El gobierno de Donald Trump da un giro estratégico redefiniendo su doctrina de Seguridad Nacional y su política exterior al catalogar a diversas expresiones políticas bajo el concepto de “terrorismo político de extrema izquierda”, una perspectiva que guía su agenda en materia de seguridad con los países que considera sus aliados. El objetivo es investigar, desarticular y perseguir a ciertos movimientos sociales.
Bajo el liderazgo del Secretario de Estado Marco Rubio, el pasado 16 de julio, se llevó a cabo la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, en la cual logró reunir en el Salón de Conferencias Loy Henderson – el espacio de reuniones más grande del Departamento de Estado -, delegaciones de 66 países, bajo la narrativa de combatir a «terroristas de extrema izquierda». Entre los países participantes figuran España, Argentina, Canadá, Alemania, Italia, Chile, Uruguay e Israel.
Como es evidente, resulta altamente complicado mantenerse de forma permanente en posiciones, digamos, “radicales abstractas” sin verse con ello forzado a prácticamente abstraerse de los problemas hoy muy auténticos y muy concretos del mundo. Y esto lo dice un ácrata, más bien irredento y, encima, con cierta influencia nihilista (ojo, precisamente, a mi lúcido modo de ver las cosas, para eludir el dogmatismo más lamentable). Desgraciadamente (para mí, al menos), he conocido a alguna que otra persona, lamento decir que incluso dentro del movimiento libertario, que ante ante la toma de partido por algún conflicto concreto, dentro de este mundo que sufrimos y que tan poco nos gusta, decidían enrocarse en posturas según las cuales solo había que aspirar a un mañana revolucionario que todo lo cambiaría (y traería, o más o menos, la felicidad para todo quisque).
Hombres de acero es el estúpido y fraudulento título que le han puesto en la distribución española a la más que estimable película Wasteman, que en el momento que escribo estas líneas se encuentra todavía proyectándose en las salas españolas (desgraciadamente, en pocas de ellas y en escasas sesiones). Al parecer, en la jerga callejera británica (llamada slang) wasteman es un insulto coloquial que alude a alguien inútil, pringado, un especie de don nadie sin futuro. Quien vea el film, comprenderá el título original y no podrá más que indignarse ante la decisión de algún lince que debía pensar que la gente es idiota y necesita algo más atractivo para acudir al cine (y, de paso, para cargarse el significativo sentido original). Wasteman está dirigida por Cal McMau, siendo esta su opera prima, y también ejerce como productor; se realiza un retrato brutal y descarnado, a modo de denuncia, del sistema penitenciario británico, que resulta tremendamente realista e incluso, a pesar de lo que vemos en pantalla, conmovedor.
A medida que su estado de salud se deterioraba, Türkoğlu y otros presos fueron trasladados el 10 de abril al Hospital Municipal de Antalya. Según la información disponible, el 20 de abril fue sometido a una intervención médica forzosa e ingresado en la unidad de cuidados intensivos. Permanecía conectado a un respirador desde el 30 de abril y ahora se ha anunciado su fallecimiento.
Gürkan Türkoğlu estaba recluido en la prisión cerrada de alta seguridad de Döşemealtı, en Antalya. Había iniciado una huelga de hambre de 268 días para exigir el cierre de las prisiones de tipo Y, tipo S y de alta seguridad, conocidas colectivamente como “prisiones tipo pozo”1, así como su traslado a otro centro penitenciario.
Y aquí estoy, en la Marcha Trans, un evento anual en San Francisco: miles de personas participan en un desfile-festival que honra y conmemora un levantamiento trans/queer que tuvo lugar en 1966 contra el acoso y la violencia policial. El motín de la cafetería Compton’s fue uno de los primeros levantamientos que allanó el camino para un movimiento radical de liberación gay, pero ahora, de repente, aquí en San Francisco, en 2026, sesenta años después, la policía atacó violentamente la marcha.
En cuestión de minutos, entre 20 y 30 coches patrulla, con las sirenas a todo volumen y policías furiosos gritándonos, porras en mano, listos para golpear, empujando violentamente a las personas queer que se interponían en su camino. Varios policías apuntaban con armas de gas lacrimógeno a la multitud.
Decenas de personas, la mayoría mujeres, han desafiado a los talibanes manifestándose, este martes, en Jibril, provincia de Herat. Las manifestantes, al grito de “pan, trabajo y libertad” y “educación”, protestaban contra la creciente represión de los talibanes en Herat. Recientemente, los fundamentalistas gubernamentales secuestraron en plena calle a 48 mujeres con el pretexto de llevar un “hiyab inadecuado». El secuestro de las mujeres en plena calle es una práctica habitual de los talibanes, y es a lo que se exponen las mujeres si osan manifestarse, aparte de las palizas y el señalamiento social.
Esta iniciativa surgió en los últimos meses del año 2025 de la confluencia entre diversas personas, grupos y asociaciones implicadas en luchas e iniciativas relacionadas con la asistencia sanitaria en las prisiones y la situación de las personas enfermas encarceladas.
Ante una realidad que se puede calificar de auténtica crisis sanitaria y humanitaria (ausencia/ escasez de profesionales cualificadxs, asistencia parcial, deficiente, tardía o inexistente, trabas para la realización de consultas externas, infraestructuras inadecuadas y/o deficientes, altísimos porcentajes de presxs con enfermedades graves y crónicas), la conciencia compartida de la urgencia de una respuesta organizada y continuada a esta situación tomó cuerpo en la huelga de hambre que realizó Honorio Gómez Alfaro “Pope” ante el Congreso de los Diputados de Madrid entre el 20 y 30 de diciembre de 2025.
En un contexto global marcado por el endurecimiento penal, la centralidad de la policía en nuestras vidas y el auge de discursos autoritarios, el libro Políticas del castigo. Una anatomía del auge punitivo irrumpe como una intervención militante contra el sentido común punitivo. Lejos de una aproximación académica neutral, el libro se posiciona como una herramienta crítica para pensar el presente y abrir horizontes antipunitivistas.
Muchas gracias por tu disponibilidad, Alberto. Para comenzar, un poco de contexto personal. En un momento donde cuestionar el castigo parece ir a contracorriente, el texto que escribes nace como una intervención explícitamente política y que tu defines como un “libro militante “¿Qué urgencia política o personal te ha llevado a escribirlo y qué implica escribir desde esa posición y no desde la academia?
Dmitry Kuznetsov, activista ruso contra la guerra, fue encontrado ahorcado en una celda de aislamiento rusa el 17 de abril. Había realizado una huelga de hambre y advirtió sobre el riesgo de ser asesinado en prisión. En febrero de 2025 fue condenado a tres años de cárcel por declaraciones contra la guerra.
Kuznetsov se identificaba como anarquista, vegano, pacifista, cosmopolita y disidente cristiano, y criticaba a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Se oponía abiertamente a la invasión de Ucrania, calificándola de fascista y llamando “rashismo” al fascismo ruso contemporáneo. Nombraba a Putin “Putler”, comparaba el símbolo Z con las SS nazis y la propaganda rusa con los métodos de Goebbels.
Desde hace algún tiempo, las autoridades del régimen iraní mantienen encarcelados a Soheil Arabi, un anarcosindicalista y activista político, y a Afshin Heyratian, un artista de teatro, activista anarquista y colaborador de una ONG que trabaja en la protección de la infancia.
La información proviene del canal de Telegram «AnarchistFront», una de las pocas organizaciones que intenta notificar sobre la grave situación en el país, distanciándose de la dinámica de poder de EE. UU., Irán, Israel y Hamás, y de la información sesgada que no da la debida visibilidad a la disidencia interna. Somos los primeros en oponernos a las guerras de la OTAN, a la propaganda bélica occidental y al rearme europeo, pero esto no significa que los regímenes autoritarios, totalitarios, teocráticos o aspirantes fuera del llamado «Occidente» representen una alternativa para quienes aspiran a construir un mundo de personas libres e iguales.
Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general