que generalizar, que siempre hay gente buena o mala, y esos habituales lugares comunes, que por otra parte no dejan de ser verdades de perogrullo. Efectivamente, no soy justo a veces en mi habitual intensidad retórica, ya que hay personas que, frente a tanta adversidad, se muestran valientemente solidarias con el prójimo. Sin embargo, cuando caigo en esa reflexión abstracta sobre este peculiar ser, supuestamente racional, que llamamos sapiens aludo a ciertos mecanismos conducentes a la más profundad incapacidad para innovar a nivel moral. Y esto lo dice uno que, en tantas ocasiones, suele hacer gala de cierto nilhilismo. Hablemos de Ceuta. Es, obviamente, un gran drama humano que en una población de más de 80.000 habitantes se produzca un flujo migratorio que casi duplique la población, algo que se dio hace poco más de un mes entre el 30 y el 31 de julio. Esta personas acceden a territorio español a nado o a pie, y gran parte son marroquíes, pero también provenientes de países en conflicto como Sudán, Malí o Somalia. Los abiertamente inicuos no tardan en hablar de invasión, según su repulsiva mentalidad militarista, mientras que trata de dejarse a un lado el hecho de que tantas personas se jueguen la vida abandonando su lugar de origen para tratar de buscar una vida mejor. No deja de ser una exacerbación puntual del mundo que sufrimos de una manera permanente. Gran parte de la humanidad sumida en la necesidad o víctima de despotismos y conflictos bélicos, sin capacidad para cambiar su lugar de origen, se ven empujadas a migrar para comprobar cómo el mezquino mundo desarrollado, ese mismo cómplice de tantas tiranías y culpable de esquilmar los recursos ajenos, les cierra las puertas.
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Pan y circo
Charo Arroyo
No voy a entrar en críticas a quienes han celebrado como suyo el éxito de 26 jugadores y no sé el número de miembros del equipo técnico de la selección española.
«El fútbol y el deporte, en general, alimenta ese sentimiento gregario»
Pero, increíblemente, el fútbol y el deporte, en general, alimenta ese sentimiento gregario de tomar como propio el logro conseguido por otro con su sudor y sus capacidades.
Debo reconocer la envidia que provoca ver a la muchedumbre salir a sufrir durante horas el calor y el cansancio para aclamar a unos héroes que no tienen ninguna relación con aquellas masas que los aclaman cuando no sale ni la mitad a la calle cuando sus propios derechos están en juego.
Seguir leyendo Pan y circoLas «crisis» migratorias y el mundo que sufrimos
Como es evidente, resulta altamente complicado mantenerse de forma permanente en posiciones, digamos, “radicales abstractas” sin verse con ello forzado a prácticamente abstraerse de los problemas hoy muy auténticos y muy concretos del mundo. Y esto lo dice un ácrata, más bien irredento y, encima, con cierta influencia nihilista (ojo, precisamente, a mi lúcido modo de ver las cosas, para eludir el dogmatismo más lamentable). Desgraciadamente (para mí, al menos), he conocido a alguna que otra persona, lamento decir que incluso dentro del movimiento libertario, que ante ante la toma de partido por algún conflicto concreto, dentro de este mundo que sufrimos y que tan poco nos gusta, decidían enrocarse en posturas según las cuales solo había que aspirar a un mañana revolucionario que todo lo cambiaría (y traería, o más o menos, la felicidad para todo quisque).
Seguir leyendo Las «crisis» migratorias y el mundo que sufrimosCada día, un niño muerto
En 2023 murieron 384 menores tratando de llegar a nuestras costas. Cada día, un niño muerto.
En el Mediterráneo Central, UNICEF calcula que en los últimos 5 años han muerto al menos 1.500 menores. Son datos que esconden muchas más muertes porque en esa ruta son frecuentes los naufragios que no dejan supervivientes y, por ello, testigos.
En Canarias, hay 3.000 bebés, niños y adolescentes que han viajado solos o han visto morir a sus padres en la larga travesía.
Para poner esa cifra en contexto, podemos pensar que 85 millones de turistas visitaron España en 2023 (14 millones a Canarias) o que en los últimos años se ha acogido a 200.000 ucranianos, 62.000 de ellos menores (5.300 en Canarias).
En 2023, en España había casi 2 millones y medio de menores en situación de pobreza.
Pese a estas cifras, el debate público se centra en qué hacer (o cómo deshacerse) de tres mil niños. Asco puro.
Siniestras fronteras, inicuos Estados
2023 ha sido uno de los años más mortíferos en cuanto a la migración se refiere, 18 muertes diarias. La ruta Atlántica, en dirección a las Islas Canarias, y partiendo de lugares tan lejanos como Mauritania, Senegal o Gambia, se ha convertido en la más letal del mundo. Se ha denunciado que una de las causas de tan tremenda mortalidad es el control migratorio en el que los Estados ponen el foco, por encima de cualquier otra motivación humanitaria. Los medios de búsqueda y rescate, o no se activan, o se hacen ya demasiado tarde provocando la tragedia. Los migrantes se convierten así en mera piezas sacrificables sobre el tablero, según los intereses de los poderes establecidos. Y es que, como en tantas otras cuestiones, las instituciones que deberían ser garantes de derechos se convierten en todo lo contrario en la práctica. La Convención de eso que sirve para tan poco, que son las Naciones Unidas, establece que los países deben colaborar para proteger las vidas de las personas. Se dirá que ciertos gobiernos del tercer mundo se desentienden de sus poblaciones migrantes, lo cual no deja de ser cierto, pero es que se ha señalado también al Estado español, que usualmente presiona para que los rescates los efectúen otros países, aunque no tengan ni los medios ni la voluntad de hacerlo.
Seguir leyendo Siniestras fronteras, inicuos EstadosEste puto mundo
Mientras se deciden temas trascendentales, todavía en un infernal agosto, como cuál va a ser el color de la coalición de gobierno en este inefable país o si dimite por fin el calvo ese impresentable que está al frente de no sé qué federación balompédica, este mundo en el que no has tocado vivir continúa su trágico devenir. Así, en lo que va de 2023, se han acreditado 3.472 muertes de personas migrantes, siendo una de la rutas más peligrosas la del Mediterráneo Central; por supuesto, la verdadera cifra de fallecidos por inacción de los que gobiernan nunca la sabremos, mientras que nuestros mezquinos medios solo se van a ocupar coyunturalmente de ello sin indagar lo más mínimo en las causas de un mundo deshumanizado. En este mes de agosto, se han cumplido también 500 y pico días de otra guerra cronificada que, poco a poco, no va ocupando ya tantos titulares, a no ser que se produzcan hechos excepcionales como la muerte de no sé qué dirigente mercenario; mientras tanto, siguen produciéndose víctimas civiles en un conflicto bélico producto, como todos, de mezquinos intereses. Se habla de hasta 57 guerras activas en la actualidad, con una cifra de muertes de 10.000 al año, sin que haya el más mínimo análisis, ni conciencia sobre ello, en nuestras inicuas sociedades «desarrolladas».
Seguir leyendo Este puto mundoEl barco como síntoma
La imagen de la prisión flotante arrendada por el Gobierno británico a una compañía privada se ha reproducido un número incontable de veces en diferentes medios de comunicación y redes sociales. El impacto visual del barco-prisión es indudable, pues, cuando una piensa que a la política migratoria y de asilo europea no le queda ningún límite que traspasar, una gigantesca embarcación que recluirá a personas que soliciten protección internacional en Reino Unido, nos recuerda que la crueldad e inhumanidad de la clase política europea no parece tener fin.
Seguir leyendo El barco como síntomaLa Europa Fortaleza blinda más sus fronteras, pese a que éstas no dejan de matar
El pasado 14 de junio una terrible noticia conmocionó a todo el mundo: un barquero pesquero, que había salido de Libia unos días antes transportando entre 400 y 750 migrantes de origen paquistaní, egipcio, palestino, sirio y afgano, naufragó mientras intentaba llegar a las costas de Grecia. Tan solo 104 supervivientes fueron rescatados, lo cual lo convierte en el peor incidente en el Mediterráneo en lo que va de año. Más de 100 de los fallecidos eran niños.
Seguir leyendo La Europa Fortaleza blinda más sus fronteras, pese a que éstas no dejan de matarNaufragios morales
Mientras algunos malnacidos siguen pidiendo mano dura contra la inmigración, muertes que podrían evitarse siguen sucediéndose. Las más llamativas, las ocurridas recientemente en el mar Jónico sin que se sepa exactamente el número de fallecidos en un barco que transportaba a cientos de personas. El deseo de las autoridades europeas de evitar que los migrantes lleguen a sus costas ha sido más fuerte que cualquier intención de asistencia humanitaria. Nada sorprendente, ya que es lo que ocurre por activa o por pasiva de modo permanente, pero esta vez la catástrofe ha tenido ciertas proporciones y ha invadido los medios generalistas. Esta más que claro que la vieja y mezquina Europea, con su maldita unión de poderes políticos y privilegios económicos, no desea en absoluto poner los medios para que las personas que migran viajen y soliciten asilo en condiciones dignas. Sí, es cierto que no todos los gobiernos parecen a priori de la misma calaña, que los más conservadores son los que abiertamente mantienen un discurso de rechazo a la inmigración; en la práctica, la Unión Europea en su conjunto hace poco o nada cuando los derechos humanos más elementales son transgredidos, un reparto de roles entre gobiernos que recuerda aquel de poli bueno y poli malo para al final llevar a cabo el mismo objetivo.
Seguir leyendo Naufragios moralesTodo es mafia
Hace dos años, la Editorial Virus publicó Yo soy frontera, autoetnografía de un viajero ilegal, escrito por Shahram Khosravi, una importantísima contribución a la reflexión sobre “los regímenes fronterizos actuales y las múltiples formas de violencia institucional, social, simbólica o psicológica que estos descargan sobre las personas migrantes”. Sin lugar a dudas, un libro muy necesario en el que, no solo a través de su propia experiencia migratoria sino de las reflexiones y vivencias compartidas con muchas otras personas con las que se cruza en el viaje, hace una “reconstrucción íntegra de las trayectorias migratorias” y también confronta aquellas categorías insertas en Occidente compartidas por el Estado y su estructura represiva y por una parte relevante del conglomerado de organizaciones humanitarias, partidos políticos de izquierda y medios progresistas, categorías aceptadas en su esencia vertebradora aunque se planteen desde diferentes enfoques.
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