El discurso social sobre la discapacidad cambió en algo importante: el problema no somos nosotros, sino el mundo en el que nos vemos obligados a desenvolvernos. Para las personas neurodivergentes, esto fue trascendente. Sobrecarga sensorial, normas de comunicación rígidas, lugares de trabajo diseñados para un tipo de mente, no son hechos naturales, son decisiones. Alguien construyó este mundo, y no lo construyó para nosotros.
Pero, habiendo llegado hasta ese reconocimiento, ¿por qué, décadas después las barreras persisten?
La salud y la enfermedad no están distribuidas de manera uniforme en la población, ni en la dimensión de lo físico ni en la dimensión de lo mental. Hay una disparidad considerable entre las clases sociales y también entre los géneros. Alguien que nace en la clase social más alta vive una media de siete años más, aproximadamente, que alguien que nace en la clase social más baja.1 La falta de educación (sobre todo sanitaria), trabajar muchas horas y hacerlo en condiciones estresantes o peligrosas, el aislamiento y la exclusión social, la contaminación, la alimentación basura, el desempleo, la pobreza energética, la falta de aplicación de las normas de seguridad en el trabajo, el consumo excesivo de tabaco, alcohol, drogas, la asistencia médica insuficiente, todo ello evidentemente afecta a la salud, no solo física sino también mental. Las personas sometidas a carencias y desventajas necesitan tener una constitución más sólida de base, una capacidad mucho más elevada de tolerar la frustración, para conservar su equilibrio psíquico.
El capitalismo deforma y maltrata nuestra psique violentándonos y sometiendo nuestras mentes. Cada vez con más frecuencia en nuestros ambientes sociales nos percatamos de la realidad del suicidio de amigas y compañeras. Una realidad en la que vislumbramos hilos conductores vinculados entre sí por los que, al menos la juventud, opta por quitarse la vida como una salida aceptable. Es decir, claro que siempre existen motivaciones personales y que tienen que ver con situaciones particulares, pero incluso en ese sentido se pueden establecer rasgos estructurales y de dinámica social. La juventud estamos viendo ante nosotras cómo estamos inmersos en una grave crisis cultural y social a nivel global, la cultura occidental depredadora en total decadencia y sin alternativas ni futuro, no como una cuestión particularizada.
La última Encuesta Nacional de Salud de 2017 revela que el 14,1% de las mujeres y el 7,2% de los hombres mayores de 15 años padecen algún problema de salud mental. Estas son las cifras oficiales, pero reales serán mucho mayores. Y en época de encierro forzoso, los casos de ansiedad y depresiónse están disparando en muchas personas a consecuencia de la restricción de movilidad por Seguir leyendo Coronavirus y salud mental→
La editorial Irrecuperables nace de la iniciativa de rescatar obras, autores y enfoques antagonistas de la psicología. También corrientes como la contrapsicología y la antipsiquiatría. Tiene por objetivo realizar una crítica a las teorías que constituyen la psicología y la psiquiatría oficiales, así como a la relación de estas con el poder. Su primer libro es Más allá del diván, de Otto Gross.
Gross supo ver el potencial revolucionario del psicoanálisis más allá del uso clínico e individualizado y se adelantó con su análisis a El malestar en la cultura, para avanzar por el camino opuesto en sus conclusiones, alejándose de la corriente oficial del psicoanálisis. Seguir leyendo Más allá del diván. Apuntes sobre la psicopatología de la civilización burguesa→
El nombre de Otto Gross no resulta familiar para muchos y esto tiene una explicación obvia: durante mucho tiempo se pretendió borrar el hecho de que existió, que estuvo en el corazón del movimiento psicoanalítico clásico y que con su vida y sus ideas hizo temblar los cimientos de esa corriente. A pesar de que fue muy productivo y dio a la luz una importante cantidad de escritos, estos Seguir leyendo Otto Gross, el psicoanalista anarquista que l@s anarquistas no conocen→
Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general