Mientras gran parte del país arde, y desgraciadamente no es una metáfora, sin que el sistema político y económico que sufrimos sea capaz año tras año de aportar una digna solución preventiva, el mundo se sigue igualmente carbonizando, de un modo más metafórico o quizá no tanto. Tal vez, es todo parte del mismo problema, sociedades jerarquizadas empecinadas más en controlar, que en cuidar a personas y medioambiente. Mientras acaba de terminar ese peculiar evento celebrado en la potencia estadounidense dirigida por un enloquecido belicista, un mundial balompédico que enardece a gran parte de la masa, las cuales vociferan los goles en lugar de clamar contras las injusticias, el planeta sigue su triste curso. Y hablando de Trump, que hace no tanto clamaba contra España supuestamente por no haber seguido al dedillo la inversión en gastos militares, ahora estará muy orgulloso, no solo con la victoria deportiva de esos prohombres hispanos multimillonarios, también con las declaraciones de Pedro Sánchez en la reciente cumbre de la OTAN. En un ejercicio sobresaliente de cinismo y falta de escrúpulos, el presidente de este inefable Reino de España ha manifestado con orgullo el haber cumplido, incluso “con creces”, el haber elevado el gasto militar (un 2% del Producto Interior Bruto), tal y como había exigido la alianza atlántica. Mientras se recortan los recursos para la sanidad pública, la vivienda social, la educación o, claro, el medioambiente, se financian misiles o toda suerte de vehículos militares por tierra, mar y aire. Como el lenguaje orwelliano está a la orden del día, bien entrado el siglo XXI, el que está al frente del autoproclamado gobierno más progresista del universo ha asegurado que, todo ese aumento del gasto belicista, se realiza en nombre de la “búsqueda de la paz”.
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La prepotencia dictatorial de las vanguardias políticas
Nigra Fenikso
El 19 de julio, fecha en la que Nicaragua celebró el 47º aniversario de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega subió al escenario en Managua para anunciar que el país ya no celebrará elecciones. Al día siguiente, afirmó que nuevas leyes impedirán la actuación de los partidos de la oposición que pretendan disputarle el poder. La declaración no surgió de forma repentina. En febrero de 2025, una reforma constitucional ya había alterado profundamente la estructura política del país: redujo la autonomía entre los poderes del Estado, creó la figura de la copresidencia para incluir a Rosario Murillo, su esposa, amplió el mandato presidencial de cinco a seis años y consolidó cambios ampliamente criticados por organismos internacionales. Hay una ironía histórica difícil de ignorar. La revolución que derrocó a la dinastía Somoza en nombre de la libertad termina, décadas después, concentrando el poder en torno a una única familia y eliminando el principal mecanismo mediante el cual una sociedad puede sustituir a sus gobernantes.
Seguir leyendo La prepotencia dictatorial de las vanguardias políticasHace 90 años… (y unas reflexiones sobre la actualidad)
Hoy, 19 de julio, fue el punto de partida para un proceso revolucionario hace 90 años. Sí, de forma paralela a una guerra incivil (y social), provocada por un grupo de generales facciosos y reaccionarios, se produjeron una serie de transformaciones sociales de rasgos, mayoritariamente, libertarios (autogestionarios). Como en este país, de forma netamente interesada por parte de los poderes establecidos (que son, prácticamente, los de siempre), sufrimos de graves problemas para una memoria mínimamente honesta y, al mismo tiempo, se arrojan toneladas de basura para un mínimo de consenso histórico, hablar de una revolución libertaria en España puede que sea algo altamente desconocido para el común de los mortales. Y es que los anarquistas, han sido los derrotados dentro de los derrotados, así como los especialmente olvidados. El movimiento ácrata, en la actualidad con todos sus problemas (y no todos provocados por factores externos, seamos honestos), se esfuerza en recordar que hubo una vez, antes de la victoria del fascismo, que fue una fuerza mayoritaria. Los que leen este blog, sabrán que no soy nada amigo de idealizaciones, que detesto cualquier forma de dogmatismo, así como de falta de autocrítica, pero es fundamental lo que continúan haciendo los libertarios: recordar la historia, la cual está lejos de ser lineal como insisten desde arriba para justificar el poder político y económico, para tratar de trabajar eso tan baqueteado que es la conciencia humana. Hoy, el mundo es con seguridad muy diferente al de hace décadas, no es tal vez posible un proceso revolucionario totalizante que abarque el conjunto de la sociedad. Ello no impide que deseemos esas transformaciones sociales autogestionarias, que pongan en jaque a los que desean acaparar los recursos de todo tipo, y que nos impliquemos en todos esos proyectos donde encontramos una coherencia entre medios (no coactivos) y fines (una comunidad, pero no para el mañana, ya hoy más libre, justa e inteligente). Pero, a pesar de ello, como ya dije, recordar la historia de manera honesta resulta fundamental. Al parecer, esta guerra incivil producida en este inefable Reino de España hace 90 años, que algunos insisten en ver meramente como fraticida, es uno de los hechos históricos más estudiados, si no como el que más. Efectivamente, abunda la literatura al respecto, alguna sencillamente para ser arrojada al vertedero, desde una perspectiva intelectual y moral, por tendenciosa o directamente falsa en sus premisas y conclusiones.
Seguir leyendo Hace 90 años… (y unas reflexiones sobre la actualidad)Sobre el fútbol (y otras reflexiones existenciales)
Ayer mismo, paseando por la capital de este inefable Reino de España en busca de algún evento cultural de interés, no pude evitar cruzarme con un buen número de gentes ataviadas con una camiseta roja adornada con el (para uno, más que rechazable) emblema nacional. Mi estupor me llevó a terminar por enterarme de que estos días se está celebrando un torneo mundial de ese deporte balompédico que tanto furor, en ocasiones adornado con una buena dosis de irracionalidad e incluso violencia física, causa en las masas. Como al que suscribe le resulta ajena la pasión por semejante actividad futbolística, máxime cuando entran en competición las llamadas selecciones nacionales, no pude evitar preguntarme a qué mecanismo alienante obedece el sentirse alborozado cuando un tipo, que supuestamente ha nacido en tierras próximas, introduce una bola en red. El máximo estado de felicidad lo alcanza el aficionado cuando ese grupo de multimillonarios, al que peculiarmente llama compatriotas mediante alguna enajenada conciencia exenta de clase, acaba logrando un sonado triunfo. De acuerdo, uno es un irreductible ácrata algo nihilista, cuya única patria asumible resulta ser el conjunto de esta especie peculiar llamada sapiens en nombre de eso tan denostado llamado fraternidad universal, condición que le empuja a soltar, tal y como reza el título de este lúcido blog, un exabrupto tras otro. Se me dirá, claro, que exagero, que el personal solo quiere disfrutar de un inofensivo rato deportivo adoptando una determinada identidad colectiva mediante una serie de símbolos (himno, bandera…). Pero, yo me pregunto si ese fenómeno de la enajenación patriótica, que a mí me da la gana de denominar así, puede producirse solo de forma momentánea o más bien es algo permanente. Es decir, ¿no se trata acaso del mismo mecanismo que en tantas ocasiones lleva a vestir un uniforme y portar un arma para enfrentarte con el que ha nacido más allá de una artificial frontera? Sí, efectivamente, exagero.
Seguir leyendo Sobre el fútbol (y otras reflexiones existenciales)Pluralidades anarquistas y el anarquismo letal
Dicen que hay muchos anarquismos. Lo he leído cuando ojeo cosas de anarquistas. Hablan en los libros de anarquismo de un erudito chino, de unos aristócratas rusos, de algún francés mojigato…, cada loco con su tema. Pienso «vaaale» y sigo con mis cosas. También me suena de cuando en cuando, que hay muchos anarquistas…, o sea, puntualizo, no que existan en gran número, si no que cada uno tiene su interpretación del rollo, como yo mismo.
Seguir leyendo Pluralidades anarquistas y el anarquismo letalA propósito del criminal «científico» Vallejo-Nágera
Acaban de retirar, transcurrido ya más de un cuarto del siglo XXI, los honores (o algo similar) a Antonio Vallejo-Nágera, el que tiene el grandioso honor de ser considerado “el mengele español”. Efectivamente, este médico y comandante militar puso todo su talento al servicio del fascismo hispano con prestigiosos cargos durante la cruenta dictadura franquista, puede decirse que fue una de las personalidades que se esforzó en garantizar el horror del orden instituido. Que haya tenido que pasar más de medio siglo desde la muerte del genocida Franco, y después de varias décadas de supuesta democracia, para que se anule el “prestigio” institucional de tantas figuras y se insista en lo moralmente evidente, dice mucho de esa pertinaz farsa que fue la Transición y de esas ataduras que sigue teniendo el sistema político, económico y también científico al llamado Régimen del 78. Sin embargo, echemos un vistazo a la historia reciente. Hay que decir que la concepción eugenésica del criminal Vallejo-Nágera, por supuesto una exacerbación ultrarreaccionaria de las tesis de la época, tampoco era una rara avis en la sociedad española. La supuesta ciencia, tantas veces, se ha puesto al servicio de las políticas de Estado para establecer la categoría de lo que no es “normal” y tratar de evitar la “degeneración”, cultural o biológica, de la raza; puede decirse, sin ambages, que en la sociedad contemporánea se ha producido cierta concepción racista de la ciencia. De esa manera, ciertos «científicos» intervienen para prevenir conductas, efectivamente, “anormales” y tratar de que el conjunto de la población acepte el sistema imperante. Para el caso que nos ocupa, el de este inefable todavía hoy Reino de España, y a propósito de este impresentable auge reaccionario actual, esta visión racista tiene mucho que ver con ese horror denominado “hispanidad” (recordaremos cómo este vocablo acabó sustituyendo al de, sencillamente, “raza” y quizá vayamos encontrando esos vínculos con la actualidad).
Seguir leyendo A propósito del criminal «científico» Vallejo-NágeraEl futuro será libre
Maka Makarrita – El Topo
Hubo un tiempo en que la soberanía tecnológica estaba en el centro de nuestras preocupaciones. Lo pienso ahora, escribiendo desde LibreOffice, uno de los pocos vestigios de software libre que siguen resistiendo en mi ordenador, y me da hasta cosica. Teníamos N-1 como red social, guifi.net para conectarnos, Raspberry Pis para cacharrear y jugar. Teníamos hacklabs, install parties y alternativas libres para casi cualquier cosa que quisiéramos hacer. ¿En qué momento perdimos el norte y nos echamos en brazos de Google e Instagram?
Seguir leyendo El futuro será librePapa-natismo a rabiar
o del paso por del jefe supremo, de esa institución arcaica, que llaman Iglesia Católica, Apostólica y Romana, por este inefable Reino de España (parejo en cuanto a arcaísmo) es para seguir sorprendiéndose del género humano. Sorprendiéndose y, dejen de leer todos aquellos con la piel muy fina, sumirse en la vergüenza ajena más lamentable. Y no me refiero, que también, a la lamentable sumisión de los poderes públicos dentro de un Estado aconfesional (por otra parte, una especie de oxímoron). Lo más preocupante es, lo habréis adivinado los lectores más avispados de este lúcido blog, el patético papanatismo del personal convertido en masa acrítica y sujeta a una preocupante enajenación eufórica, que deja a un lado los sangrantes problemas del mundo que vivimos, para escuchar a un supuesto líder espiritual, que sencillamente apuntala el statu quo. No debe ser casualidad que el epíteto que tanto me gusta usar a modo crítico se construya etimológicamente con el término papa (perdón por el chiste fácil). Para los ofendidos, recordaremos el significado de papanatas: “Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar”. Si a eso le añadimos la obediencia debida que reclama una institución reaccionaria y jerarquizada como la eclesiástica, puede que debamos dejar nuestras creencias y susceptibilidades a un lado para empezar a reflexionar un poquito si es que queremos rendir tributo a nuestra condición como especie supuestamente sapiens. En no demasiados años, hemos pasado de un sumo pontífice acusado poco menos que de nazi, aquel Joseph Razinger (Benedicto no sé cuántos) que provocó ciertas manifestaciones en contra, luego a un Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico Francisco), este ya con un talante progre y, ahora, a un tipo creo que estadounidense de origen, que se hace llamar León Catorce. Creo que este fulano, que para algunos representa una continuación del talante progresista del anterior (sin que sepamos muy bien qué diablos quiere decir esto) ha estado cosa de una semana en tierras ibéricas y se le ha prestado suma atención a todas y cada una de las palabras que han salido de su sacra cavidad oral.
Seguir leyendo Papa-natismo a rabiarMarjane Satrapi e Irán, morir de tristeza
Acaba de fallecer, “de tristeza” según el comunicado de la propia familia, Marjane Satrapi, autora de la alabada novela gráfica Persépolis. La obra, cuya primera edición aparece justo en el comienzo del tercer milenio, tiene caracteres autobiográficos y nos introduce en la historia de Irán a partir del comienzo del régimen fundamentalista islámico en 1979, cuando Satrapi tiene 10 años. La niña pertenece a una familia de clase alta, progresista y opositora al reinado del Shah de Persia (un sistema autoritario, no lo olvidemos tampoco, apoyado por Occidente), pero acabará comprendiendo que el país ha llevado a cabo una “revolución” para acabar fundando otra dictadura, un régimen integrista perverso. Observamos cómo se impone, entre muchos otros recortes de libertades individuales, a una joven Satrapi con notables inquietudes intelectuales y espirituales, así como una progresiva conciencia sobre la injusticia, el uso del pañuelo como a tantas mujeres. Persépolis, como ya se ha reiterado, es una obra clave, incluso con la forma de un medio usualmente despreciado por algunos botarates como es la historieta, para entender el régimen iraní de los ayatolás, pero también para humanizar y dar voz a sus víctimas. En la actualidad, más de un cuarto siglo después de la aparición del libro y con el país en guerra, las simplificaciones y análisis interesados sobre un Irán ahora en guerra no paran de sucederse. Cuando escuché la noticia de su muerte y ver esos titulares que aludían a la tristeza como causa, y a pesar de aclarar luego que Satrapi había perdido el pasado año al que consideraba el amor de su vida, no podía dejar de pensar en su posible estado de ánimo también por no haber podido contemplar el fin de un régimen terriblemente autoritario y ver ahora a su país de origen bombardeado por Estados Unidos e Israel. Fuera el final de su vida por motivos personales o tal vez por una excesiva conciencia sobre los males del mundo, o puede que por una mezcla de ambas cosas, la noticia me ha revuelto el alma y, una vez más, provoca unas cuantas reflexiones. No obstante, pidiendo disculpas de antemano, antes de ello una pequeña digresión sobre las diferentes actitudes existenciales y la conciencia acerca de los males del mundo.
Seguir leyendo Marjane Satrapi e Irán, morir de tristezaDesestupidizar (definitivamente) el anarquismo
En uno de sus últimos artículos (ya muy mayor y deteriorado, falleció por decisión propia en julio del año pasado), Octavio Alberola venía a decir que las y los anarquistas habían sido y son los únicos, al menos sobre el papel, que han luchado contra toda forma de dominación. De esa forma, han querido sacar pecho y mostrarse como los verdaderos seres, valga el cierto neologismo, indominantes. Pero, ¿esto es verdaderamente así o, a menudo, las y los anarquistas nos mostramos igual de papanatas y tarambanas que el resto de la humanidad? Lo que el bueno de Octavio quiso evidenciar, si es que lo entendí bien, es que los ácratas en la actualidad no se mostraban a la altura de lo que pretendían ser: orgullosos sapiens inmunes a cualquier suerte de dominación. Para ello, aludía a alguna forma de déficit en la evolución del aparato cognitivo, lo cual me introduce en la teoría de cierta amiga que, visto lo visto en la deriva de la humanidad, sostiene que hay en marcha toda una involución intelectual. En otras palabras, que los que se han querido ver inmunes a la dominación, resulta que son tan vulnerables como el que más a la falta de reflexión y de autocrítica, lo cual efectivamente es un buen terreno abonado, no ya para evolución alguna, sino para cierto deterioro cognitivo. Así, se critica con fuerza las instituciones coercitivas, como son las del Estado, y se denuncia la sumisión que gran parte del personal realiza a la autoridad instituida, mientras que se obvia que es posible que los anarquistas, y sus organizaciones, reproduzcan esos mismos mecanismos que promueven la docilidad y la subordinación. Incluso, de forma más perversa, ya que insistiré en que la retórica libertaria habitual alude a una encomiable resistencia permanente ante el poder. Me sumo a lo expuesto por Octavio, es más necesario que nunca reconocer esta gran contradicción en el movimiento anarquista, ese deseo frustrado de venir a ser una especie de seres altamente evolucionados incapaces de someterse a la dominación (ser auténticamente indominantes, algo que se me antoja un poquillo utópico). De lo que no estoy tan seguro es que ello se produzca por alguna suerte de evolución cognitiva, ya que si para nada creemos a estas alturas en una finalidad de la historia de la humanidad, dudosamente vamos ahora a confiar en que la mente del sapiens esté sujeta a una fase superior en el futuro. Es más, y aunque todavía existen muchos interrogantes al respecto, desde mi nada modesta opinión pienso que no somos al comienzo del tercer milenio (me refiero a lo que se denomina nuestra era, signifique eso lo que signifique) un animal demasiado diferente a ese que produjo una especie de revolución cognitiva entre los primates hace cosa de 70.000 años.
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