Si la anarquía es la construcción de un espacio político no jerarquizado, que busca la autonomía de la comunidad humana y una concepción de la libertad amplia que incluya la igualdad entre todos sus miembros, es posible que constituya siempre una tarea inacabada; el anarquismo, por el contrario, constituido por diversos métodos y paradigmas, adopta diversas formas según el contexto cultural, pero permanentemente subversivo respecto a lo establecido (incluida una sociedad con grandes dosis de libertad e igualdad).
El libro de Donatella Di Cesare: Democracia y anarquía1 es un libro exigente que obliga a quien lo lee a adentrarse en el significado y etimología de palabras y conceptos de la Grecia clásica analizando, en algunos casos, sus cambios de forma y significado a lo largo del tiempo. La lectura, salvando este obstáculo, es fluida y sencilla.
Di Cesare parte de la actualidad para señalar que la democracia griega se ha ido transformando en un «monumento», un arquetipo inmóvil, un modelo fugaz para poder ser colonizado por las «verdaderas» democracias que son las modernas.
Reproducimos en Redes Libertarias una parte de la entrevista a Humberto Beck realizada en Aristegui.1
La noción del cambio repentino como una vía para refundar una sociedad, ha sido y es, una constante a lo largo de la Historia, de esto da cuenta el historiador y académico, Humberto Beck (Monterrey, 1980), en su nuevo libro Insurrección, anarquía, revolución: una anatomía de la política del instante (El Colegio de México).
Al comienzo de su famosa obra El anarquismo, ya en la Introducción, George Woodcock, llega a decir que «anarchos, la voz griega original» significa «sin mando», pero la descarta considerándola una noción confusa, no le da la importancia que tiene a ese vocablo, sino que en el párrafo siguiente nos dice que: «anarquía y anarquista se usaron libremente por vez primera en sentido político durante la Revolución francesa (…) utilizados por varios partidos para zaherir a sus oponentes, usualmente a los de izquierda1».
1- Dos libros sobre Maquiavelo y el anarquismo: una aproximación a través de sus reseñas y un prólogo.
Inusual resulta realizar un comentario a libros por haber leído dos reseñas y un prólogo, porque supuestamente tendríamos que leernos los libros enteros antes de emitir un juicio sobre ellos, pero no puede uno leerlo todo ni emitir siempre juicios bien fundados, sino que es posible y aconsejable también realizar aproximaciones que permitan tener una primera impresión de los innumerables libros que se nos ofrecen a la lectura.
Tomás Ibáñez Aferrado al pensamiento crítico en las agitadas aguas del anarquismo
Desde que el anarquismo político inició sus primeros pasos en la segunda mitad del siglo XIX, siempre estuvo abierto a incorporar aquellas aportaciones del pensamiento crítico que mejor sintonizaban con sus propios postulados y que eran susceptibles de nutrir su quehacer teórico‐práctico. Fue precisamente esa apertura hacia lo que se elaboraba en su entorno, junto con lo que emanaba de su propia práctica de lucha contra la dominación, lo que propició que no quedase estancado en unas formas petrificadas y se mantuviese en permanente movimiento.
Por supuesto, también se manifestaban desde el principio unas resistencias al cambio que porfiaban por anclar firmemente el anarquismo en sus planteamientos iniciales. Finalmente, esa constante tensión entre los polos opuestos de la actualización y de la conservación fue beneficiosa, ya que contribuyó a que el anarquismo ni se quedase en un admirable, pero desfasado, vestigio histórico, ni tampoco cambiase de forma sustancial, pasando a ser algo radicalmente distinto de lo que era.
Regino Martínez Parte del movimiento y del periódico Anarquía de Montevideo
El fondo de un imaginario colectivo subversivo
Empecemos por una obviedad, en el capitalismo los asuntos comunes no suelen ser resueltos por las propias personas involucradas. Si bien las relaciones hegemónicas en nuestra sociedad —las que configuran los modelos sociales dominantes— son aquellas estructuradas en base a la dominación política, no son, sin embargo, las relaciones mayoritarias. Las relaciones mayoritarias son las que podríamos llamar, en términos políticos amplios, relaciones anarquistas, es decir, relaciones no mediadas por mando-obediencia.
«—Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Tomas la píldora azul: la historia termina, te despiertas en tu cama y crees lo que quieras creer. Tomas la píldora roja: te quedas en el País de las Maravillas y te enseño lo profunda que es la madriguera del conejo». Morfeo, Matrix (1999).
Ante la creciente ola de «utopismo digital», habrá que preguntarse ¿qué tienen en común la gimnasia con la magnesia? O, para el caso que nos ocupa, ¿qué relación existe —en el sentido que sea— entre la inteligencia artificial (IA) y la Anarquía? Según la filósofa Catherine Malabou tal relación «se ve reflejada en el surgimiento de la replicación anárquica en la inteligencia artificial».1 Para la autora de ¡Al Ladrón! Anarquismo y Filosofía, la IA abre la posibilidad de «construcción de un futuro anarquista en este nuevo paradigma tecnológico».2
Tras la interrupción durante largos años de las grandes ferias del libro anarquista en Italia, tales como la que se organizaba periódicamente en Florencia con sus debates y exposiciones de libros, algunos compañeros de Bolonia con el apoyo de otras ciudades tales como Milán en primer lugar, se han arriesgado a organizar una nueva iniciativa cuyos resultados eran inciertos. Esa iniciativa que tomó cuerpo los días 5, 6 y 7 de septiembre ha sobrepasado las expectativas y ha constituido todo un éxito desde muchos aspectos: el número de paradas de libros y revistas (más de 30), la cantidad de personas que han acudido, un ambiente fraterno en un gran parque semi autogestionado, la numerosa asistencia en los debates al aire libre (más de 200 personas escuchando y algunas interviniendo) … Ese evento ha generado, además, ánimos para repetir la experiencia…
Este escrito no pretende ser una reseña expresa del recientísimo libro de Carlos Taibo Anarquía para jóvenes (y para quienes no lo son tanto), Catarata, 2025. Podría hacerla, toda vez que he tenido la oportunidad de leerlo —se lee amigablemente de un tirón al constar de algo más de 120 páginas, con breves y numerosos epígrafes escritos en un estilo eminentemente sintético, pedagógico y divulgativo—. Sin embargo, utilizaré la presentación de dicho libro, a la que asistí, para enlazar con la miniserie de TV Apagón y el concepto o teoría del Colapso, sobre el que este autor ha profundizado y reflexionado en los últimos años.
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