Publicado en la revista Humanitat Nova. Revista de Historia Anarquista. nº 11, 2026, pp. 33-62
I
La vida de un poeta, según Jesús Lizano –rapsoda libertario–, comienza tras su muerte física. Con la muerte se va la persona, pero queda la obra. Desentrañando esta penetramos en la vida que la creó, rescatamos la ‘presencia’ del autor en el mundo, hacemos que el testimonio de su vida comparezca permanentemente, se perpetúe (LIZANO 1963: 12). La poesía, el acto de crear, dice también Lizano, es una incomparable síntesis de angustia y esperanza (LIZANO 1963: 14). Esta síntesis se refleja especialmente en el caso de Caterina Gogu, la poeta anarquista griega, cuya obra tiene un carácter intrínsecamente autobiográfico: cada poema brota de un episodio vital concretísimo, de manera que el conjunto de su obra adquiere el valor de documento histórico del ambiente radical de la Grecia del último tercio del siglo XX:
Léo Ferré fue uno de los grandes de la canción francesa. Considerado el cantante más prolífico en lengua francófona, la obra de Ferré, junto a sus diversas facetas, no tiene parangón, ni siquiera comparada con la de otros dos grandes de la chanson como Georges Brassens o Jacques Brel.
De vez en cuando, lo confieso, en un cuestionable ejercicio de masoquismo, acudo a algún debate político en televisión. No es que el nivel habitual sea gran cosa, pero logro sorprenderme esta vez por el grado de ignorancia y/o maledicencia.Seguir leyendo El himno de La Internacional y el espíritu libertario→
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