Archivo de la etiqueta: Estado

Una solución al problema de la guerra

¿No decía la izquierda, que la culpa de que la derecha gane las elecciones la tiene la abstención. Pues bueno, en Alemania en estas elecciones, ha ganado la derecha con un 84% de participación. Es decir, que ha votado casi todo el mundo, menos los que no podían acercarse a las urnas por problemas de movilidad, documentación caducada, errores de censo, despistes, etc., más los que votan nulo… Yo mismo no he votado en esas elecciones porque tenía que cepillar al perro. Quería votar con todas mis fuerzas, y fue imposible.

Seguir leyendo Una solución al problema de la guerra

¿Monarquía o res publica?

Algunas fuerzas políticas siguen dando la matraca con un posible referéndum sobre la elección de un sistema monárquico u otro republicano. Por supuesto, como en toda consulta al pueblo las opciones son constreñidas, ya que se limitan a dar a elegir entre una forma de Estado u otra. Es decir, o una dominación u otra. Como uno tiene una arrogante condición ácrata y nihilista, se niega a adherirse a principio trascendente alguno. Tampoco en política, qué le vamos a hacer. Es cierto que asquea bastante este inefable país en forma de reino, y con mayor motivo si recordamos los vínculos borbónicos con la ignominia histórica. ¡Ah, la memoria histórica! Cómo pedirle a las personas que recuerden lo que ocurrió hace cien años, si no parecemos capaces de reconocer a personajes infames recientes en este país para volver a tropezar una y otra vez en la misma piedra. Hagamos, no obstante, un poco de memoria. Probablemente, si uno hubiera vivido cuando el republicanismo debió emerger en tierras hispanas, allá por el tercer tercio del siglo XIX, la cosa hubiera sido diferente. La condición verdaderamente democrática y social de aquella militancia republicana, al menos, hubiera tenido que despertar ciertas simpatías entre los libertarios.  Hasta uno, escéptico y nihilista hasta los tuétanos, hubiera cedido un poquito.

Seguir leyendo ¿Monarquía o res publica?

Informe sobre el militarismo español en 2024: La construcción de un clima prebélico

Juan Carlos Rois y el G.A. Tortuga presentan su dossier anual, en el que se constata un preocupante consenso militarista entre las élites políticas.

Publicación original https://www.grupotortuga.com/2024-la-construccion-de-un-clima

Presentación del informe «Balance de la política de defensa en 2024. Vuelta de tuerca militarista y construcción de un clima prebélico».

Cerramos el año 2024 con la consolidación de las tendencias de remilitarización de las políticas públicas españolas.

Seguir leyendo Informe sobre el militarismo español en 2024: La construcción de un clima prebélico

Nazionanismo

El Estado se presenta a sí mismo como un ente neutral, el soporte básico que ordena el desarrollo y las manifestaciones de la coexistencia social. Estos dos rasgos, neutralidad y omnipresencia, caracterizan el totalitarismo del Estado. Su neutralidad no puede ser rebatida y su omnipresencia no puede ser delimitada más que por otros Estados con sus propias peculiaridades, sus mitos fundacionales y nacionales formando, en conjunto un Estado continuo segmentado por clases dirigentes autóctonas. Todo el orbe está organizado de forma estatal y capitalista, luego el caos y la guerra es su expresión absoluta. El neoliberalismo es el Estado mínimo sólo en apariencia, pues lo que se entiende como libertad en él es exclusivamente la libertad de hacer negocios y la expansión impune de la propiedad privada lo que requiere un Estado fuertemente represor para contener a las masas desahuciadas y asegurar un marco legal que regule y reafirme la extensión tanto nacional como internacional de la imposición capitalista. Con este fin, existen instituciones económicas de todoas conocidas como el FMI, el Banco Mundial,  la OMC y los acuerdos regionales de libre comercio. La izquierda, por su parte, pretende normativizar todos los aspectos de la existencia humana a cambio de engrandecer el asistencialismo del Estado, y no es extraño que desde sus filas haya surgido la idea de crear un dispositivo electrónico que unifique las funciones de teléfono, documento nacional de identidad, tarjeta de pago en comercios, número de la cartilla sanitaria y clave de la cuenta corriente. Con los avances tecnológicos, este futuro de control es cada día más cercano. China es el Estado que, conjugando gobierno de partido único, control social y economía de mercado sirve actualmente de referencia y ejemplo -con quinientos millones de cámaras escrutando calles y rostros- del porvenir que se nos depara.

Seguir leyendo Nazionanismo

La urgencia existencial de nuestros tiempos

El gusto por la verdad no impide la toma de partido
Albert Camus

Las imágenes que los medios de información nacionales e internacionales nos transmiten casi diariamente, de multitudes felices paseando por festivales y ferias o llenando salas de conciertos, teatros, cines, estadios y playas de los cinco continentes, incitan a creer que la humanidad está viviendo momentos de gran bonanza y paz. Sin embargo, nunca ha estado su supervivencia tan amenazada como lo está hoy. No solo por la locura de la guerra que, además de continuar sembrando muerte y desolación, puede acabar provocando un apocalipsis nuclear, sino también por las pandemias virales de más en más mortíferas y el cambio climático que puede hacer de la Tierra un planeta inhabitable.

Seguir leyendo La urgencia existencial de nuestros tiempos

Apolítica, ¿qué diablos es eso?

No poca gente me he encontrado a lo largo de mi agitada vida, que se ha definido como «apolítica» y uno no puede evitar que un escalofrío de irritación le recorra el cuerpo. Dejaremos a un lado, al menos de momento, el hilarante comentario de la gran película Patrimonio nacional (¡gracias por tanto, Azcona y Berlanga!), de un tipo interesado que asegura ser apolítico, es decir, «¡De derechas de toda la vida, como mi padre!«. Tampoco atenderemos, de entrada, la urgente necesidad hoy en día de actualizar los conceptos de izquierda y derecha, descerebradamente simplificados y polarizados, cuya única variable es más o menos Estado (variable falaz, ya que en ambas posturas, profesionalizadas, se aspira a conquistar el poder estatal para asegurar el mando político y económico). Muy probablemente, lo que quiere decir el que se define como «apolítico» es que muestra rechazo o desinterés hacia lo que entiende como posturas políticas. De acuerdo, pero qué demonios entiende el susodicho por esas posturas, me temo que sencillamente votar a unos u otros. Y, ojo, esto es más intuición que otra cosa, ello no significa que no acuda el supuesto desinteresado a meter el papelito en la urna cada tanto para elegir a los que mandan. Es posible que definirse de esa manera, sencillamente, aluda a que se consideran neutrales o imparciales respecto a lo que consideran los posionamientos habituales políticos en función de unas supuestas ideologías. Sería algo semejante a esa majadería llamada ser de centro, ya que si no están nada claros, al margen de irritantes reduccionismos, los dos lados del espectro ideológico, que alguien nos explique donde se encuentra el término medio.

Seguir leyendo Apolítica, ¿qué diablos es eso?

Sobre algunas perspectivas libertarias y el anarcocapitalismo

Nos lamentamos mucho las y los anarquistas, de manera quizá pertinazmente reiterada, pero la mayor parte de las veces con razón, de las muchas falsedades que se han vertido sobre nuestras ideas y prácticas. De hecho, la Real Academia Española, por decirlo con delicadeza, no resulta muy afortunada en su definición de anarquismo. Dejaremos a un lado la segunda acepción, una suerte de pleonasmo que plasma un absurdo como «Movimiento social inspirado por el anarquismo», y nos centraremos en la primera. En la misma, se asegura lo siguiente: «Doctrina que propugna la supresión del Estado y del poder gubernativo en defensa de la libertad absoluta del individuo». Resulta imposible en la insigne institución lingüística mayor imprecisión, por no hablar de mera mistificación, con tan escasas palabras. No queda clara la sociedad a la que aspiran los anarquistas, hubiera sido tan sencillo como aclarar que desean «una sociedad exenta de cualquier forma  de dominación» (por lo tanto, no se oponen solo al Estado y sus instituciones coactivas), ni podemos subscribir desde ninguna perspectiva libertaria, incluso yo diría que tampoco desde la tradición más ferozmente individualista, ese despropósito filosófico de una «libertad absoluta del individuo». Nos sirve la errada e irritante acepción de la RAE, al menos, para profundizar en unos cuantos conceptos libertarios en la actualidad, más que nunca, extremadamente confusos.

Seguir leyendo Sobre algunas perspectivas libertarias y el anarcocapitalismo

Pueblo y Estado, un antagonismo permanente

La ineptitud y la negligencia de que han hecho gala la mayoría de administraciones públicas frente a la DANA del 29 de octubre (en realidad solo se podría excluir parcialmente a algunos ayuntamientos que, teniendo pocas responsabilidades en el tema de alarmas y menos medios para responder a ellas, han actuado mucho mejor que los gobiernos de Valencia y Madrid) en contraposición con la generosidad y espontaneidad con que la ciudadanía ha reaccionado desde las primeras horas de la tragedia ha provocado que el viejo y casi olvidado lema de «solo el pueblo salva al pueblo» se recupere en manifestaciones y pintadas callejeras.

Seguir leyendo Pueblo y Estado, un antagonismo permanente

Sobre ese participio que alude al poder político

Sí, con ese magnífico titular no me refiero a otra cosa que al Estado. ¿Por qué diablos nos oponemos los lúcidos ácratas a esa tan «necesaria» institución? Y es que el Estado, supongo que en su forma moderna, liberal y democrática, ha logrado impregnar el imaginario de gran parte del personal observándolo como algo, no sé si del todo bueno, pero entendido principalmente como necesario. Ya los anarquistas clásicos, tremebundos por un lado en la crítica a la institución estatal, aclaraban no obstante que se referían principalmente a todo gobierno, es decir, al hecho de que decidan unos pocos, estén o no legitimados democráticamente, sobre el resto. El objetivo era, lo expresaré con bellas palabras, abolir toda autoridad e institución coactivas para fundar una sociedad de libres e iguales y satisfacer, sobre la armonía de los intereses diversos y el concurso voluntario de todo quisque, las necesidades sociales. Esto será todo lo «utópico» que se quiera, pero si alguno de los numerosos experimentos estatales que las historia nos ha deparado se ha acercado a dicha «sociedad de libres e iguales» que venga Bakunin y lo vea. Y, por supuesto, tampoco el capitalismo, a pesar de lo que sostengan algunos mitómanos actuales, sumamente simplistas e interesados, por no decir abiertamente mistificadores. Pero, centrémonos en el Estado.

Seguir leyendo Sobre ese participio que alude al poder político

El anarquismo en Democracia o en Dictadura

La razón de este texto es aportar algunas reflexiones sobre el posicionamiento de los anarquistas en los conflictos políticos actuales. 

Comenzaré por recordar que el ideal y el objetivo del anarquismo es hacer posible la emergencia de una sociedad de libertad; igualdad y fraternidad/sororidad funcionando horizontalmente y practicando el apoyo mutuo con una perspectiva internacionalista. Ideal y objetivo que no deben ser impuestos sino libremente asumidos por voluntad propia, para que esa sociedad sea el resultado de las decisiones  y acciones de todos y todas.    

Seguir leyendo El anarquismo en Democracia o en Dictadura