El Ártico ha dejado de ser una periferia congelada del sistema mundial para convertirse en uno de los principales escenarios de la crisis contemporánea. Groenlandia, en particular, se sitúa hoy en el cruce entre colapso climático, extractivismo, militarización y competencia entre grandes potencias. Lo que se presenta en los discursos oficiales como un debate técnico sobre seguridad, desarrollo o soberanía es, en realidad, la actualización de una lógica histórica de dominación estatal y acumulación capitalista.
Entender lo que ocurre en Groenlandia exige ir más allá de los titulares geopolíticos y situar el conflicto en una perspectiva crítica que cuestione no solo quién controla el territorio, sino qué formas de poder, de organización social y de relación con la naturaleza se están imponiendo.
Entre las tradiciones históricas revolucionarias, es difícil encontrar una más repleta de tesoros que el anarquismo. Las diferentes versiones del marxismo-leninismo (maoísmo, trotskismo), son hoy prácticamente “lenguas muertas”, es decir, “lenguas que no son ya la lengua materna de ningún individuo, ni la lengua de uso en ninguna comunidad natural de hablantes”. Y si algún autor de esa corriente Seguir leyendo Daniel Colson: “El anarquismo es extremadamente realista”→
Tomás Ibáñez Aferrado al pensamiento crítico en las agitadas aguas del anarquismo
Desde que el anarquismo político inició sus primeros pasos en la segunda mitad del siglo XIX, siempre estuvo abierto a incorporar aquellas aportaciones del pensamiento crítico que mejor sintonizaban con sus propios postulados y que eran susceptibles de nutrir su quehacer teórico‐práctico. Fue precisamente esa apertura hacia lo que se elaboraba en su entorno, junto con lo que emanaba de su propia práctica de lucha contra la dominación, lo que propició que no quedase estancado en unas formas petrificadas y se mantuviese en permanente movimiento.
Por supuesto, también se manifestaban desde el principio unas resistencias al cambio que porfiaban por anclar firmemente el anarquismo en sus planteamientos iniciales. Finalmente, esa constante tensión entre los polos opuestos de la actualización y de la conservación fue beneficiosa, ya que contribuyó a que el anarquismo ni se quedase en un admirable, pero desfasado, vestigio histórico, ni tampoco cambiase de forma sustancial, pasando a ser algo radicalmente distinto de lo que era.
Francisco Fernández, conocido en círculos activistas e intelectuales como Frank Fernández, falleció en Miami, Florida, el 18 de enero de 2026, a la edad de 92 años, por complicaciones infecciosas tras su hospitalización en cuidados intensivos. Su fallecimiento marca una pérdida importante para la historiografía del anarquismo cubano y, en general, para la historia social y política del Caribe.
Recibimos a Frank en mayo de 2004 en la Maison de l’Amérique Latine de París para la presentación deEl anarquismo en Cuba, publicado por la CNT en la región parisina. Recuerdo un momento intenso, marcado tanto por la fuerza de sus palabras como por la hostilidad de un puñado de militantes del Partido Comunista de Chile, incapaces de aceptar las críticas que el libro dirigía contra la revolución castrista.
Regino Martínez Parte del movimiento y del periódico Anarquía de Montevideo
El fondo de un imaginario colectivo subversivo
Empecemos por una obviedad, en el capitalismo los asuntos comunes no suelen ser resueltos por las propias personas involucradas. Si bien las relaciones hegemónicas en nuestra sociedad —las que configuran los modelos sociales dominantes— son aquellas estructuradas en base a la dominación política, no son, sin embargo, las relaciones mayoritarias. Las relaciones mayoritarias son las que podríamos llamar, en términos políticos amplios, relaciones anarquistas, es decir, relaciones no mediadas por mando-obediencia.
Alejandra García Castro Comunicadora social, integrante de Mujeres Creando
Desde hace 19 años, la Virgen de los Deseos es la casa que funciona como sede del movimiento feminista anarquista Mujeres Creando. Tener un espacio físico para un movimiento social es fundamental, más aún si esto le permite ser autogestionario. Ese rincón donde se gestan sueños se encuentra en la zona de Sopocachi, en La Paz, Bolivia.
Hace muchos años, con motivo de la clausura de un proyecto libertario, un viejo militante me reprendió mi melancolía. Vino a decirme que los proyectos mueren, que es lo que corresponde en este mundo que intentamos cambiar, que no hay que quedarse ancladxs en siglas, formatos, locales, nombres. Lo importante es avanzar, ahondar en esa radicalidad que permite no desesperar. Le acabé dando la razón, más allá del pellizco en las tripas que suponen determinados adioses. Hay que tener cuidado con no acabar en derivas fetichistas: los colectivos y sus proyectos tienen una función, y luego finalizan, mutan, dan lugar a otra cosa, contribuyen a un proceso de construcción colectiva. El problema real sería que no hubiera nada después. Que tras la bajada del cierre, cada cual claudicara y se fuera a su casa. Y aunque es cierto que este no nos es un mal ajeno, sobre todo vinculado al componente más juvenil de ciertas luchas y militancias, si el anarquismo se ha caracterizado por algo es por una voluntad de permanecer, de seguir afectando a un mundo que cada vez empuja más hacia la desconfianza y la impostura, donde la misma idea de emancipación es silenciada sistemáticamente desde la política institucional o los productos culturales, y en el que quienes más se llenan la boca de la palabra libertad lo hacen en relación a procesos especulativos (convertirse en un clásico rentista de mierda se escenifica como un acto liberador).
Rob Latchford, Gabriel Fonten – Freedom, 19 de enero
Irán permanece bajo la ley marcial de facto mientras se desata una fuerte represión para sofocar el levantamiento que ha sacudido al país. A pesar del continuo bloqueo de internet, los relatos de testigos presenciales y las pruebas en vídeo de asesinatos y lesiones siguen circulando en redes sociales. Un vídeo muestra los cadáveres de pacientes ejecutados en camas de hospital, aún conectados a equipos de soporte vital. Otro enseña bolsas para cadáveres en el Centro de Medicina Forense Kahrizak de Teherán.
Se ha dicho que Nietzsche fue el primero en golpear mortalmente cualquier principio trascendente; aunque se insiste en que se inspiró en gran medida en Stirner, dejaremos la controversia para otro momento. Otros autores, precursores de lo que ahora se conoce como posmodernidad, como Heidegger y Foucault, continuaron la labor del autor de Más allá del bien y del mal. El principio trascendente, concretado en el terreno religioso en la figura religiosa de un dios todopoderoso, es algo rechazable para el anarquismo, también para otras corrientes de izquierda surgidas de la Ilustración. Gracias a los pensadores de la Ilustración, con el optimismo que suponía la confianza en la llamada razón científica, se dejó a un lado aparentemente la superstición y el oscurantismo religioso socavando los cimientos sobre los que se había edificado la antigua concepción del poder. Se substituyó la verdad sustentada en la divinidad por una nueva verdad que lo hacía en la razón. Gracias a ello, existía una fe en el progreso y en el advenimiento de una nueva era en la que se construiría el paraíso terrenal.
Daniel Colson, teórico anarquista e historiador del movimiento obrero, falleció el 9 de enero en Lyon. Tenía 82 años.
Colson fue un miembro activo del movimiento anarquista en Lyon desde principios de la década de 1970. Ha formado parte del colectivo que dirigió la librería anarquista de la ciudad ‘La Gryffe’ desde su creación en 1978 y ha sido miembro del colectivo editorial de la revista anarquista Réfractions desde 1997. Profesor de sociología en la Universidad de Saint-Etienne, ha publicado extensamente sobre historia obrera, sindicalismo revolucionario, anarquismo y, últimamente, filosofía.
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