El reciente asesinato del joven de 17 años Nahel, a manos de un policía mediante un disparo a quemarropa, después de golpearle dos veces en la cara por el gran delito de conducir sin carné y tratar de escapar, como es sabido, ha provocado nuevas revueltas en la sociedad francesa, con importantes disturbios producto de una ola de rabia de una intensidad que supera a las producidas en los últimos años. Estos excesos policiales, que se producen en cualquier Estado, pero la gran y democrática república francesa parece llevarse la palma, excesos no siempre muy publicitados, se vienen sucediendo durante décadas. De hecho, un caso apenas conocido es que en marzo de este mismo año 2023 hubo en la localidad francesa de Saint-Soline durante una manifestación ecologista un ataque policial nada menos que con granadas explosivas, que dejo centenares de heridos, algunos muy graves. El sistema, como es obvio, no puede poner una verdadera solución a los excesos policiales, ya que necesita estas fuerzas para mantener el orden vigente y reprimir cualquier contestación.
Lo mismo soy rabiosamente posmoderno
Cuando uno, con su impagable lucidez, observa a tanto bodoque quejándose del «pensamiento posmoderno» no puede por menos que casi simpatizar con esta confusa época que vivimos por, al menos, ser un posible punto de partida para un mejor horizonte. Y es que esos «intelectuales» que se lamentan del feminismo «radical», de lo queer, de lo woke, del animalismo, de la insistencia en el cambio climático o del lenguaje inclusivo, como si todo ello constituyera una «filosofía» de la posmodernidad y no meros síntomas, lo único que hacen es poner en evidencia su supina ignorancia y su abierta idiocia. No es nada casual que todo esos quejumbrosos iluminados sean en realidad dogmáticos y/o reaccionarios que siguen defendiendo postulados del pasado (es decir, en algún caso «modernos» en el peor de los sentidos). No, adelanto que ni soy posmoderno, ni dejo de serlo, ya que lo que esos dañinos botarates no comprenden es que hablamos, obviamente, de una determinada época donde sencillamente hay que poner en cuestión las promesas de la modernidad con sus sueños de progreso y liberación. Sí, es posible que hoy en día esto no se exprese de tal modo, pero creo que en el fondo es lo que subyace a pesar da las continuas crisis de toda índole; y, subyace, bajo los parámetros del sistema que vivimos y sufrimos, léase, el Estado-nación liberal y democrático, en su forma política, y el maldito capitalismo, en el campo económico. Pero, maticemos sobre modernidad y posmodernidad.
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Shangay Lily, desgraciadamente desaparecido de forma temprana en 2016, fue una de las figuras más relevantes del mundo gay, tanto a nivel artístico como político y reivindicativo. Este libro, Adios, Chueca. Memorias del gaypitalismo: la creación de la «marca gay», es un legado de su activismo social, de su ausencia de acomodo y de conservadurismo, así como de su profunda disidencia frente al devenir del mundo gay de los últimos años.
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Sin Poli: Grupo de investigación colectiva para afrontar conflictos al margen del poder policial
En los últimos años estamos viviendo en el capitalismo un incremento de las violencias policiales hacia las sociedades. Vivimos un acoso policial en los barrios y un auge correlativo de la conflictividad social que ha tenido como respuesta la criminalización de la protesta. Hemos podido vivir sobre nuestros cuerpos la violencia estatal a través de sus instituciones represivas y un intento claro de despolitizar las injusticias sociales. A mayores desigualdades materiales (como la pérdida de nuestras casas, de nivel adquisitivo en nuestros salarios, mayor precariedad y salud mental) nuestra posición es mucho más difícil a la hora de resolver convenientemente los conflictos sociales generados por el propio capitalismo.
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En el libro Cine y anarquismo. La utopía anarquista en imágenes, se menciona a ¡Viva zapata!, la película dirigida por Elia Kazan en 1952, como un producto curioso. Al parecer, el film fue muy criticado por cierta izquierda en la época de su estreno e incluso se menciona que se la consideró una distorsión reaccionaria. Sin embargo, fue aplaudida por anarquistas como el inglés Albert Metzer al observarla como una descripción muy apropiada y realista del anarquismo romántico de Emiliano Zapata.
Burbujas ideológicas
No descubro nada si señalo que la irrupción de internet y de las redes sociales ha exacerbado algo inherente a todo grupo humano, eso que llaman «burbuja ideológica y cultural». Tal y como yo entendía este concepto, tendemos a juntarnos con personas de nuestra misma órbita ideológica y nivel cultural, lo que da lugar a que nos retroalimentemos de lo lindo; normalmente, para confirmar lo muy cargados de razón en que nos encontramos, en ausencia casi total de espíritu crítico hacia nuestros propios postulados, y sin que seamos capaces de permear a ninguna otra panda de homo sapiens de diferente imaginario social. Y digo que todo esto solo ha ido a peor porque hay sesudos analistas que aseguran que las grandes compañías (capitalistas, claro) nos envuelven, del mismo modo, en una burbuja tecnológica que nos guía (o nos aísla) mientras navegamos por internet o consultamos las redes sociales (una razón más para no hacerles excesivo caso). Es de suponer que el deseo de inmediatez y la falta de reflexión, características de la información en sociedades que se llaman patéticamente «avanzadas, no es que ayude, no digo ya a romper la burbuja de marras (sea ideológica, cultural o tecnológica), sino al menos a ser mínimamente consciente de ello. Lejos de que nos libere, la tecnología, y haríamos bien en interiorizar esto, a menudo nos empujar a la más lamentable alienación.
Seguir leyendo Burbujas ideológicasLíos electorales del copón
Impávido aguarda uno la próxima cita electoral. ¿En julio? A ver si no me convocan. Ahora bien, la gente que se plantea votar «para evitar la ultraderecha»…, me parece bien, que cada cual haga lo que quiera. A los hechos me remito.
Seguir leyendo Líos electorales del copónMagonismo, anarquismo en México
El magonismo es una corriente de pensamiento que se ha definido como indígena-libertaria, y que inició como su nombre indica Ricardo Flores Magón, la cual impulsa al pueblo mexicano a hacer la revolución social. El propio Flores Magón, nacido en 1874 en San Antonio de Eloxochitlán (Estado de Oaxaca, México), tenía un origen indígena y humilde; sigue sus estudios en México D.F., donde se iniciará en la política a través de la lucha contra el dictador Porfirio Díaz junto a sus hermanos Enrique y Jesús.
«Diccionario de ateos», de Sylvain Maréchal
Sylvain Maréchal:
Diccionario de ateos
(Laetoli, Pamplona 2013). 365 páginas.
Sylvain Maréchal (1750-1803) fue un periodista, ensayista, filósofo, poeta y activista en una época tumultuosa marcada por la Revolución francesa; se le ha considerado un precursor del socialismo y del anarquismo Seguir leyendo «Diccionario de ateos», de Sylvain Maréchal
Naufragios morales
Mientras algunos malnacidos siguen pidiendo mano dura contra la inmigración, muertes que podrían evitarse siguen sucediéndose. Las más llamativas, las ocurridas recientemente en el mar Jónico sin que se sepa exactamente el número de fallecidos en un barco que transportaba a cientos de personas. El deseo de las autoridades europeas de evitar que los migrantes lleguen a sus costas ha sido más fuerte que cualquier intención de asistencia humanitaria. Nada sorprendente, ya que es lo que ocurre por activa o por pasiva de modo permanente, pero esta vez la catástrofe ha tenido ciertas proporciones y ha invadido los medios generalistas. Esta más que claro que la vieja y mezquina Europea, con su maldita unión de poderes políticos y privilegios económicos, no desea en absoluto poner los medios para que las personas que migran viajen y soliciten asilo en condiciones dignas. Sí, es cierto que no todos los gobiernos parecen a priori de la misma calaña, que los más conservadores son los que abiertamente mantienen un discurso de rechazo a la inmigración; en la práctica, la Unión Europea en su conjunto hace poco o nada cuando los derechos humanos más elementales son transgredidos, un reparto de roles entre gobiernos que recuerda aquel de poli bueno y poli malo para al final llevar a cabo el mismo objetivo.
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