Sí, con ese magnífico titular no me refiero a otra cosa que al Estado. ¿Por qué diablos nos oponemos los lúcidos ácratas a esa tan «necesaria» institución? Y es que el Estado, supongo que en su forma moderna, liberal y democrática, ha logrado impregnar el imaginario de gran parte del personal observándolo como algo, no sé si del todo bueno, pero entendido principalmente como necesario. Ya los anarquistas clásicos, tremebundos por un lado en la crítica a la institución estatal, aclaraban no obstante que se referían principalmente a todo gobierno, es decir, al hecho de que decidan unos pocos, estén o no legitimados democráticamente, sobre el resto. El objetivo era, lo expresaré con bellas palabras, abolir toda autoridad e institución coactivas para fundar una sociedad de libres e iguales y satisfacer, sobre la armonía de los intereses diversos y el concurso voluntario de todo quisque, las necesidades sociales. Esto será todo lo «utópico» que se quiera, pero si alguno de los numerosos experimentos estatales que las historia nos ha deparado se ha acercado a dicha «sociedad de libres e iguales» que venga Bakunin y lo vea. Y, por supuesto, tampoco el capitalismo, a pesar de lo que sostengan algunos mitómanos actuales, sumamente simplistas e interesados, por no decir abiertamente mistificadores. Pero, centrémonos en el Estado.
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Repensar el anarquismo
Charla al aire libre de Tomás Ibáñez en el Sant Jordi Libertario del barrio barcelonés de Gracia el 23 de abril de 2024.
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Bien sabemos que frente a lo que no tolera lo diverso, a lo que uniformiza, el anarquismo celebra, por su parte, la diversidad, la variedad, lo múltiple, y puede que sea por eso por lo que conviven diversos anarquismos en el seno del propio anarquismo. Y quizás sea también por eso por lo que este presenta tantas facetas. Entre ellas figura, por ejemplo, su vertiente existencial o vivencial.
Tiempo atrás, escribí que el movimiento anarquista no es un movimiento en el que se esté, o al cual se pertenezca, sino que es un movimiento que se vive, y se vive porque, más que un conjunto de textos y de proclamas, el anarquismo es una forma de ser y de relacionarse, es una forma de vida. No se identifica a un, o a una, anarquista por lo que dice, sino por lo que hace, por cómo se comporta, o, mejor dicho, por la sintonía entre lo que dice, el cómo lo dice, y el cómo se comporta.
Seguir leyendo Repensar el anarquismoNuevas formas de dominación
Hay cierta izquierda que asegura que el poder político se encuentra subordinado al poder económico y, claro, eso justificaría que los grandes gobernantes progresistas poco puedan hacer, en cuanto a un cambio verdadero, una vez que han llegado al poder. Yo pienso más bien, de forma obvia, que ambos poderes se encuentran fusionados. Gobierne quien gobierne. Debería ser evidente, a estas alturas, el hecho de que hace ya tiempo que los que aspiraban a manejar el cotarro tenían que innovar una nueva modalidad de gobernabilidad (algunos lo llamamos dominación) propiciada por la propia transformación del Estado y por el nuevo contexto de auténtica revolución tecnológica e informativa. No dejaremos de insistir en que la dominación (algunos lo llaman gobierno), por muy sutil y democrática que se presente tratando de integrar a los propios sometidos en sus estructuras, asegura que, en última instancia, las decisiones políticas y económicas continúen estando en manos de una minoría.
Seguir leyendo Nuevas formas de dominación«Anarquismos en perspectiva. Conjugando el pensamiento libertario para disputar el presente», de Tomás Ibáñez
Tomás Ibáñez es un veterano libertario, con infinidad de textos escritos y unos cuantos libros a sus espaldas. Entre ellos, se encuentran: Contra la dominación, que versa sobre el relativismo, un concepto que veremos que se repite en su obra, y sobre cuatro autores: Cornelius Castoriadis, Michel Foucault, Richard Rorty y Michel Serres; y Municiones para disidentes. Realidad-Verdad-Política, donde se abordan temas cruciales para la posmodernidad como, de nuevo, el relativismo enfrentado al absolutismo o el controvertido tema de qué entendemos por la realidad.
Los idolos no tienen ocaso
En el mundo —dice Federico Nietzsche en el prólogo del libro El Ocaso de los Ídolos— hay más ídolos que realidades. ¡Cuánta verdad, que digo, belicosidad hay en esta frase! Me atrevo a decir que quizás esto sea lo más sensato que se ha dicho en occidente. Por lo general lo más importante, lo más valioso, es lo que menos atención recibe del ser humano. Me asalta de repente esta cuestión: ¿Habrá algo más valioso que la vida?
Seguir leyendo Los idolos no tienen ocasoLos anarquistas y el problema del poder
No pocas veces se ha acusado al anarquismo de no captar en todo su complejidad la noción de poder. Para evitar confusiones, sería buena emplear el término de coerción, o de autoridad coercitiva (superando de paso la alegría con la que a veces utilizamos el de autoridad), aunque el tema es, obviamente, digno de estudio. Se ha hecho una distinción entre la autoridad, que tiene una connotación más tradicional o de fidelidad a unos valores, y el poder, que estaría más vinculado a la represión, la fuerza y la burocracia.
Burocracias infernales para 2022
Estos días atrás una amiga, maestra, licenciada en Historia, me pidió que la ayudase a cambiar los datos administrativos de su tarjeta sanitaria porque se mudaba de piso. Y me decía que no daba pie con bola. Como soy muy bondadoso entré en la página de la Consejería de Sanidad, llegando al apartado de trámites administrativos y cambios de residencias, me dice que tengo que o bien disponer de un certificado digital, o registrarme en clave. Y la muchacha opta por el registro en clave. Llevamos a cabo el registro sin grandes problemas y que ya mandarán una carta con un número con el que podremos completar el registro, o recibir un pin, o algo así. Al cabo de unos días recibimos la carta con un número más largo que un día sin pan. Hacemos el registro, ponemos el número, descargamos la app, recibimos un mensaje diciendo que podemos solicitar el pin. Y cuando lo hacemos, nos dice que la operación de cambio de domicilio tiene que hacerse personándose el o la interesada en las oficinas de no sé dónde en horario laboral. Y mi amiga se tiraba de los pelos aunque yo la instaba a beber cerveza. Si eso le pasa a una licenciada en Historia, que se quiera o no algo de burocracia sabe, imagínense a alguien que no tenga internet, ni teléfono móvil, ni vivienda ni trabajo estable, ni cuenta corriente, y quiera pedir el bono social para comprar un cuchillo marca Ernesto y cortarse las venas. Eso es España: un laberinto de papeleo en el que se ahoga cualquier mindundi.
Seguir leyendo Burocracias infernales para 2022Corrupción
El titulo alude, no a la corrupción moral, que ahí entramos ya en otro terreno no menos interesante, sino a la corrupción en la que pensamos todo inmediatamente al oír la palabreja. Se dice que la corrupción es un mal que afecta especialmente a las democracias, sin embargo, aunque se supone que en regímenes menos autoritarios hay mayor transparencia, yo trataría de enfocarlo como un problema de poder puro y duro. Sea democrático, o no, que parece que porque lo sea es menos perverso. En primer lugar, los poderosos ya tienen una vida de puta madre sin mucha necesidad de saltarse una ley hecha a su gusto, por lo que tiene que haber alguna explicación psicológica, que seguramente nos hará avergonzarnos de pertenecer a la especie humana, para que que quieran más y más. Por otra parte, cosas que hoy están mal vistas, aunque se sigan practicando de una u otra manera, que son las regalías a los que forman parte de una administración, no hace tanto era algo más que habitual. Yendo un paso más allá, creo que donde las cifras ya aterran es en las corruptelas producidas en la adjudicación de contratos de todo tipo, que creo que ha afectado a todos los partidos políticos que han acariciado poder. Si, en primer lugar, el problema radica en una sociedad jerquizada, hay que tener en cuenta la cantidad de asesores y picapleitos que los poderosos pueden pagarse para no ser pillados. A eso le unimos una justicia, en la que presumiremos que la mayoría de las personas no son corruptas, que tal vez es mucho presumir, de una lentitud exasperante. Va a ser entonces, digo yo, el sistema, que tiende a la corrupción y protege a los corruptos.
Seguir leyendo CorrupciónCuando la derecha habla de «libertad»
Por un lado, el acentuado control social en la era de la pandemia. Por otro lado, la presencia de la derecha en los movimientos de rebelión y «por la libertad». No hay posible confusión con esos partidarios de la «libertad» de explotación y opresión. Seguir leyendo Cuando la derecha habla de «libertad»
Apuntes sobre periodismo
El arraigo de la revolución en un pueblo se comprueba en la cantidad de sus periódicos. Ellos son el alma de ella; le toman todos sus juegos, los amargos y los dulces, y los graban, los esculpen, los estampan. Y sí aparecen después, violentos y desparejos, fatales y esperanzados.
Así hay que amarlos. Pequeñitos, mal escritos, peor impresos, como sean, pensemos que son, no más, golpes de hacha contra el muro; clamores de libertad dentro de los calabozos. Las rebeliones del pueblo.
Miremos a ellos y no a los burgueses.
Rodolfo Gonzalez PachecoToda la crítica del viejo mundo se ha hecho con el lenguaje de ese mundo y sin embargo contra él, y por lo tanto, en un lenguaje otro. Toda teoría revolucionaria ha tenido que inventar sus propias palabras, destruir el sentido dominante de otras, y aportar nuevas situaciones al “mundo de las significaciones” que correspondan a la nueva realidad en gestación y que hay que liberar del revoltijo dominante.
Internacional Situacionista




