Se me escapa un poco, lo admito, estos conceptos de nuevo cuño. De lo que estoy totalmente seguro es que el género humano, esta peculiar especie llamada sapiens, resulta más que cuestionable y se multiplican los hijos de su madre. Vayamos con ese engendro altamente pernicioso que denominan ilustración oscura, que al parecer empezó a forjarse ya tiempo atrás, aunque haya recibido ese nombre concreto hace no tanto. Sí, lo habéis adivinado, esta corriente o movimiento, o lo que demonios sea, se autodefine como la antítesis de la Ilustración. El epítome de todo movimiento neorreaccionario, tradicionalista y a la vez futurista (¿no era eso el antiguo fascismo?). Si los valores ilustrados, con su idea del progreso hacia un mundo más justo, libre e igualitario, solo podemos ponerla en cuestión bien entrado un siglo XXI plagado de atrocidades, ahora una poderosa gentuza empieza a promover valores que son justo todo lo contrario. Aclararé algo, y valga esto también para todos aquellos que atacan la posmodernidad como si fuera también una corriente ideológica nociva que algunos quisiéramos abrazar, si muchos señalamos que esa visión teleológica hacia poco menos que un paraíso terrenal resultó terriblemente falaz, ello no significa en absoluto que no haya que seguir trabajando y construyendo un mundo basado en esos valores, reivindicando una razón crítica con un horizonte amplio vinculado al ámbito moral. Tal y como yo lo veo, fue el anarquismo es que radicalizó ampliamente en aras de la emancipación todo lo surgido en la ilustración, aquello que pareció forjar una modernidad que finalmente se mostró incapaz de desterrar el absolutismo, y ahora nos encontramos en una época muy diferente donde hay que buscar nuevas prácticas libertarias ajenas a cualquier asomo de dogmatismo.
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Dando vueltas a la anarquía
Leí hace poco un libro en el que David Graeber1 entabla un diálogo sobre la «anarquía» con Mehdi Belhaj Kacem, Nika Dubrosvsky y Assia Turquier-Zauberman. Es un libro con profundidad pero, a la vez, sencillo de leer por el dinamismo que le confiere el formato de diálogo.
No quiero hacer una síntesis de las ideas del libro sino que voy a resaltar aquello que a mí me ha gustado más, por tanto, opto por la subjetividad pura y dura.
Seguir leyendo Dando vueltas a la anarquía¿Inteligencia? artificial
El que los tan esperpénticos, como inicuos, tecnobros estén ahora alertando sobre los peligros de la inteligencia artificial, y no hacer falta tener una gran oxigenación cerebral para verlo, viene a significar que desean seguir teniendo el todopoderoso control de la tecnología en esta suerte de capitalismo desalmado. Hubo un tiempo, en los albores de la modernidad, donde muchos confiaban en que el conocimiento y los avances tecnológicos condujeran, paulatinamente o a través de grandes revoluciones, a poco menos que un paraíso o, al menos, a una sociedad mejor. Hoy, solo podemos ver esto como un mal y pavoroso chiste. No, no soy ninguna clase de tecnófobo, aunque podríamos matizar que si, históricamente, ha habido movimientos que se han opuesto al desarrollo tecnológico (es el caso de los llamado luditas) fue más por considerar que las máquinas ponían en peligro su medio de vida para sumirlos en la más indignante necesidad. En otras palabras, que la tecnología nunca ha sido neutral y se ha desarrollado en un mundo profundamente desigualitario, sin socialización alguna de la riqueza, por lo que todo avance al respecto ha servido para favorecer a una minoría y precarizar al resto. Así, nos cuenten lo que nos cuenten, llegamos al día de hoy, bien entrado el siglo XXI. Y la auténtica revolución tecnológica que se ha producido en las últimas décadas, y no debería haber nadie con la suficiente comunicación interneuronal que lo dudara, se ha puesto al servicio, fundamentalmente, de todas esas élites, políticas y económicas, que aseguran un mundo plagado de miseria, precarización y conflictos bélicos permanentes.
Seguir leyendo ¿Inteligencia? artificialEl sujeto, el proletariado, la organización anarquista y otras nostalgias
Es muy posible que nadie le haga mucho caso a este breve escrito, pero por si acaso diré por anticipado que mi pretensión es modesta y que no pretendo polemizar, aunque no me importaría compartir argumentos y pensar, saliendo de los estereotipos que todas tenemos y que nos conducen a ser obtusas y, en ocasiones, a la ceguera.
Seguir leyendo El sujeto, el proletariado, la organización anarquista y otras nostalgiasEmanciparse de la narrativa catastrofista
Bernat Torner / Directa
Vivimos en un mundo en constante crisis. Desde la crisis del petróleo de la década de 1970 hasta la pandemia de 2020, la historia contemporánea se ha descrito como una sucesión de crisis. Las crisis afloran por todas partes: en el supermercado, con el aumento de los precios de los alimentos; en los bosques, con la deforestación; en los embalses y pantanos, con la sequía; en el aire que respiramos, con la contaminación; en los telediarios, con interminables imágenes de bombardeos y niños mutilados; en los bolsillos de los trabajadores, afectados por los sueldos insuficientes; en la factura del alquiler, que ya representa, en muchos casos, más de la mitad de la nómina, y un largo etcétera. Nadie puede escapar del omnipresente fantasma de la crisis. ¿Pero, y si las crisis no fueran accidentes? ¿Y si los estados las inventaran para alterar la “normalidad” e impulsar los intereses de las élites? ¿De quién y para quién son las crisis?
Seguir leyendo Emanciparse de la narrativa catastrofista25 años de aquellos atentados
Hoy, 11 de septiembre de 2026, tal y como se está diciendo hasta la saciedad en los medios generalistas, se cumplen 25 años de los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono en Estados Unidos. Se trata del ataque terrorista más mortífero de la historia, con casi 3.000 muertos y unos 25.000 heridos, aunque habría que extender la definición a toda agresión militar y ahí sí que las estadísticas nos dirían otra cosa sobre la infinidad de asesinatos perpetrados por gobiernos. Pero, me centraré de momento en lo ocurrido hace un cuarto de siglo. Soy poco amante de las teorías conspirativas, ya que creo que la evidencia resulta mucho más terrible que cualquiera de ellas, aunque ha habido diversas de ellas que consideran que no es posible aceptar la versión oficial del gobierno estadounidense. Hay quien asegura que no fueron los aviones los que ocasionaron las catástrofes, sino que lo que impactó en el Pentágono fue un misil, mientras que las Torres Gemelas se vinieron abajo debido a cargas explosivas por una demolición a control remoto. Se dice, o al menos se sostuvo en su momento, que las incongruencias e irregularidades eran muchas, como el hecho de que resulta imposible que un avión se acercara al Pentágono sin poner en marcha las defensas antiaéreas de la mayor potencia militar del mundo.
Seguir leyendo 25 años de aquellos atentadosEl especifismo, el proletariado y el anarquismo del siglo XXI: trazas de una polémica inacabable
Este verano de 2026, a punto de concluir cuando escribo estas líneas, ha asistido a la publicación en medios libertarios de una serie de artículos, alguno mostrando cierto hastío sobre un debate que se considera estéril y ya obsoleto, otro algo visceral y con un tono marcadamente sarcástico (aunque no exento de valiosas argumentaciones sobre la sociedad actual), y otros tantos más bien reiterativos, que sostienen visiones contrapuestas sobre la superación del Estado y el capital hoy en día. Vaya por delante que rechazo profundamente a todo aquel que pretenda tener una opinión unívoca sobre la teoría y praxis libertarias, algo que obviamente cae en un dogmatismo que debería ser totalmente ajeno al anarquismo. Enseguida, pasaré a sintetizar algunos de estos textos recientes, por supuesto con una visión propia de lo que pienso de cada uno de ellos (no, no soy en absoluto equidistante como podrá comprobarse), pero antes me gustaría indagar en lo que pueden ser los orígenes de la polémica.
Seguir leyendo El especifismo, el proletariado y el anarquismo del siglo XXI: trazas de una polémica inacabableEl drama migratorio y una reflexión sobre la condición humana
que generalizar, que siempre hay gente buena o mala, y esos habituales lugares comunes, que por otra parte no dejan de ser verdades de perogrullo. Efectivamente, no soy justo a veces en mi habitual intensidad retórica, ya que hay personas que, frente a tanta adversidad, se muestran valientemente solidarias con el prójimo. Sin embargo, cuando caigo en esa reflexión abstracta sobre este peculiar ser, supuestamente racional, que llamamos sapiens aludo a ciertos mecanismos conducentes a la más profundad incapacidad para innovar a nivel moral. Y esto lo dice uno que, en tantas ocasiones, suele hacer gala de cierto nilhilismo. Hablemos de Ceuta. Es, obviamente, un gran drama humano que en una población de más de 80.000 habitantes se produzca un flujo migratorio que casi duplique la población, algo que se dio hace poco más de un mes entre el 30 y el 31 de julio. Esta personas acceden a territorio español a nado o a pie, y gran parte son marroquíes, pero también provenientes de países en conflicto como Sudán, Malí o Somalia. Los abiertamente inicuos no tardan en hablar de invasión, según su repulsiva mentalidad militarista, mientras que trata de dejarse a un lado el hecho de que tantas personas se jueguen la vida abandonando su lugar de origen para tratar de buscar una vida mejor. No deja de ser una exacerbación puntual del mundo que sufrimos de una manera permanente. Gran parte de la humanidad sumida en la necesidad o víctima de despotismos y conflictos bélicos, sin capacidad para cambiar su lugar de origen, se ven empujadas a migrar para comprobar cómo el mezquino mundo desarrollado, ese mismo cómplice de tantas tiranías y culpable de esquilmar los recursos ajenos, les cierra las puertas.
Seguir leyendo El drama migratorio y una reflexión sobre la condición humanaPan y circo
Charo Arroyo
No voy a entrar en críticas a quienes han celebrado como suyo el éxito de 26 jugadores y no sé el número de miembros del equipo técnico de la selección española.
«El fútbol y el deporte, en general, alimenta ese sentimiento gregario»
Pero, increíblemente, el fútbol y el deporte, en general, alimenta ese sentimiento gregario de tomar como propio el logro conseguido por otro con su sudor y sus capacidades.
Debo reconocer la envidia que provoca ver a la muchedumbre salir a sufrir durante horas el calor y el cansancio para aclamar a unos héroes que no tienen ninguna relación con aquellas masas que los aclaman cuando no sale ni la mitad a la calle cuando sus propios derechos están en juego.
Seguir leyendo Pan y circoAguas «libertarias» turbulentas
Andan algo agitadas las aguas “libertarias”, con posiciones aparentemente antagónicas, lo cual no sabemos en estos momentos si es algo malo o bueno. Me explico y no voy a nombrar, ni personas, ni organizaciones, incluso voy a tratar de eludir etiquetas (habitualmente, tan estériles, a veces inevitables); allá cada cual con lo que quiera identificarse. En primer lugar, diré que lo que caracteriza a los ácratas, a cualquiera de ellos, es el deseo y el trabajo por la transformación social, por la ansiada revolución; si hay alguien que, dentro de esta polémica que voy a atajar a continuación, cuestiona esto dentro del mundo libertario con estúpidos calificativos al contrario de “sistémico” o “reaccionario”, pues sencillamente, y ya voy a traicionarme con lo que dije anteriormente, es un botarate (o dogmático, suelen ir unidos ambos calificativos) de padre y muy señor mío. El quid de la cuestión, lo que suscita y debe suscitar un amplio debate, es cómo se debe producir esa revolución, cómo podemos dirigirnos hacia ella dentro de determinados proyectos y paradigmas organizativos. Y es que han surgido en los últimos tiempos, nada originales tampoco en sus planteamientos, nuevas organizaciones que parecen añorar la revolución, tal y como se propugnó en la modernidad, con su sujeto central revolucionario, su combate a la inicua burguesía y al capital, así como su (posible, poco probable dados los nuevos tiempos) organización de masas que conduzca mañana a ese gran evento transformador que todo lo cambie para siempre. De esta manera, estas organizaciones de nuevo cuño parecen recoger cierto testigo histórico, sin excesivo calado en el anarquismo moderno (como resulta lógico, y estamos hablando de hace más de un siglo), y propugnar una estrategia de unidad dentro de esta organización de masas para insistir, como paradigma principal (histórico y social), en la lucha de clases y en el poder popular. Bueno, en realidad, recuperar esa lucha de clases, ya que estos activistas suele insistir en que la misma, la verdadera, ha sido apartada por otras luchas identitarias como uno de los rasgos principales de una posmodernidad de la que echan pestes.
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