Como creo que ya he manifestado en alguna de estas magníficas columnas que pongo negro sobre blanco, tengo la (no siempre) sana costumbre de leer y escuchar a gente de todo pelaje. Sé que es una botarate tendencia del ser humano la de solo atender a lo que pueda confirmar sus creencias, pero no es mi caso. Precisamente, como uno es un lúcido ácrata de tendencias nihilistas, se deja guiar por su curiosidad, escepticismo, crítica e incredulidad para ir dando forma a un pensamiento exento de dogmas, ya que el compromiso con los valores, quizá de forma solo aparentemente paradójica, se muestra más sólido desde posiciones no absolutistas y enarbolando una pequeña bandera (figurada, of course!) nihilista. Y, por mucha tabarra que nos den algunos, la historia y el pensamiento ayudan sobremanera a llegar a estas conclusiones. El caso que los intelectuales reaccionarios (valga el oxímoron), vertiente católica, son muy, muy pesaditos nombrando hasta el hastío al escritor y filósofo Chesterton. A este fulano se la atribuye una frase, que sus seguidores fundamentalistas no dejan de repetir hasta la saciedad con orgullo algo estólido; algo así como que, si el ser humano deja de creer en Dios, acaba creyendo en cualquier cosa.
Seguir leyendo Adios a Dios (y a cualquier otro concepto absoluto)Archivo de la etiqueta: Anarquismo
La Anarquía y la Academia: ampliando a David Graeber
Simón Royo Hernández
“Cuanto tiempo pueda durar es otro tema; era una forma de libertad muy sutil, frágil. Muchos espacios como esos han sucumbido, tanto en Madagascar como en otros lugares. Otros perduran, y a cada momento nacen nuevos. El mundo contemporáneo está lleno de esos espacios anárquicos, y cuanto más éxito tienen, menos oímos hablar de ellos. Ni siquiera cuando se acaba violentamente con ellos nos llegan a los forasteros noticias de su existencia” (David Graeber, Fragmentos para una antropología anarquista, p.42).
“Dado que los anarquistas no persiguen la toma del poder en un territorio nacional, el proceso de sustitución de un sistema por otro no adoptará la forma de un cataclismo revolucionario repentino, como la toma de la Bastilla o el asalto al Palacio de Invierno, sino que será necesariamente gradual, la creación de formas alternativas de organización a escala mundial, de nuevas formas de comunicación, de nuevos modos de organizar la vida menos alienados que harán que los modos de vida actuales nos parezcan, finalmente, estúpidos e innecesarios” (David Graeber, Fragmentos para una antropología anarquista, p.51).
A principios de los años 90 del pasado siglo me encontraba cursando el cuarto o quinto curso de la Licenciatura de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid cuando un suceso conmocionó la vida académica y la rutina en la que nos encontrábamos. Alguien había realizado un panfleto y había dejado fotocopias de este por todas partes.
En ese entonces no había casi Internet y los ordenadores no eran todavía tan usados como ahora. El panfleto estaba escrito con una máquina de escribir, ni siquiera por ordenador y más se parecía a aquellos que circularon durante la revolución francesa en la época de la Ilustración, con los cuales se enfrentaba la burguesía en ascenso y el proletariado emergente al absolutismo, que a los que pueden verse y realizarse hoy, tan fácilmente, con ayuda de las nuevas tecnologías.
Seguir leyendo La Anarquía y la Academia: ampliando a David GraeberRedes Libertarias entrevista a la editorial Descontrol
Redes Libertarias
En vuestra página web escribís lo siguiente: «Creemos en una transformación radical de la sociedad y pensamos que los libros son armas en manos de quien quiera utilizarlos». Explicadnos esta afirmación, ¿confiáis en que los libros siguen siendo herramientas de transformación?
¿Podríamos hacer el trabajo que hacemos si pensáramos lo contrario? ¿Que los libros no son fundamentales en el cambio social? En ese caso nuestro trabajo perdería el sentido y seríamos una forma más de economía mercantil y consumista. Por lo tanto, pensamos que no podríamos, por varios motivos.
Seguir leyendo Redes Libertarias entrevista a la editorial DescontrolEl anarquismo o el movimiento revolucionario del siglo XXI
Un número cada vez mayor de revolucionarios reconocen que «la revolución» no va a venir en un gran momento apocalíptico, de algún equivalente global del palacio de invierno, sino de un largo proceso que ha ido sucediendo en la mayor parte de la historia humana (incluso si, como la mayoría de las cosas, se ha acelerado últimamente), lleno de estrategias de vuelo y evasión tanto como de confrontaciones dramáticas, y que nunca de hecho −así lo piensan la mayoría de los anarquistas− llegará a una conclusión definitiva.
Esto, y otras muchas cosas más es lo que nos proponen Graeber y Grubačić para el siglo anarquista que tan solo acaba de comenzar.
A vueltas sobre la «izquierda», la»derecha» y los anarquismos
Resulta curioso (y alarmante) cómo algo evidente, el hecho de que los conceptos políticos de «izquierda» y «derecha» necesitan una urgente actualización, resulta utilizado por algunos para justificar su propia visión de lo que es correcto. Y no me refiero a esos botarates que aseguran ser de «centro», algo todavía más inextricable que las dos polarizaciones mencionadas, solo para evidenciar sin vergüenza alguna su absoluto desconocimiento político. La otra versión sería aquellos que dicen ser apolíticos, un despropósito aún mayor, aunque podría ser comprensible que esté fundado en el hartazgo de la clase política de uno u otro pelaje. Pero, disculpad que me vaya por las ramas debido a mi habitual avidez para la argumentación lúcida, y vuelvo a lo expuesto en primer lugar. Efectivamente, hay quien utiliza la muy obvia crisis conceptual de lo que tradicionalmente entendemos por izquierda y derecha para llevar las cosas a su terreno. Como ha sido la izquierda la que ha usado en la modernidad propuestas de progreso, y por supuesto de transformación social, más claras, pues la argumentación posmoderna suele estar al servicio de justificar el estado de las cosas (léase, especialmente, el sistema capitalista). Sin embargo, a pesar de la realidad que quieren poner frente a los ojos del vulgo, poniendo como ejemplo de izquierda a lo que sostienen figuras actuales de este inefable país como Pedro Sánchez, Yolanda Díaz o Pablo Iglesias, o reduciendo las propuestas al fracaso del socialismo de Estado (en todas sus vertientes), por supuesto, la cosa es mucho más compleja. En realidad, tampoco era tan simple en el desarrollo de la modernidad, ya que puede hablarse de izquierdas en plural e incluso también de derechas, aunque quizá en este último caso el asunto es menos complicado. Valga como ejemplo que algunas voces mediáticas, con cierta resonancia, dicen ser de derechas solo por no ser de izquierdas, siendo esto último algo que identifican con la falta de esfuerzo económico o algo así (creo que apuestan por eso que llaman meritocracia). Llegamos entonces, al menos en este inenarrable país, a la cuestión del liberalismo (ya sabéis, iniciativa privada, mercado supuestamente libre…) y a su acaparación del concepto de libertad.
Seguir leyendo A vueltas sobre la «izquierda», la»derecha» y los anarquismosEl film «Tierra y libertad» y el anarquismo
Antes de nada, y otorgando cierta legitimidad histórica a lo que la película Tierra y libertad narra, al margen de su calidad, diremos que debería ser sabido que la inspiración se encuentra en gran medida en George Orwell y en su Homenaje a Cataluña. Orwell llega a España a finales de 1936 y relata en el libro sus experiencias como miliciano en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) mostrando la represión que sufrió esta fuerza política antiestalinista por parte de los comunistas al servicio de la Unión Soviética. A pesar de mantenerse dentro de una milicia perteneciente a un partido marxista, Orwell profesa su admiración por la labor revolucionaria anarquista en la ciudad de Barcelona; será una agradable sorpresa la del británico cuando encuentra en los libertarios a los verdaderos constructores del socialismo, no solo en el terreno económico, también en los hábitos cotidianos de la vida y teniendo en cuenta siempre la libertad como factor primordial.
Anarquía y anarquismos: la ontología anárquica
Simón Royo Hernández
1. La Anarquía.

Al comienzo de su famosa obra El anarquismo, ya en la Introducción, George Woodcock, llega a decir que «anarchos, la voz griega original» significa «sin mando», pero la descarta considerándola una noción confusa, no le da la importancia que tiene a ese vocablo, sino que en el párrafo siguiente nos dice que: «anarquía y anarquista se usaron libremente por vez primera en sentido político durante la Revolución francesa (…) utilizados por varios partidos para zaherir a sus oponentes, usualmente a los de izquierda1».
Seguir leyendo Anarquía y anarquismos: la ontología anárquicaEl principio de la solidaridad en las relaciones sociales
La posibilidad de una cultura de la solidaridad que posibilite el cambio social es un desafío con cada vez más base gracias a la sicología social. Cuando hablamos de solidaridad, nos referimos al interés por otras personas, por lo que hay que hablar de causas comunes, de una comunidad de intereses y responsabilidades. Por supuesto, la solidaridad no es simplemente una idea, sino una práctica social, solo adquiere verdadero sentido en la realidad. Estamos hablando de una sociedad que fomente la cooperación, el apoyo mutuo, la complementariedad, factores a su vez primordiales para el desarrollo individual. Precisamente, la raíz de la palabra está en «sólido», por lo que podemos referirnos con el concepto a crear una base fuerte para la convivencia y el bienestar.
Chomsky, el caso Epstein y el mundo en que vivimos
Andamos echándonos las manos a la cabeza con el descubrimiento de que Chomsky, el gran intelectual y no sé si ahora exreferente moral, tenía una estrecha relación con un tipo tan repulsivo como Jeffrey Epstein, del que se dice que era pedófilo, ultraderechista y muy probablemente agente al servicio del Estado de Israel, entre otras lindezas. Más adelante, trataré de incidir algo en el caso Epstein, del que se están difundiendo tantas bulos que ya resulta sospechoso si no es una estrategia para ocultar los muy reales crímenes que implican a demasiada gente poderosa. Pero, vayamos con Chomsky, que al parecer, tras un ictus severo hace pocos años, no puede en estos momentos defenderse de encubrimiento de los crímenes más repulsivos. Hay que decir que Chomsky, afirmo yo con nada modesta intención, pasará a la historia especialmente por su faceta de linguista y su teoría de la gramática generativa según la cual el ser humano posee una capacidad biológica para el lenguaje. En otras palabras, que es posible que tengamos una capacidad innata para el habla, lo cual desgraciadamente no garantiza siempre la lucidez y honestidad de las palabras. Bromas aparte, en otro espacio trataremos de venirnos arriba e indagar en lo que afirmó Chomsky y en sus controversias con, por ejemplo, Foucault en lo que se considera o no naturaleza humana. Dicho esto, vayamos con otras facetas de Noam Chomsky, como era la de analista político y reconocida figura de la izquierda más cercana al anarquismo. ¿Podemos considerar a Chomsky, sin más, ácrata? No soy yo nadie para dar o quitar identidades políticas, pero había ciertos hechos que me parecían algo decepcionantes. Y es que sus alabanzas en ciertos momentos a regímenes como los de Cuba o Venezuela, aunque posteriormente se desdijera, hacían poner la sospecha para alguien con una mínima crítica libertaria al poder y al evidente fracaso de las «revoluciones» hechas desde arriba. De hecho, uno de sus últimos libros es Sobre Cuba. 70 años de Revolución y lucha, que no he leído, pero cuyo título hace presagiar el intento de mantener intacto el mito de la revolución cubana frente a la agresión imperial estadounidense. Dejaré claro, adelantándome a ciertas críticas, que criminal me parece el bloqueo infligido a la isla por el gigante norteamericano, ahora agravado por el repulsivo Trump, lo mismo que criminal me parece el bloqueo que el régimen cubano lleva provocando a su población desde hace décadas.
Seguir leyendo Chomsky, el caso Epstein y el mundo en que vivimosMaquiavelo y el anarquismo: utopía o realismo
Simón Royo Hernández
1- Dos libros sobre Maquiavelo y el anarquismo: una aproximación a través de sus reseñas y un prólogo.
Inusual resulta realizar un comentario a libros por haber leído dos reseñas y un prólogo, porque supuestamente tendríamos que leernos los libros enteros antes de emitir un juicio sobre ellos, pero no puede uno leerlo todo ni emitir siempre juicios bien fundados, sino que es posible y aconsejable también realizar aproximaciones que permitan tener una primera impresión de los innumerables libros que se nos ofrecen a la lectura.
Seguir leyendo Maquiavelo y el anarquismo: utopía o realismo





