La muerte de Dios, frase atribuida habitualmente a Nietzsche, aunque tiene un precedente en Hegel (parece que con otro sentido), tiene ya un tiempecito; podemos resumir el sentido de dicho fallecimiento (obviamente, no de un ser real, sino de una idea, la de un concepto absoluto) en la negación de un orden cósmico, de una ley universal de carácter moral y, como ya hemos apuntado, de cualquier principio absoluto. Seguir leyendo ¿La muerte de Dios?
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Anarquismos en la encrucijada
Tomás Ibáñez
Lo admito, estoy cabreado, muy cabreado, y eso explica que haya reaccionado tan abruptamente ante algunos textos provenientes del sector plataformista, o especifista como ellos mismos prefieren denominarse, y que haya proferido expresiones tan agresivas como las de calificarlos de “anarquismos cavernícolas, retrógrados, y reaccionarios”1
Estoy cabreado porque siempre me ha parecido deleznable que en las controversias se vaya “a por la persona” del contrincante, atribuyéndole determinados rasgos o características para descalificar sus posturas y sus argumentos, y eso es precisamente lo que se hace en escritos como los de Miguel Brea, del colectivo especifista madrileño Liza.2
Seguir leyendo Anarquismos en la encrucijadaDesestupidizar (definitivamente) el anarquismo
En uno de sus últimos artículos (ya muy mayor y deteriorado, falleció por decisión propia en julio del año pasado), Octavio Alberola venía a decir que las y los anarquistas habían sido y son los únicos, al menos sobre el papel, que han luchado contra toda forma de dominación. De esa forma, han querido sacar pecho y mostrarse como los verdaderos seres, valga el cierto neologismo, indominantes. Pero, ¿esto es verdaderamente así o, a menudo, las y los anarquistas nos mostramos igual de papanatas y tarambanas que el resto de la humanidad? Lo que el bueno de Octavio quiso evidenciar, si es que lo entendí bien, es que los ácratas en la actualidad no se mostraban a la altura de lo que pretendían ser: orgullosos sapiens inmunes a cualquier suerte de dominación. Para ello, aludía a alguna forma de déficit en la evolución del aparato cognitivo, lo cual me introduce en la teoría de cierta amiga que, visto lo visto en la deriva de la humanidad, sostiene que hay en marcha toda una involución intelectual. En otras palabras, que los que se han querido ver inmunes a la dominación, resulta que son tan vulnerables como el que más a la falta de reflexión y de autocrítica, lo cual efectivamente es un buen terreno abonado, no ya para evolución alguna, sino para cierto deterioro cognitivo. Así, se critica con fuerza las instituciones coercitivas, como son las del Estado, y se denuncia la sumisión que gran parte del personal realiza a la autoridad instituida, mientras que se obvia que es posible que los anarquistas, y sus organizaciones, reproduzcan esos mismos mecanismos que promueven la docilidad y la subordinación. Incluso, de forma más perversa, ya que insistiré en que la retórica libertaria habitual alude a una encomiable resistencia permanente ante el poder. Me sumo a lo expuesto por Octavio, es más necesario que nunca reconocer esta gran contradicción en el movimiento anarquista, ese deseo frustrado de venir a ser una especie de seres altamente evolucionados incapaces de someterse a la dominación (ser auténticamente indominantes, algo que se me antoja un poquillo utópico). De lo que no estoy tan seguro es que ello se produzca por alguna suerte de evolución cognitiva, ya que si para nada creemos a estas alturas en una finalidad de la historia de la humanidad, dudosamente vamos ahora a confiar en que la mente del sapiens esté sujeta a una fase superior en el futuro. Es más, y aunque todavía existen muchos interrogantes al respecto, desde mi nada modesta opinión pienso que no somos al comienzo del tercer milenio (me refiero a lo que se denomina nuestra era, signifique eso lo que signifique) un animal demasiado diferente a ese que produjo una especie de revolución cognitiva entre los primates hace cosa de 70.000 años.
Seguir leyendo Desestupidizar (definitivamente) el anarquismoConvocatoria para la presentación de escritos para la revista (DES)TROÇOS
¿Cómo se puede pensar, movilizarse y luchar cuando uno está suspendido en el vacío?
En El principio de la anarquía, Reiner Schürmann nos invita a romper con la tradición metafísica occidental del arkhè, es decir, con la estructura que articula origen y mandato. En cada época, esta estructura ha organizado el pensamiento y la acción sobre la base de diferentes fundamentos, sustentándolos en principios fundamentales, con el fin de alejarlos del cambio y de la duda. En este contexto, la deconstrucción de la metafísica busca liberar la acción de cualquier fundamento, dejándola como «suspendida en el vacío». El «principio de la anarquía» designa, pues, el momento en que se deja de buscar un nuevo arkhè que reemplace al anterior y se asume la paradoja de que el único principio que sustenta la teoría y la práctica es, precisamente, la ausencia de principio.
Seguir leyendo Convocatoria para la presentación de escritos para la revista (DES)TROÇOSImpensable borrar el anarquismo
Hay quien se lamenta, desde una perspectiva presuntamente libertaria (la de verdad, ojo, esa que coloca la solidaridad por encima de cualquier otro valor social), de los nuevos tiempos que corren. Así, se sorprenden de que en algunas librerías especializadas en anarquismo, mientras queda a un lado la obra de los grandes pensadores ácratas del pasado, pueda encontrarse la más amplia variedad de volúmenes que encuadran sin pudor en lo que denominan wokismo. Pensaba yo que esas etiquetas, lanzadas de modo despectivo, eran exclusivas de la fauna más reaccionaria, pero parece que la cosa se está lamentablemente extendiendo. Recordemos que woke, en origen, alude en ingles a ‘estar despierto‘ y que al parecer, y esto es importante para todos esos que añoran la lucha de clases, fue un término acuñado por los trabajadores en Estados Unidos como una manera de adoptar conciencia acerca de los abusos laborales y políticos; sí, años después fue recuperado por movimientos sociales con motivos tan encomiables como luchar contra racismo, favorecer los derechos femeninos e igualmente dar visibilidad a los de personas de diversa orientación sexual. Obviamente, hay que estar abierto siempre a la crítica y puede ser muy saludable señalar los excesos que pueda haber dentro de las luchas identitarias en la actualidad; no obstante, una cosa es eso y otra muy distinta llorar ante una época, con la que podemos establecer todos los hilos conductores que queramos, pero que sencillamente ya no existe. Es más, no ser consciente de todo lo que de liberador y enriquecedor para el anarquismo pueda tener el feminismo o lo queer, lo lamento, pero me parece de ser auténticos botarates reaccionarios (que parece cada vez más demostrado, se encuentran por supuesto a diestra, pero también a siniestra).
Seguir leyendo Impensable borrar el anarquismo¿Están borrando el anarquismo?
En los últimos años, la irrupción del pensamiento alucinógeno de la intelectualidad de izquierdas está desnaturalizando tanto la filosofía clásica del anarquismo como su componente racionalista.
Xavier Diez
https://diezxavier.substack.com/p/estan-borrando-al-anarquismo
Un paseo por Manhattan
Agosto de 2019. Habiéndose enterado de que estaba en Nueva York, el periodista y buen amigo Andreu Barnils me llamó para quedar con él y pasar un día juntos. Barnils, que pasa todos los veranos en la ciudad con su familia americana, conoce bien mis investigaciones sobre el movimiento libertario y mi curiosidad por todo lo relacionado con la historia del anarquismo. Por ello, me propuso visitar una de las principales librerías del Lower East Side de Manhattan, especializada en todo lo relacionado con el anarquismo.
Seguir leyendo ¿Están borrando el anarquismo?El anarquismo o el movimiento revolucionario del siglo XXI
Un número cada vez mayor de revolucionarios reconocen que «la revolución» no va a venir en un gran momento apocalíptico, de algún equivalente global del palacio de invierno, sino de un largo proceso que ha ido sucediendo en la mayor parte de la historia humana (incluso si, como la mayoría de las cosas, se ha acelerado últimamente), lleno de estrategias de vuelo y evasión tanto como de confrontaciones dramáticas, y que nunca de hecho −así lo piensan la mayoría de los anarquistas− llegará a una conclusión definitiva.
Esto, y otras muchas cosas más es lo que nos proponen Graeber y Grubačić para el siglo anarquista que tan solo acaba de comenzar.
Sobre creencias, absolutismos y otros despropósitos
Los más sesudos aseguran que vivimos en una época llamada posmodernidad, algo tal vez ignoto para gran parte de los mortales. Esto es, valga la perogrullada, una sociedad en la que las características de la modernidad ya no tienen vigencia. Es más, las promesas que tuvieron su punto de partida en la Ilustración, con la confianza exacerbada en el Progreso, en la Razón y en la Ciencia -el uso de las mayúsculas no es casual-, que nos acabarían conduciendo al paraíso terrenal, obviamente, no han tenido lugar. No solo eso, sino que es tal vez el siglo XX uno de los que mayores horrores ha producido, si no el que más, precisamente, gracias al «progreso» científico, pero sobre todo a poderes autoritarios muy concretos, que han sabido usarlos en su provecho. Las cabezas pensantes defensoras de esta llamada posmodernidad se congratulan de que demos por periclitada a la época moderna, la cual consideran que ha supuesto una continuidad de la creencia dogmática en forma secularizada. Si antes, las barbaridades se hacían en nombre de un Absoluto denominado Dios, acabamos sustituyéndolo por otros secularizados, como los anteriormente mencionados, de ahí la inicial mayúscula. Desde este punto de vista, muy generalista, podríamos estar incluso de acuerdo con los postulados posmodernos.
Seguir leyendo Sobre creencias, absolutismos y otros despropósitosDaniel Colson: “El anarquismo es extremadamente realista”
Entre las tradiciones históricas revolucionarias, es difícil encontrar una más repleta de tesoros que el anarquismo. Las diferentes versiones del marxismo-leninismo (maoísmo, trotskismo), son hoy prácticamente “lenguas muertas”, es decir, “lenguas que no son ya la lengua materna de ningún individuo, ni la lengua de uso en ninguna comunidad natural de hablantes”. Y si algún autor de esa corriente Seguir leyendo Daniel Colson: “El anarquismo es extremadamente realista”
Algunas aportaciones al anarquismo del pensamiento crítico contemporáneo
Tomás Ibáñez
Aferrado al pensamiento crítico en las agitadas aguas del anarquismo
Desde que el anarquismo político inició sus primeros pasos en la segunda mitad del siglo XIX, siempre estuvo abierto a incorporar aquellas aportaciones del pensamiento crítico que mejor sintonizaban con sus propios postulados y que eran susceptibles de nutrir su quehacer teórico‐práctico. Fue precisamente esa apertura hacia lo que se elaboraba en su entorno, junto con lo que emanaba de su propia práctica de lucha contra la dominación, lo que propició que no quedase estancado en unas formas petrificadas y se mantuviese en permanente movimiento.
Por supuesto, también se manifestaban desde el principio unas resistencias al cambio que porfiaban por anclar firmemente el anarquismo en sus planteamientos iniciales. Finalmente, esa constante tensión entre los polos opuestos de la actualización y de la conservación fue beneficiosa, ya que contribuyó a que el anarquismo ni se quedase en un admirable, pero desfasado, vestigio histórico, ni tampoco cambiase de forma sustancial, pasando a ser algo radicalmente distinto de lo que era.
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