Lo del liberalismo, lo siento, pero me sigue provocando ardores de estómago. Hay quien opina, y puede que tenga razón, que lo extraño a la hora de darle un contenido político coherente a la filosofía liberal, es lo que se produce en este indescriptible país denominado España. Es decir, si el término liberal se asocia en ciertos países inequívocamente al «progresismo», en otros va vinculado a posiciones abiertamente derechistas. Y eso, en este bendito país, que sufrimos de una diestra de lo más repulsiva y casposa, supone que hasta la carcunda que forma Vox abraze el liberalismo sin pudor alguno (por supuesto, solo en cuestiones supuestamente económicas). Y a eso voy, que en este inefable país parece que uno no puede hablar bien de gran parte de la filosofía liberal, y yo lo hago entendiendo, claro, que todo ello conduce hacia la visión libertaria, sin que le vinculen con fuerzas políticas que poco o nada tienen que ver con el liberalismo; con su parte buena al menos, que yo entiendo como progreso y libertad, soy así de ingenuo. Y, libertad, amigos míos, poco o nada significa sin otros conceptos reinvidicados por el anarquismo como solidaridad y apoyo mutuo. Estas propuestas morales, imagino que causan risa a los que se dicen «liberales» en este santo país, ya que ellos solo insisten de forma pertinaz en un sistema económico que conduce a la indigencia a gran parte de la población mundial. Precisamente, para estos «liberales puros», que tanto reivindican la visión clásica, lo cual puede dar una idea de lo reaccionario de sus postulados, resulta anatema el llamado «neoliberalismo». Y, supongo que con más deshonestidad que ignorancia, rechazan el término porque consideran precisamente que solo hay un hilo conductor en el liberalismo que conduce desde el siglo XVII hasta nuestros días; lo cual, insisto, da una idea de la extrema simpleza reaccionaria de la filosofía de unos fulanos, que aseguran hablar en nombre de la libertad.
Seguir leyendo Sobre liberalismo, neoliberalismo e, incluso, socialdemocraciaTodas las entradas de: Capi Vidal
El ataque a Irán es un ataque a todas nosotras
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán es moralmente repugnante. Está calculado únicamente para beneficiar a una élite de belicistas racistas e islamófobos. No beneficiará a los iraníes ni a la gente común de ningún lugar del planeta.
Existen movimientos populares genuinos que se oponen al gobierno iraní, un régimen autoritario manchado de sangre, al igual que los atacantes gobiernos de Estados Unidos e Israel. Pero las personas que participan en los movimientos sociales iraníes no quieren que Donald Trump agreda a Irán. Como algunas de ellas escribieron el mes pasado,
«Cualquier intervención militar o imperial solo puede debilitar la lucha desde abajo y fortalecer la mano de la República Islámica para llevar a cabo la represión».
Seguir leyendo El ataque a Irán es un ataque a todas nosotras
Pandora en el Kurdistán
A Pandora le empujó la curiosidad a destapar el ánfora que encerraba todos los males que desde entonces asolan la humanidad. Eso fue el pasado. Hoy, a Pandora, le mueve la más elemental de las imbecilidades. Saturada de todos los mensajes que le llegan por las redes sociales más simplonas: una suerte de mensajes de odio, de propuestas execrables, de afirmaciones sin contrastar… presa de un sentimiento de frustración ante tanta volatilidad informativa, deseosa de experiencias nuevas, Pandora, reniega de todo lo relacionado con los derechos humanos. Como la anciana que cree que por mascar chicle rejuvenece, Pandora busca refrescar su aliento en el sabor de las más rancias dictaduras.
Seguir leyendo Pandora en el KurdistánAnarquía y anarquismos: la ontología anárquica
Simón Royo Hernández
1. La Anarquía.

Al comienzo de su famosa obra El anarquismo, ya en la Introducción, George Woodcock, llega a decir que «anarchos, la voz griega original» significa «sin mando», pero la descarta considerándola una noción confusa, no le da la importancia que tiene a ese vocablo, sino que en el párrafo siguiente nos dice que: «anarquía y anarquista se usaron libremente por vez primera en sentido político durante la Revolución francesa (…) utilizados por varios partidos para zaherir a sus oponentes, usualmente a los de izquierda1».
Seguir leyendo Anarquía y anarquismos: la ontología anárquicaContinúa el esperpento monárquico
Este que sufrimos ya en la futurista fecha de 2026 es el autoproclamado gobierno más progresista de la historia, lo cual dice mucho seguramente de la capacidad que tiene cualquier gobierno para el progreso. La capacidad de este legislativo para aferrarse al poder es tal que uno de sus últimos movimientos ha sido desclasificar los documentos sobre el intento de golpe de Estado de febrero de 1981. La intención era, de cara a la galería, clarificar de una vez por todas qué ocurrió en aquello, quiénes eran los implicados, y bla, bla, bla, aunque habría mucho que decir sobre la selección de lo que se ha querido sacar a la luz. Al parecer, el facherío, que siempre ha visto al antiguo monarca Juan Carlos como un traidor, ha querido seguir involucrándole en la intentona golpista; dicha desclasificación, seguramente por ser su intención principal de cara a ese horror llamado opinión pública, ha terminado por «limpiar» su nombre y restituirle como uno de los héroes de la Transición democrática. ¡Alucinemos, una vez más, con las acciones del gobierno ultramegaprogresista! Al margen de que el emérito estuviera o no implicado en aquello, vamos a presuponer que no, de acuerdo; de hecho, en continuidad con la transacción que fue el paso del franquismo a la democracia, asegurando el chiringuito a los que mandan, resulta dudoso que más allá de cuatro imbéciles la clase dirigente quisiera dar un paso atrás al respecto. Si no hubiera un proceso de clara involución intelectual, si gran parte del personal no tuviera sus capacidades cognitivas mermadas, si la memoria no ejerciera apenas ya su función y la honestidad brillara cada vez más por su ausencia, nos fijaríamos bien en lo que el llamado Juan Carlos I hizo y supone. ¡Vamos allá! Y, por favor, para los bodoques reaccionarios que lean esto, no me creáis a mí, activad las neuronas e investigad un poquito dejando a un lado vuestro lamentable imaginario social y político.
Seguir leyendo Continúa el esperpento monárquicoCinco años del golpe: anarquistas birmanos dentro y fuera de la revolución
Ban Ge – CrimethInc.
Prefacio
Este mes de febrero, el golpe militar en Birmania1 cumplió cinco años. En Yangón, la vida parece haber vuelto a una frágil normalidad. Agotados por una revolución que parecía interminable, sin un horizonte claro de victoria, muchos de los que dejaron sus trabajos para unirse al Movimiento de Desobediencia Civil han regresado gradualmente al sistema que abandonaron.
Mientras tanto, en las zonas rurales y las regiones fronterizas controladas por las fuerzas armadas de la resistencia, la «Revolución de Primavera», se ha convertido en una guerra civil estancada. Los ataques con drones y los bombardeos aéreos a cargo de la Junta Militar se han vuelto rutinarios, y los civiles siguen pagando las consecuencias.
Seguir leyendo Cinco años del golpe: anarquistas birmanos dentro y fuera de la revoluciónNeoliberalismo y políticas autoritarias (II)
Pese a nuestro escepticismo y rechazo hacia las democracias liberales, las rebeliones antidemocráticas que crecen a nuestro alrededor suponen un ataque en toda regla a lo político, lo social, el bien público, el igualitarismo y la justicia social en nombre de la libertad y la moralidad tradicional.
El ataque neoliberal tiene como objetivo «lo político» puesto que es lo que sostiene la posibilidad de la democracia, entendida como gobierno del pueblo. Hay una diferencia importante entre «lo político» y «la política», esta segunda se refiere a las instituciones, coincide con los Estados y se identifica con las particularidades del poder político.
Seguir leyendo Neoliberalismo y políticas autoritarias (II)El principio de la solidaridad en las relaciones sociales
La posibilidad de una cultura de la solidaridad que posibilite el cambio social es un desafío con cada vez más base gracias a la sicología social. Cuando hablamos de solidaridad, nos referimos al interés por otras personas, por lo que hay que hablar de causas comunes, de una comunidad de intereses y responsabilidades. Por supuesto, la solidaridad no es simplemente una idea, sino una práctica social, solo adquiere verdadero sentido en la realidad. Estamos hablando de una sociedad que fomente la cooperación, el apoyo mutuo, la complementariedad, factores a su vez primordiales para el desarrollo individual. Precisamente, la raíz de la palabra está en «sólido», por lo que podemos referirnos con el concepto a crear una base fuerte para la convivencia y el bienestar.
En Irán, el movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ no ha desaparecido, pero está siendo silenciado
Mina Fakhravar – The Conversation
Hoy en Irán parece que reina la calma (relativamente). Pero no es una calma orgánica, sino que ha sido impuesta por la fuerza. Las organizaciones de derechos humanos informan de que la represión del Gobierno en las últimas semanas ha causado miles de muertos y decenas de miles de detenidos, al tiempo que advierten de que el número real de víctimas probablemente sea mucho mayor, ocultas mediante desapariciones forzadas, entierros secretos y ejecuciones sumarias.
Seguir leyendo En Irán, el movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ no ha desaparecido, pero está siendo silenciadoChomsky, el caso Epstein y el mundo en que vivimos
Andamos echándonos las manos a la cabeza con el descubrimiento de que Chomsky, el gran intelectual y no sé si ahora exreferente moral, tenía una estrecha relación con un tipo tan repulsivo como Jeffrey Epstein, del que se dice que era pedófilo, ultraderechista y muy probablemente agente al servicio del Estado de Israel, entre otras lindezas. Más adelante, trataré de incidir algo en el caso Epstein, del que se están difundiendo tantas bulos que ya resulta sospechoso si no es una estrategia para ocultar los muy reales crímenes que implican a demasiada gente poderosa. Pero, vayamos con Chomsky, que al parecer, tras un ictus severo hace pocos años, no puede en estos momentos defenderse de encubrimiento de los crímenes más repulsivos. Hay que decir que Chomsky, afirmo yo con nada modesta intención, pasará a la historia especialmente por su faceta de linguista y su teoría de la gramática generativa según la cual el ser humano posee una capacidad biológica para el lenguaje. En otras palabras, que es posible que tengamos una capacidad innata para el habla, lo cual desgraciadamente no garantiza siempre la lucidez y honestidad de las palabras. Bromas aparte, en otro espacio trataremos de venirnos arriba e indagar en lo que afirmó Chomsky y en sus controversias con, por ejemplo, Foucault en lo que se considera o no naturaleza humana. Dicho esto, vayamos con otras facetas de Noam Chomsky, como era la de analista político y reconocida figura de la izquierda más cercana al anarquismo. ¿Podemos considerar a Chomsky, sin más, ácrata? No soy yo nadie para dar o quitar identidades políticas, pero había ciertos hechos que me parecían algo decepcionantes. Y es que sus alabanzas en ciertos momentos a regímenes como los de Cuba o Venezuela, aunque posteriormente se desdijera, hacían poner la sospecha para alguien con una mínima crítica libertaria al poder y al evidente fracaso de las «revoluciones» hechas desde arriba. De hecho, uno de sus últimos libros es Sobre Cuba. 70 años de Revolución y lucha, que no he leído, pero cuyo título hace presagiar el intento de mantener intacto el mito de la revolución cubana frente a la agresión imperial estadounidense. Dejaré claro, adelantándome a ciertas críticas, que criminal me parece el bloqueo infligido a la isla por el gigante norteamericano, ahora agravado por el repulsivo Trump, lo mismo que criminal me parece el bloqueo que el régimen cubano lleva provocando a su población desde hace décadas.
Seguir leyendo Chomsky, el caso Epstein y el mundo en que vivimos




