El Neoliberalismo lleva unas cuantas décadas extendiéndose por el mundo sin que haya encontrado una oposición importante en el terreno institucional. Más resistencia y lucha ha encontrado en la calle: movimientos antiglobalización de la década de los noventa del siglo XX y movimientos de las plazas contra la crisis financiera mundial y la recesión económica de 2008 que generaron una profunda crisis social.
En el terreno institucional, da igual que haya gobernado el conservadurismo que la socialdemocracia, desde la década de los ochenta del siglo pasado, el neoliberalismo se ha ido imponiendo aun cuando ha ido evolucionando e integrando nuevos elementos. Por ese motivo, algunas autoras hablan de que actualmente está en «ruinas»1 si se atiende a cómo fue concebido en su origen.
La socialdemocracia hace más de cien años que se definió como un socialismo realista que abandonaba las utopías para promover mayor equidad económica e igualdad social aceptando la economía capitalista. A la vista está que, si el foco con el que miramos es global, su fracaso es estrepitoso, las desigualdades no solo no han disminuido, sino que se han incrementado en el planeta. Es cierto que, los llamados países occidentales, lograron un «estado de bienestar» tras la II Guerra Mundial que mejoró la situación social en sus países, pero que nunca se pudo generalizar y que se alimentó de colonialidad(1). La caída de la URSS favoreció el desmantelamiento de dicho «estado del bienestar» y la extensión del neoliberalismo.
A las puertas de unas nuevas elecciones, donde todo, poco o nada cambiará para que todo siga igual, algunos políticos se llenan la boca de la palabra «socialdemocracia»; ¿sabemos verdaderamente qué significa el término de marras?, ¿tenemos una verdadera cultura política?, ¿alguien se lee, más allá de algún titular, los programas de las fuerzas políticas? (sí, ya sabemos que no los cumple ni el tato, pero ya que tantos insisten en participar en la farsa, que lo hagan a conciencia)
El parlamentarismo es un sistema político dictatorial debido a que excluye a la sociedad de la participación política y por tanto de los procesos decisorios. El parlamento es en esencia un órgano de colaboración de clases que se encarga, por medio de elecciones periódicas, de legitimar el sistema de poder que representa el Estado. Así pues, el parlamento se encarga de ocultar las diferencias Seguir leyendo El parlamentarismo como dictadura política→
Ha llegado a mis manos un librito publicado en 1979 por la editorial 8 Nëntori, de Tirana. Este libro recoge una serie de artículos escritos por Stalin en polémica con los anarquistas georgianos entre 1905 y 1907.
En esos años, Rusia vivía un efímero periodo de libertad a consecuencia de la revolución de 1905, e incluso en Tiflis (capital de Georgia, donde vivía Stalin) se encendía la polémica entre anarquistas y socialdemócratas. El grupo anarquista de Tiflis Seguir leyendo Stalin y la anarquía→
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