Hay quien sostiene, o al menos lo hacía hasta hace no tanto, que no se puede juzgar el régimen cubano solo por haber visitado la isla un corto periodo como turista. Dicha argumentación sonaba a subterfugio para seguir manteniendo el mito de la revolución cubana, a lo que se unía el bloqueo estadounidense como motivo principal para la intolerable pobreza de la población. El caso es que la primera vez que visité Cuba fue a mediados de los noventa, estando todavía la sociedad bajo las secuelas del denominado «periodo especial» cuando el colapso de la Unión Soviética a principios de la década, de la que dependía económicamente en gran medida, llevó a una crisis profunda. Sin embargo, décadas después, no parece haber salido de dicha etapa de profundas carestías, mientras que el régimen se enrocaba en el autoritarismo con una retórica pertinaz de defensa de una supuesta revolución estancada (más bien, fracasada y no solo por factores externos). Aquella estancia mía (sí, corta), fue tal vez el punto de inflexión para terminar desengañarme sobre un sistema, que una vez quise pensar que no era tan cruento y represivo como otros regímenes con alguna esperanza de construir una verdadero socialismo, pero que en realidad escondía una triste realidad muy similar. Ya lo he manifestado muy a menudo, como devastadora crítica, que se podía resumir en una intolerable falta de libertades, una alarmante ineficacia económica del Estado y, a pesar de la propaganda del régimen, una ausencia total de gestión por la sociedad civil en todos los ámbitos de la vida. No sé si, a estas alturas, defensores de la revolución cubana seguirán sosteniendo que mis opiniones son las de alguien que no conoce aquella sociedad, que solo la ha visitado como turista. Lo cierto, sin querer presumir de unos grandes conocimientos, es que tengo familiares en aquel país, conozco a infinidad de cubanos con sus particulares circunstancias y procuro, creo que sin tener sospecha alguna de querer favorecer la depredación capitalista, estar bien informado al margen de proclamas y simplezas.
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El extractivismo humano detrás de la IA
Laura Marajofsky – Pikara
El trabajo esclavo para entrenar a los chatbots y que parezcan humanos se invisibiliza para ocultar las contradicciones de esta industria. Mientras quienes consumimos IA nos hacemos más conscientes de lo que implica, las personas trabajadoras se organizan para luchar contra la precarización extrema.
Gemini o Claude responden “como humanos” y este “como” es clave. Para que esto sea posible hay cientos de personas trabajando en producir datos para esos modelos: creando listas de verificación que definen si una respuesta de chatbot es buena o mala, calificando esas anotaciones, determinando cuáles son las mejores respuestas, y hasta explicando cada paso que dieron para llegar a este resultado ideal y produciendo un «rastro de razonamiento» para que la IA lo siga más adelante cuando se encuentre con una tarea similar.
Seguir leyendo El extractivismo humano detrás de la IAEntrevista a Gwenola Ricordeau: ¿Un cambio de régimen? Sobre los primeros meses de la nueva administración Trump
Jean-Christophe Angaut y Patrick Samzun – Réfractions1, nº 54
Entrevista publicada en castellano en Redes Libertarias núm. 5 (primavera 2026)
Gwenola Ricordeau, profesora de criminología en la Universidad Estatal de California en Chico y especialista en sistemas penitenciarios de países occidentales, es conocida por su trabajo sobre el abolicionismo penal, que ha contribuido a visibilizar este movimiento en Francia y a destacar su dimensión feminista2
Poco después de la toma de posesión del gobierno de Trump, solicitamos su análisis inmediato de la situación, teniendo en cuenta lo que acontecía en la universidad, pero también el posible impacto de la nueva administración en la política penal estadounidense y, en general, en el futuro del Estado de derecho en Estados Unidos. Desde esta entrevista, realizada en febrero de 2025, la situación ha evolucionado: además de los intentos judiciales de obstruir las acciones de la nueva administración, se ha producido una movilización popular, especialmente en California, contra el arresto de extranjeros y manifestaciones contra el poder personal de Donald Trump, abriendo así nuevas vías de resistencia.
Nota de Redes Libertarias (abril 2026): Las protestas No Kings han ganado empuje: en la última convocatoria más de 8 millones de estadounidenses marcharon contra Trump y sus políticas. También, ha crecido la desaprobación de su política migratoria y los enfrentamientos directos contra los agentes del ICE (en lo que va de 2026, 13 migrantes han muerto en centros de detención). En cuanto a intervenciones externas: el gobierno estadounidense secuestra a Maduro el 3 de enero, para asegurarse los recursos de Venezuela; ha intentado anexionarse Groenlandia; junto a Israel declara la guerra a Irán el 28 de febrero, y el próximo objetivo es una asediada Cuba.
Seguir leyendo Entrevista a Gwenola Ricordeau: ¿Un cambio de régimen? Sobre los primeros meses de la nueva administración TrumpManon Garcia, «Vivir con los hombres. Reflexiones sobre el juicio Pelicot»
¿Se puede vivir con los hombres?
Esta es la tremenda pregunta que se hace Manon Garcia y que no me ha quedado más remedio que hacer mía leyendo este libro.
Durante cuatro semanas, Hannah Arendt pudo asistir al proceso de Eichmann en Jerusalén y de esa «experiencia» publicó un libro[1] muy perturbador. Manon Garcia también asistió durante casi cuatro semanas al llamado «juicio Pelicot», este libro es su reflexión no menos perturbadora. Garcia no ha caído en hacer un paralelismo con la obra de Arendt aun cuando podríamos afirmar que piensa el mal de la violencia de género y resulta imposible no sentirnos concernidas, afectadas.
Seguir leyendo Manon Garcia, «Vivir con los hombres. Reflexiones sobre el juicio Pelicot»O el Mundo Entero Como Gaza, o la Victoria Palestina (parte 2)
Manual de logística contra la extinción y defensa de la vida en la era del absolutismo técnico
Carlos de Castro
CAPÍTULO 2
El mundo entero como Gaza
“El gesto cibernético se afirma mediante una negación de todo lo que escapa a la regulación”.
— Tiqqun, La hipótesis cibernética.
Si el siglo XX desencadenó el poder del átomo, liberando las fuerzas que duermen en el corazón de la materia y generando un orden mundial cimentado en su capacidad de aniquilación; nuestro siglo XXI consuma la consolidación de un nuevo poder totalizador: el de la cibernética, fundado en la concentración masiva de información y en su pilotaje mediante el absolutismo algorítmico.
Seguir leyendo O el Mundo Entero Como Gaza, o la Victoria Palestina (parte 2)Alma, Alicia, Anna y Tania. Sobre la guerra ruso ucraniana
Ana Claudia Molinari y Sofía Olhovich
Alma
Sobrellevo esto como un muerto andante. Soy ucraniana, si es que eso significa algo. Tengo 37 años y no profeso ninguna religión, me llamo Alma Saurus, es mi nombre artístico; yo nací en Odessa y me preparaba en la Universidad para ser una gran artista. Por eso fui a vivir a México, donde buscaba un ombligo del arte. Pero de pronto, un día, Rusia le declaró la guerra a Ucrania y mi vida dio un vuelco, se cayó a un vacío donde no tengo control de mis acontecimientos.
La noticia me afectó gravemente, saber que mi madre estaba allá. Decidí regresar a Ucrania para hacerle compañía y convencerla de salir conmigo. Estuve con ella durante cuatro meses rogándole que viniera. Está sola y aun así, mi madre prefirió quedarse con su familia felina en la costa del Mar Negro.
Seguir leyendo Alma, Alicia, Anna y Tania. Sobre la guerra ruso ucranianaEl País, medio siglo (de ignominia)
Si el año pasado, hubo que sufrir ciertas celebraciones, o no sé muy bien qué, sobre la supuesta llegada de la democracia a este bendito país tras la muerte del dictador, es ahora el diario adalid de la progresía el que cumple su medio siglo de existencia. Y hay que dejarlo meridianamente claro, al respecto, los fastos producen no poca vergüenza ajena para todo aquel que tenga bien oxigenada la conciencia. No seamos ingenuos, no es que esperaramos que el llamado cuarto poder se mostrara mínimamente autocrítico, especialmente si hablamos del que es el grupo mediático más fuerte en este inefable Reino de España. Efectivamente, el diario El País nació en 1976 y, seguramente, no hay ningún otro factor que represente mejor lo que constituyó ese fraude llamado Transición a la democracia. Hagamos algo de memoria, eso tan necesitado en la actualidad, bien aderezada de un poquito de decencia y moralidad. Uno de los fundadores del diario fue José Ortega Spottorno, hijo del filósofo Ortega y Gasset, que a pesar de su supuesta condición liberal y laica acabó unido militarmente al bando reaccionario golpista y después, por supuesto, hizo fortuna en el régimen del genocida Franco. Spottorno era un editor de prestigio, había dado continuidad a la Revista de Occidente de su padre, un hombre bien visto por los sectores más abiertos de la dictadura franquista. Pero, quizá no es tan conocido que otro de los promotores, y por supuesto futuro accionista, de El País fue el ministro franquista Manuel Fraga Iribarne. Y fue el fundador de ese engendro posfranquista llamado Alianza Popular el que puso como director del diario a Juan Luis Cebrián, director de los servicios informativos de la franquista Televisión Española e hijo de un veterano y muy influyente falangista miembro de la Jefatura de la Prensa del Movimiento. Con estos sencillo datos, vemos cómo se estaba gestando la alabada transacción, el paso de una dictadora a una democracia con cierto lavado de cara político y mucha continuidad en todo lo demás. Cuando se publica el primer número de El País, en mayo de 1976, Manuel Fraga era ministro de gobernación de la Monarquía sucesora de Franco en la jefatura del Estado con un tipo tan sinvergüenza como Juan Carlos de Borbón (permanentemente alabado por el diario a pesar de sus latrocinios y escándalos diversos), mientras que solo quedaban dos meses para que fuera nombrado presidente del Gobierno otro tipo que se acostó franquista y se levantó demócrata, Adolfo Suárez. La prensa del momento, con El País a la cabeza, acompañó muy bien todo el proceso transicional en base a un supuesto miedo a la regresión al autoritarismo y a un mucho de intereses de todo tipo. El relato de que El País nació de un grupo de subversivos demócratas solo esta disponible para mentes biempensantes no sobradas de excesiva comunicación interneuronal. Una vez más, recordemos que PRISA, poderosa editora del periódico, fue creada en 1972 por miembros de la burguesía franquista y con el visto bueno institucional de la dictadura; poseía ya todos los medios a su alcance, junto a un numeroso accionariado de personas con (muchos) posibles, para el futuro proyecto de un diario moderno y liberal, no era en absoluto la aventura incierta de un grupo de precarios jóvenes como tantas veces se ha querido vender.
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Cassio Brancaleone – Instituto de Estudos Libertários (IEL)
Entrevista a Eleuterio Ascaso, activista anarquista cubano y miembro del Taller Libertario Alfredo López
¿Cómo se analiza la intensificación del bloqueo y las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump, especialmente durante su segundo mandato, a la economía cubana en el marco del embargo que Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas? ¿Qué efectos estructurales tiene esta política en la sociedad y en las condiciones de vida de la mayoría de la población?
Miren, en primer lugar, es necesario decir que esta situación de bloqueo por parte del gobierno de Estados Unidos —supuestamente contra el régimen de aquí, la República de Cuba—, como bien se indica en la pregunta, lleva ocurriendo hace más de seis décadas.
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La liberación neurodivergente significa cambiar las bases, desmantelar un sistema que hizo que nuestra exclusión no sólo fuera posible sino rentable
Pablo – Freedom
El discurso social sobre la discapacidad cambió en algo importante: el problema no somos nosotros, sino el mundo en el que nos vemos obligados a desenvolvernos. Para las personas neurodivergentes, esto fue trascendente. Sobrecarga sensorial, normas de comunicación rígidas, lugares de trabajo diseñados para un tipo de mente, no son hechos naturales, son decisiones. Alguien construyó este mundo, y no lo construyó para nosotros.
Pero, habiendo llegado hasta ese reconocimiento, ¿por qué, décadas después las barreras persisten?
Seguir leyendo La neurodiversidad más allá del modelo socialDejen de hablar de IA y empiecen a hablar de tecnofascismo
Ned Ludd – Freedom
La tecnocracia y la política fascista están siendo adoptadas por élites megalómanas que traman para su propia supervivencia.
Hace un par de semanas participé en la Marcha contra las Máquinas en Londres, organizada por el grupo Pull the Plug, cuyo nombre es igualmente contundente. Los oradores que se congregaron frente a las oficinas de los gigantes de la IA en King’s Cross abordaron temas que iban desde la explotación laboral, el «riesgo existencial», el impacto ambiental, la vigilancia, el control corporativo y la represión estatal, hasta la forma en que la IA está destruyendo la educación.
Sin embargo, siento que este movimiento incipiente aún no ha comprendido del todo la magnitud del problema. Debido a la idea liberal, abrumadoramente dominante, de que la tecnología es políticamente neutral, hablar de la IA como «una tecnología» tiende a generar una larga lista de problemas que supuestamente podrían resolverse mediante la regulación dentro del sistema político existente. Esto no tiene en cuenta el conjunto tecnosocial que implica, al que llamaré tecnofascismo.
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