Decenas de personas, la mayoría mujeres, han desafiado a los talibanes manifestándose, este martes, en Jibril, provincia de Herat. Las manifestantes, al grito de “pan, trabajo y libertad” y “educación”, protestaban contra la creciente represión de los talibanes en Herat. Recientemente, los fundamentalistas gubernamentales secuestraron en plena calle a 48 mujeres con el pretexto de llevar un “hiyab inadecuado». El secuestro de las mujeres en plena calle es una práctica habitual de los talibanes, y es a lo que se exponen las mujeres si osan manifestarse, aparte de las palizas y el señalamiento social.
El libro de Louise Toupin, Salario para el Trabajo Doméstico: Historia de un Movimiento Feminista Internacional, 1972-1977, es, a la vez, una investigación y una provocación, una invitación a reingresar en un campo de lucha cuyas coordenadas resultan sorprendentemente contemporáneas. Lo que Toupin reconstruye no es simplemente una campaña organizada en torno a una demanda polémica, sino un experimento político que buscaba recomponer los términos mismos a través de los cuales se entienden el trabajo, el valor y la subjetividad. En este sentido, el libro opera en un registro a la vez historiográfico y estratégico: no se preocupa solo por lo que sucedió, sino también por lo que aún es posible. En el centro de esta reconstrucción se encuentra un gesto engañosamente simple: tomar en serio la proposición de que el trabajo doméstico —durante mucho tiempo descartado como natural, privado o prepolítico— es, de hecho, un «trabajo multifacético, invisible y no reconocido» indispensable para la acumulación capitalista. Desde este punto de partida, la corriente de Salario para el Trabajo Doméstico se despliega menos como una campaña centrada en un solo tema que como un prisma conceptual. Como subraya Toupin, el trabajo doméstico no remunerado se convierte en una forma de ver, en un método para “reensamblar” las experiencias fragmentadas de las mujeres en un análisis coherente del poder. El hogar ya no está al margen de la economía; es uno de sus motores ocultos.
En este Día Internacional de la Mujer, Irán está bajo bombardeo, y las mujeres iraníes, como siempre, están en medio del fuego, no como víctimas, sino como luchadoras.
Desde los primeros días de la República Islámica, las mujeres fueron las que se negaron. Cuando Jomeini impuso el hiyab obligatorio en 1979, las mujeres salieron a las calles en cuestión de días. Durante casi cinco décadas, pagaron el precio de esa negativa con prisión, con latigazos, con muertes. El régimen construyó toda su arquitectura ideológica sobre el control de los cuerpos de las mujeres, el movimiento de las mujeres, las voces de las mujeres. Y durante cinco décadas, las mujeres desmontaron esa arquitectura ladrillo a ladrillo.
Alejandra García Castro Comunicadora social, integrante de Mujeres Creando
Desde hace 19 años, la Virgen de los Deseos es la casa que funciona como sede del movimiento feminista anarquista Mujeres Creando. Tener un espacio físico para un movimiento social es fundamental, más aún si esto le permite ser autogestionario. Ese rincón donde se gestan sueños se encuentra en la zona de Sopocachi, en La Paz, Bolivia.
Rob Latchford, Gabriel Fonten – Freedom, 19 de enero
Irán permanece bajo la ley marcial de facto mientras se desata una fuerte represión para sofocar el levantamiento que ha sacudido al país. A pesar del continuo bloqueo de internet, los relatos de testigos presenciales y las pruebas en vídeo de asesinatos y lesiones siguen circulando en redes sociales. Un vídeo muestra los cadáveres de pacientes ejecutados en camas de hospital, aún conectados a equipos de soporte vital. Otro enseña bolsas para cadáveres en el Centro de Medicina Forense Kahrizak de Teherán.
La guerra que se libra en Alepo desde hace dos días nos lo demuestra una vez más: ningún ataque en Oriente Próximo es fortuito y ningún conflicto es meramente «local». Lo que hoy se ataca en Alepo —con bombas, armas y asedio— no es solo una ciudad. Lo que se ataca es la voluntad de los pueblos de convivir, la experiencia de autogobierno y, en particular, la nueva vida que las mujeres han construido sobre la base de la libertad.
Nos dirigimos abiertamente a las gentes de Europa:
Considerar estos ataques simplemente como una «crisis de seguridad» o un «conflicto regional» es ocultar la realidad. Lo que está sucediendo en Alepo es un ataque político deliberado al derecho de los pueblos a la autodeterminación. El objetivo es destruir el modelo de vida democrático y confederal y someter a las sociedades a sistemas centralizados, patriarcales y autoritarios.
Cabreada1 con lo que ha ocurrido en el PSOE en los casos de acoso (laboral y/o sexual) dentro del propio partido. Enfadada con ese me too que parece que se ha detenido (o lo han detenido). Si las personas afines al PSOE se consuelan porque la derecha también parece participar de la epidemia, esto no avanzará o lo hará muy lentamente. Me ocurre lo que, a Pascal Bruckner en el magnífico El buen hijo, que siendo de izquierdas (confieso que cada vez me gusta menos esa manoseada etiqueta), «las únicas estupideces que me indignan son las de la izquierda, las demás me dejan indiferente». Aunque, como ya he dicho, estoy tentada de desertar, prefiero pensar contra mi propio campo y minarlo desde dentro.
Cada 12 de octubre se renuevan los sentidos políticos que articulan visiones alternativas de estar en el mundo, en donde principios como, la complementariedad entre pu che son la base de relaciones más equivalentes. En este 2025 hay que reafirmar: El resguardo de todas las vidas implica que las mujeres mapuche sigan con vida. Cada mujer mapuche cuenta para su familia, su territorio y su pueblo. Estamos viviendo en lo que nos dejaron los ancestros, eso nos da derecho a pensar la reproducción social y el ordenamiento de la ley mapunche. No podemos caer en la trampa del martirologio, no estamos llamadas a ser heroínas, estamos llamadas a ser creadoras de otros mundos posibles.
Leyendo algunos libros recientes que hablan de la vida y de la belleza compruebo que tienen, entre otros referentes a Emma Goldman. Eso me hace recordar el librito del que soy autora: Emma Goldman. La unión apasionada de pensamiento y vida.Un libro ilustrado por Agustín Comotto; de ese libro son las ilustraciones de este texto que es un fragmento del apartado sobre «Su vida» y que reproduzco a continuación.
Un espacio en la red para el anarquismo (o, mejor dicho, para los anarquismos), con especial atención para el escepticismo, la crítica, el librepensamiento y la filosofía en general