William Arnal, profesor de la Universidad de Regina).
«Maravillosamente informativo y un placer de leer» (Uri Gordon, editor de Freedom).
Seguir leyendo Radical Antiquity: Free Love Zoroastrians, Farming Pirates, and Ancient UprisingsLa biblioteca de David Graeber
Nika Dubrovsky*
Esta biblioteca surge de un proyecto en el que he estado pensando durante muchos años. No se trata solo de organizar información de archivo, sino de crear un espacio donde las personas puedan encontrarse a través de textos, preguntas e intereses compartidos, algo más cercano a una red social que a un catálogo de archivo o a una biblioteca tradicionales.
Esta biblioteca consta de tres partes interconectadas. La primera es una biblioteca física que contiene más de 1.000 libros, muchos de ellos fotografiados y con notas y marcas manuscritas de David. Visualmente, esta parte del archivo aún está incompleta: no todos los libros han sido documentados todavía, y aún queda mucho material por recopilar.
Seguir leyendo La biblioteca de David GraeberEl esperpento que sufrimos todos
Me resistía a escribir algo sobre algo el tema o debate, que ha estado en el candelero (o candelabro) a lo largo de esta semana en este inefable Reino de España. Al final, va a resultar inevitable, ya que a pesar de encontrarme habitualmente a infinita distancia de la mediocridad, yo mismo termino por caer en algunos lugares comunes. Me refiero, claro, a lo de las jornadas en Sevilla sobre la guerra civil española organizadas por ese ser humano incalificable, que ha debido nacer en un siglo equivocado, apellidado Pérez Reverte. No hacía falta demasiado derroche intelectual, ver de entrada al convocante, comprobar que el evento se denominaba La guerra que perdimos todos y repasar a los asistentes llevaba, ni siquiera a hacer saltar todas las alarmas, simplemente a arrojar al vertedero el asunto. Sin embargo, la cosa entró en la polémica y terminó por saltar por los aires cuando uno de los asistentes, un joven y exitoso escritor llamado David Uclés, decidió renunciar a ir al comprobar algunos nombres convocados; era el caso del repulsivo e inicuo expresidente del gobierno, José María Aznar, junto a uno de los fundadores de la ultrarreaccionaria fuerza política Vox, Iván Espinosa de los Monteros. La excusa del barbado literato, al parecer con un best-seller precisamente sobre el conflicto civil y social español, fue que no podía compartir mesa con unos tipos que, busco el texto liberal, «habían quebrado los derechos fundamentales del ser humano», con algún añadido como el daño que había producido Aznar o que Espinosa de los Monteros había sido uno de los artífices de «un partido que atenta contra los valores por los que lucho» (grandilocuente cita textual). Al poco de la renuncia de Uclés, otros como Antonio Maíllo, coordinador de Izquierda Unida, también se negaron a asistir. Diré de entrada que resulta francamente cuestionable la pose final de los que ahora, tras la polémica que ya se avecinaba, se bajan del carro llenando titulares. Es decir, no hay quien se crea que todos los convocantes no conocieran los detalles de las jornadas, empezando por el indignante título, que equipara a ambos bandos en litigio, y terminando por el listado de asistentes (que, por cierto, hay de todo; desde gente que no sé qué pinta ahí hasta algún historiador serio como Julián Casanova).
Seguir leyendo El esperpento que sufrimos todosDaniel Colson: “El anarquismo es extremadamente realista”
Entre las tradiciones históricas revolucionarias, es difícil encontrar una más repleta de tesoros que el anarquismo. Las diferentes versiones del marxismo-leninismo (maoísmo, trotskismo), son hoy prácticamente “lenguas muertas”, es decir, “lenguas que no son ya la lengua materna de ningún individuo, ni la lengua de uso en ninguna comunidad natural de hablantes”. Y si algún autor de esa corriente Seguir leyendo Daniel Colson: “El anarquismo es extremadamente realista”




