Leyendo los textos de una figura marxista como Rosa Luxemburgo (1871-1919) se puede apreciar en qué medida se oponen al espíritu totalitario que caracterizó el comunismo nacido en la Revolución rusa de 1917. Una crítica lúcida al desarrollo del socialismo de Estado no puede limitarse a Stalin, como tantas veces se hace, sino comenzar con Lenin y Trotski. El militarismo prusiano asesinó de forma canalla, en la noche del 15 de enero de 1919, tanto a Luxemburgo como a su compañero Karl Liebknecht, dos destacadas figuras del movimiento socialista alemán de comienzos del siglo XX.
La Revolución mexicana fue un acontecimiento histórico de primer calibre iniciado en el año 1910 y con grandes repercusiones internacionales. Supuso la creación de un espacio de ruptura política con acciones, tiempos y protagonistas diversos; entre los que destacarían Emiliano Zapata o Pancho Villa. Un documento político clave en la conformación ideológica del Ejército Libertador del Sur, conocido como el Ejército Zapatista, salió a la luz el 25 de noviembre de 1911. El manuscrito conocido como Plan de Ayala fue un documento que sentaba las bases de Tierra y Libertad, la reclamación fundamental de los campesinos mexicanos, y fue el documento más influyente por su carácter social y revolucionario en la posterior Constitución mexicana de 1917.
Hay un pensamiento erróneo muy extendido que dice que el anarquismo no entiende de banderas ni estandartes, que a los libertarios no les representan y se muestra rechazo hacia esos « trapos ». Sin embargo, esa afirmación no puede estar más alejada de la realidad y en este artículo se pretende exponer la idea contraria para enfocar un poco la luz sobre ese asunto. En la historia de los dominadores, las banderas han servido para identificar a nobles, monarcas, imperios, estados-nación; pero también han enarbolado banderas los territorios sin estado, los pueblos indígenas, las comunidades disidentes, movimientos populares… En general, cualquier agrupación de individuos que se organizan y tienen reivindicaciones comunes que quieren dar a conocer a la masa social, adopta unos símbolos de identidad, y muchas veces estos símbolos son en forma de bandera.
Entrevista realizada por Guillem Muñoz Mayoral y Laura Bonastre Farran
Laura vicente es doctora de Historia por la Universidad de Zaragoza y catedrática de historia de la enseñanza secundaria. Es especialista en historia social e historia de la mujer, especialmente de España. En línea con el especial interés que tiene por las iniciativas sociales de raigambre anarcofeminista y por los movimientos sociales, ha publicado obras como Historia del anarquismo en España (2013), Mujer contra mujer en la Cataluña insurgente: Rafaela Torrents (1838-1909) y Teresa Claramunt (1862-1931) (2018) o La revolución de las palabras: La revista Mujeres Libres (2020). Actualmente también imparte algún curso sobre la organización Mujeres Libres en el espacio Crisi de Barcelona y Forma parte del equipo de redacción de la revista Libre Pensamiento que edita CGT y de la revista de historia XIX y veinte.
1-Introducción: prácticas violentas en el frente y la retaguardia
Puesto que la violencia ha sido un componente fundamental de las guerras y las dictaduras, analizar las experiencias y vivencias de las mujeres en los conflictos bélicos tendría que estar vinculado a las de las prácticas violentas que las acompañaban. En el caso de las guerras civiles debería tenerse en cuenta tanto la violencia militar (batallas, combates y bombardeos) como la violencia civil y política que se producía en el frente, pero especialmente en la retaguardia, espacio fundamentalmente femenino.
Durante la Guerra Civil Española, en la zona republicana, especialmente en Cataluña, Levante y Aragón, tuvo lugar una importante práctica autogestionaria; puede considerarse uno de los experimentos sociales más importantes del siglo XX.
Las mujeres han estado presentes en las actividades sindicales desde lo que podemos llamar presindicalismo (en España desde mediados del siglo XIX) hasta el anarcosindicalismo en fechas posteriores. Bien es cierto que su presencia siempre fue minoritaria respecto a los hombres y no solo porque el porcentaje de mujeres asalariadas fuera inferior al de sus compañeros.
Después de la Primera Guerra Mundial, Benjamin descubrirá, como tantos intelectuales judíos, el marxismo. No obstante, una fuerte veta anarquista permanecerá en su pensamiento, gracias a su empeño porque ambas corrientes llegaran a complementarse.
Los amigos de la sistematización sitúan la evolución del anarquismo, del anarquismo moderno al menos, de la siguiente manera: Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Malatesta… Después de estos nombres, no todos coinciden, e incluso parece que antes hay discrepancias sobre la importancia o aportación de según qué autores. En cualquier caso, los tres primeros nombres antes mencionados son indiscutibles para los propios anarquistas y respecto a Malatesta, parece existir controversia sobre su aportación u originalidad de pensamiento, pero es un nombre fundamental como divulgador, en cualquier caso, y por su lucidez para matizar según que aspectos excesivamente rigidos en la filosofía de sus predecesores.
Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general