Felipe Aguado Hernández
Las historias de España de las primeras décadas del S. XX nos muestran un país, subdesarrollado. Su economía era básicamente agrícola. Se contabilizan unos 4 millones y medio de campesinos por unos dos millones de obreros industriales. Este carácter básicamente agrícola de la economía española marca la evolución social, sindical y política de ese tiempo. En el centro y sur, fundamentalmente en Andalucia, predomina ampliamente la propiedad latifundista. En estas zonas la estructura de la propiedad genera unas clases sociales específicas: los grandes propietarios (los “señoritos”) frente a una masa campesina (los jornaleros), precaria económicamente, víctima del paro estacional, con bajos salarios y duras condiciones de trabajo, sin derechos, sin educación, sin servicios sociales, amén de humillados y sometidos social, cultural y políticamente por las minorías latifundistas, que provocaron continuos y amplios movimientos campesinos (Ver: Díaz del Moral, 1967).
Seguir leyendo Recordar las colectivizaciones en la guerra civil española 1936-39





