En este Día Internacional de la Mujer, Irán está bajo bombardeo, y las mujeres iraníes, como siempre, están en medio del fuego, no como víctimas, sino como luchadoras.
Desde los primeros días de la República Islámica, las mujeres fueron las que se negaron. Cuando Jomeini impuso el hiyab obligatorio en 1979, las mujeres salieron a las calles en cuestión de días. Durante casi cinco décadas, pagaron el precio de esa negativa con prisión, con latigazos, con muertes. El régimen construyó toda su arquitectura ideológica sobre el control de los cuerpos de las mujeres, el movimiento de las mujeres, las voces de las mujeres. Y durante cinco décadas, las mujeres desmontaron esa arquitectura ladrillo a ladrillo.
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán es moralmente repugnante. Está calculado únicamente para beneficiar a una élite de belicistas racistas e islamófobos. No beneficiará a los iraníes ni a la gente común de ningún lugar del planeta.
Existen movimientos populares genuinos que se oponen al gobierno iraní, un régimen autoritario manchado de sangre, al igual que los atacantes gobiernos de Estados Unidos e Israel. Pero las personas que participan en los movimientos sociales iraníes no quieren que Donald Trump agreda a Irán. Como algunas de ellas escribieron el mes pasado,
«Cualquier intervención militar o imperial solo puede debilitar la lucha desde abajo y fortalecer la mano de la República Islámica para llevar a cabo la represión».
A Pandora le empujó la curiosidad a destapar el ánfora que encerraba todos los males que desde entonces asolan la humanidad. Eso fue el pasado. Hoy, a Pandora, le mueve la más elemental de las imbecilidades. Saturada de todos los mensajes que le llegan por las redes sociales más simplonas: una suerte de mensajes de odio, de propuestas execrables, de afirmaciones sin contrastar… presa de un sentimiento de frustración ante tanta volatilidad informativa, deseosa de experiencias nuevas, Pandora, reniega de todo lo relacionado con los derechos humanos. Como la anciana que cree que por mascar chicle rejuvenece, Pandora busca refrescar su aliento en el sabor de las más rancias dictaduras.
Descentralizados, sin líderes, sin dirección… Suena fenomenal en mis orejas1. Pero no surgen del humo, sino de 15 años de movilizaciones previas. Han creado en esa y otras ciudades una cultura de movilización, de conflicto con el poder, de rechazo a los líderes. Y es que a las masas les va dando grima entrar en las organizaciones formales. Prefieren entrar en situaciones indignantes. Eso ha pasado en Minneapolis.
Hay quienes opinan que en el caso de Minneapolis, solo se han manifestado masivamente tras el asesinato de Renée Good en enero de 2026. No es así. Es que la memoria es corta. Manifestaciones masivas las hubo tras el homicidio por estrangulamiento a manos de un policía de George Floyd en 2020. Se siguieron protestas en 2021 con el asesinato de Daunte Wright por un disparo policial. Y más incidentes que tal vez no han traspasado las fronteras del municipio, pero que allí han conmocionado y producen movimientos colectivos.
La tragedia de Adamuz y el colapso de la red de “Rodalies” de Cataluña constituyen —tras el accidente de Angrois— el episodio más grotesco y dramático de la “nueva era ferroviaria” proclamada al unísono por la casta política hispano-catalana, la oligarquía del cemento y las élites mundializadoras. En esta sociedad del riesgo, de la que hablaba Ulrich Beck, la Alta Velocidad se añade a la lista de peligros y amenazas socio-ambientales en la que figuraban los transgénicos, los gases de efecto invernadero, las renovables industriales, los cables de Muy Alta tensión, las centrales nucleares y la industria agroalimentaria. La ciencia y la tecnología de la posmodernidad no son neutrales. Al contrario de lo prometido, a tecnologías más altas, menor bienestar y mayores riesgos. Eso es particularmente verdad en materia de infraestructuras innecesarias. El liderazgo español en esa clase de despropósitos muestra la persistencia de la mentalidad desarrollista heredada del franquismo en la política profesionalizada de cualquier color, un caso extremo de irresponsabilidad cuyos nefastos resultados han quedado bien a la vista. La Alta Velocidad nunca fue sostenible, puesto que la sociedad que la pone en marcha no lo es. Tampoco es ni mucho menos eficiente y segura, tal como indican la impuntualidad diaria, la aparición de decenas de puntos críticos y el creciente número de incidencias, y no parece que sea el futuro feliz de la movilidad ciudadana.
El Ártico ha dejado de ser una periferia congelada del sistema mundial para convertirse en uno de los principales escenarios de la crisis contemporánea. Groenlandia, en particular, se sitúa hoy en el cruce entre colapso climático, extractivismo, militarización y competencia entre grandes potencias. Lo que se presenta en los discursos oficiales como un debate técnico sobre seguridad, desarrollo o soberanía es, en realidad, la actualización de una lógica histórica de dominación estatal y acumulación capitalista.
Entender lo que ocurre en Groenlandia exige ir más allá de los titulares geopolíticos y situar el conflicto en una perspectiva crítica que cuestione no solo quién controla el territorio, sino qué formas de poder, de organización social y de relación con la naturaleza se están imponiendo.
Ofrecemos las crónicas que compañeros de Minnesota han realizado el día de la huelga general y durante las protestas tras el asesinato de Alex Pretti.
1.- Manifestantes bloquean la sede de ICE en Fort Snelling, Minnesota
Informe de una acción durante la huelga general en las Ciudades Gemelas
El 23 de enero, miles de personas se declararon en huelga en las Ciudades Gemelas para oponerse a la continua campaña de secuestros y asesinatos que mercenarios federales han perpetrado durante los últimos dos meses al servicio del programa de limpieza étnica de Donald Trump. Más de 1000 negocios cerraron, algunos convencidos, otros involuntariamente. Al mismo tiempo, manifestantes se dispusieron a impedir que mercenarios federales asociados con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevaran a cabo los secuestros que habían planeado para ese día.
Los muy vendidos medios generalistas, de este inefable Reino de España, y con el silencio de la mayor parte de la comunidad internacional, apenas reflejan la crisis humanitaria en el norte y este de Siria, el genocidio esta vez sobre el pueblo kurdo. Veamos si podemos repasar, estremeciéndonos ante la situación, de lo ocurrido en aquella región durante las últimas semanas; puede seguirse toda la actualidad en el sitio web rojavaazadimadrid.org, del cual obtengo la mayor parte de la información que expongo a continuación.
Rob Latchford, Gabriel Fonten – Freedom, 19 de enero
Irán permanece bajo la ley marcial de facto mientras se desata una fuerte represión para sofocar el levantamiento que ha sacudido al país. A pesar del continuo bloqueo de internet, los relatos de testigos presenciales y las pruebas en vídeo de asesinatos y lesiones siguen circulando en redes sociales. Un vídeo muestra los cadáveres de pacientes ejecutados en camas de hospital, aún conectados a equipos de soporte vital. Otro enseña bolsas para cadáveres en el Centro de Medicina Forense Kahrizak de Teherán.
Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general