Todas las entradas de: Capi Vidal

O el Mundo Entero Como Gaza, o la Victoria Palestina (parte 2)

Manual de logística contra la extinción y defensa de la vida en la era del absolutismo técnico

Carlos de Castro

CAPÍTULO 2

El mundo entero como Gaza

“El gesto cibernético se afirma mediante una negación de todo lo que escapa a la regulación”.
— Tiqqun, La hipótesis cibernética.

Si el siglo XX desencadenó el poder del átomo, liberando las fuerzas que duermen en el corazón de la materia y generando un orden mundial cimentado en su capacidad de aniquilación; nuestro siglo XXI consuma la consolidación de un nuevo poder totalizador: el de la cibernética, fundado en la concentración masiva de información y en su pilotaje mediante el absolutismo algorítmico.

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«Hangar rojo», disciplina militar o desobediencia

Capi Vidal

Si en este país denominado España sabemos muy lo que es la distorsión histórica, en estos tiempos de auge reaccionario en el conjunto del planeta es más necesario que nunca reivindicar lo que ocurrió de verdad en una u otra parte del mundo. En Argentina, con un devastador gobierno de Javier Milei a todos los niveles, se ha dado una especie de reescritura de las circunstancias que llevaron a la dictadura (1976-1983) y se ha puesto en entredicho la cifra oficial de desaparecidos durante el régimen encabezado por Videla. En el caso de Chile, con el golpe de Estado de septiembre de 1973, este año 2026 ha ascendido al poder el gabinete presidido por José Antonio Kast, al que algunos consideran heredero de Augusto Pinochet y un ejemplo de la ola reaccionaria que recorre el mundo. Sea como fuere, con gobiernos de uno u otro pelaje, lo cierto es que hay una feroz batalla por el relato histórico, con gran parte de la opinión pública haciendo gala de un patético papanatismo, mostrándose acrítica con sus líderes y primando sus lamentables preferencias ideológicas sobre cualquier otro factor, sin que se promueva un mínimo consenso histórico sobre la veracidad de lo ocurrido en la historia.

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Inicuos relatos históricos

La existencia de un elemento como Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de, ya sabéis, la capital de este inefable Reino de España) encabezando un sistema político, ya de por sí perfectamente susceptible de una crítica feroz, nos hace preguntarnos hasta qué punto hemos llegado en un sociedad a nivel intelectual y moral. Hasta qué punto ínfimo, claro, no hace falta aclararlo para las mentes bien oxigenadas. Un ejemplo más, de los muchos, del nivel de esta señora es la visita esperpéntica que ha realizado a México sin estar muy claras sus intenciones más allá de hacer el ridículo y, finalmente, victimizarse engañando por doquier. Todo parece valer, a día de hoy, en la lucha por conquistar o afianzarse en el poder. En España (este indescriptible país), sabemos muy bien de la falta de memoria histórica, aunque hay que reconocer que es un terreno este proclive a la relatividad; es decir, cada individuo o colectividad tiene su propio sentido de lo que desea recordar, así como está dispuesto a abrazar uno u otro sentido relato histórico. Por supuesto, debería haber un consenso de hechos objetivos, al margen de las simpatías de cada uno, lo mismo que debería haber un reconocimiento del otro, al que a menudo se desprende de humanidad, como actor dentro de la historia. Cada nación posee su propio relato, a menudo mítico e inicuo, que le otorga cierta legitimidad y promueve entre los llamados patriotas un cuestionable sentido de orgullo por algo tan banal como un factor geográfico y cultural. Uno, ácrata y cosmopolita hasta los tuétanos, solo puede observar esa especie de pertenencia tribal como un perverso factor enajenante para esta especie peculiar que llamamos sapiens. Esta abstracción que denominamos nación, detrás o delante de la cual se encuentra el poder político de una minoría llamada Estado, genera identidades tan malévolas como para que los jóvenes acaben vistiendo un uniforme (por fuera y por dentro) y sean empujados a enfrentarse al que se encuentra más allá de una artificial frontera. El espíritu nacional, no nos engañemos, ha sido fomentado a diestra y siniestra por todos aquellos que aspiraban a conquistar el poder. En este inenarrable Reino de España, con una considerable historia de conquista a nivel histórico, el relato nacional ya traspasa todos los límites morales e intelectuales.

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El anarquismo y su relación con la tecnociencia

Rafael Grossi Calleja
DOSIER: Tecnología y Emancipación | Ilustración de Kalvellido | Extraído del cnt nº 442

El anarquismo emergió en Europa durante el siglo XIX, en un contexto de transformaciones profundas en los ámbitos económico, social y tecnológico. La Revolución Industrial no solo alteró radicalmente los modos de producción, sino que también consolidó nuevas formas de organización del trabajo, marcadas por largas jornadas, salarios precarios y condiciones laborales degradantes. Frente a este escenario, surgieron diversas corrientes de pensamiento crítico que cuestionaron las estructuras jerárquicas del poder político y económico, proponiendo modelos alternativos de organización social basados en la libertad, la igualdad y la cooperación.

A diferencia de otras ideologías contemporáneas, el anarquismo no se limitó a reaccionar frente al capitalismo industrial. Constituyó, además, una reflexión profunda sobre la relación entre tecnología, trabajo y libertad. Si bien los anarquistas denunciaron el uso de las máquinas como instrumentos de dominación y explotación, no rechazaron la técnica en sí misma. Por el contrario, pensadores como Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin plantearon que el desarrollo tecnológico podría servir como medio de emancipación, siempre que su control no estuviera en manos de élites, sino gestionado colectivamente.

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Alma, Alicia, Anna y Tania.  Sobre la guerra ruso ucraniana

Ana Claudia Molinari y Sofía Olhovich

Alma

Sobrellevo esto como un muerto andante. Soy ucraniana, si es que eso significa algo. Tengo 37 años y no profeso ninguna religión, me llamo Alma Saurus, es mi nombre artístico; yo nací en Odessa y me preparaba en la Universidad para ser una gran artista. Por eso fui a vivir a México, donde buscaba un ombligo del arte. Pero de pronto, un día, Rusia le declaró la guerra a Ucrania y mi vida dio un vuelco, se cayó a un vacío donde no tengo control de mis acontecimientos.

La noticia me afectó gravemente, saber que mi madre estaba allá. Decidí regresar a Ucrania para hacerle compañía y convencerla de salir conmigo. Estuve con ella durante cuatro meses rogándole que viniera. Está sola y aun así, mi madre prefirió quedarse con su familia felina en la costa del Mar Negro.

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Radical Antiquity: Free Love Zoroastrians, Farming Pirates, and Ancient Uprisings

Christopher B. Zeichmann

Pluto Press, London, 2025

320 Págs.

Redes Libertarias

«Al desenterrar las culturas anarquistas del mundo antiguo, Zeichmann presenta un argumento convincente de que la autoridad misma pudo haber sido siempre la verdadera aberración. Muy recomendable» (Alan Moore, escritor, activista y artista).

«Una obra maestra inspiradora… Transformará tu manera de pensar sobre la historia y las posibilidades de la libertad humana» (William Arnal, profesor de la Universidad de Regina).

«Maravillosamente informativo y un placer de leer» (Uri Gordon, editor de Freedom).

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Cartografía anarquista. Un paseo por la historia social de Fraga

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola, presentamos esta Ruta a modo de guía cartográfica donde reconocer los lugares en los que se desarrollaron algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia del anarquismo en Fraga, desde principios del pasado siglo veinte hasta los años treinta.

Las ideas libertarias y el anarcosindicalismo enraizaron muy pronto en Fraga y las Tierras Bajas del Cinca, siendo parte activa del asociacionismo obrero y social desde entonces. Llegando a alcanzar gran notoriedad en momentos históricos concretos: en los años veinte, en los años treinta, durante la guerra y la revolución de 1936, incluso en los oscuros años de la dictadura franquista, en la clandestinidad y en el posfranquismo.

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Convocatoria para la presentación de escritos para la revista (DES)TROÇOS

(DES)TROÇOS

¿Cómo se puede pensar, movilizarse y luchar cuando uno está suspendido en el vacío?

En El principio de la anarquía, Reiner Schürmann nos invita a romper con la tradición metafísica occidental del arkhè, es decir, con la estructura que articula origen y mandato. En cada época, esta estructura ha organizado el pensamiento y la acción sobre la base de diferentes fundamentos, sustentándolos en principios fundamentales, con el fin de alejarlos del cambio y de la duda. En este contexto, la deconstrucción de la metafísica busca liberar la acción de cualquier fundamento, dejándola como «suspendida en el vacío». El «principio de la anarquía» designa, pues, el momento en que se deja de buscar un nuevo arkhè que reemplace al anterior y se asume la paradoja de que el único principio que sustenta la teoría y la práctica es, precisamente, la ausencia de principio.

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El País, medio siglo (de ignominia)

Si el año pasado, hubo que sufrir ciertas celebraciones, o no sé muy bien qué, sobre la supuesta llegada de la democracia a este bendito país tras la muerte del dictador, es ahora el diario adalid de la progresía el que cumple su medio siglo de existencia. Y hay que dejarlo meridianamente claro, al respecto, los fastos producen no poca vergüenza ajena para todo aquel que tenga bien oxigenada la conciencia. No seamos ingenuos, no es que esperaramos que el llamado cuarto poder se mostrara mínimamente autocrítico, especialmente si hablamos del que es el grupo mediático más fuerte en este inefable Reino de España. Efectivamente, el diario El País nació en 1976 y, seguramente, no hay ningún otro factor que represente mejor lo que constituyó ese fraude llamado Transición a la democracia. Hagamos algo de memoria, eso tan necesitado en la actualidad, bien aderezada de un poquito de decencia y moralidad. Uno de los fundadores del diario fue José Ortega Spottorno, hijo del filósofo Ortega y Gasset, que a pesar de su supuesta condición liberal y laica acabó unido militarmente al bando reaccionario golpista y después, por supuesto, hizo fortuna en el régimen del genocida Franco. Spottorno era un editor de prestigio, había dado continuidad a la Revista de Occidente de su padre, un hombre bien visto por los sectores más abiertos de la dictadura franquista. Pero, quizá no es tan conocido que otro de los promotores, y por supuesto futuro accionista, de El País fue el ministro franquista Manuel Fraga Iribarne. Y fue el fundador de ese engendro posfranquista llamado Alianza Popular el que puso como director del diario a Juan Luis Cebrián, director de los servicios informativos de la franquista Televisión Española e hijo de un veterano y muy influyente falangista miembro de la Jefatura de la Prensa del Movimiento. Con estos sencillo datos, vemos cómo se estaba gestando la alabada transacción, el paso de una dictadora a una democracia con cierto lavado de cara político y mucha continuidad en todo lo demás. Cuando se publica el primer número de El País, en mayo de 1976, Manuel Fraga era ministro de gobernación de la Monarquía sucesora de Franco en la jefatura del Estado con un tipo tan sinvergüenza como Juan Carlos de Borbón (permanentemente alabado por el diario a pesar de sus latrocinios y escándalos diversos), mientras que solo quedaban dos meses para que fuera nombrado presidente del Gobierno otro tipo que se acostó franquista y se levantó demócrata, Adolfo Suárez. La prensa del momento, con El País a la cabeza, acompañó muy bien todo el proceso transicional en base a un supuesto miedo a la regresión al autoritarismo y a un mucho de intereses de todo tipo. El relato de que El País nació de un grupo de subversivos demócratas solo esta disponible para mentes biempensantes no sobradas de excesiva comunicación interneuronal. Una vez más, recordemos que PRISA, poderosa editora del periódico, fue creada en 1972 por miembros de la burguesía franquista y con el visto bueno institucional de la dictadura; poseía ya todos los medios a su alcance, junto a un numeroso accionariado de personas con (muchos) posibles, para el futuro proyecto de un diario moderno y liberal, no era en absoluto la aventura incierta de un grupo de precarios jóvenes como tantas veces se ha querido vender.

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Contra el fascismo y el olvido

Agustín Guillamón

No existe un fascismo abstracto, etéreo, de manual. El fascismo siempre ha tenido nombres, apellidos, uniformes, iglesias cómplices, jueces obedientes, falangistas disfrazados de policía o empresarios beneficiados y víctimas perfectamente identificables. El fascismo no es una opinión incómoda ni un exceso del pasado: es un régimen criminal, una práctica sistemática de terror, exterminio y saqueo, cuya huella sigue viva allí donde no se ha hecho justicia.

El fascismo español no fue una reacción, fue una agresión. La guerra civil de 1936 no fue una guerra entre hermanos, fue una guerra de clases iniciada por una sublevación militar contra un régimen democrático. Desde el primer día se impuso la lógica del exterminio: fusilamientos masivos, cunetas y pozos, cárceles, campos de concentración, exilio, robo de bienes, de dignidad y hasta de bebés. No hubo simetría posible. Hubo vencedores armados que saciaron su sed de venganza hasta el hartazgo y vencidos indefensos y humillados con destino de víctimas, sin más misión que el sufrimiento.

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